domingo, 7 de junio de 2009

II PROYECTO ETNOLOGICO II PARAMO DE LOS CONEJOS

II PROYECTO ETNOLOGICO PARAMO DE LOS CONEJOS
DESCRIPCION DE LA EVOLUCION SOCIO HISTORICA DE LA REGION DE MERIDA. INCIDENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.
EPOCA PREHISPANICA.
Se incorpora el tema de la cultura aborigen Tatuy por cuanto, este grupo étnico evolucionó en la región de Mérida antes y despues de la llegada de los europeos al área. Estos grupos naturales tuvieron contacto, transferencia de cultura y de comercio entre las diferentes poblaciones establecidas en la región de Mérida y con otras comunidades que habitaron, lugares alejados de ésta con los que establecieron fuertes, continuas y estables contactactos para el comercio, como ocurrió con las relaciones establecidas con aborígenes de la región del sur del lago de Maracaibo y el pie de monte correspondiente a los llanos de Barinas y Apure, en consecuencia construyeron y mantuvieron sistemas de caminos para el logro de los fines mencionados.

Los senderos que utilizaron estas comunidades se caracterizaron por comunicar los puntos de destino empleando la líea recta y en el menor tiempo posible, por lo que, las rutas construidas por los locales se hicieron con pendientes bastante pronunciadas, en muchos tramos, consideraron poco el paso de los ríos, en esta situación, para la carga de mercancia y personas constuyeron puentes con árboles tirados sobre el barranco cubierto con musgo y tierra, o simplemente badeavan los ríos de poco cause; preferían seguir la dirección de los ríos en paralelo; emplearon la técnica de la tarabita, caja de madera que se desplazaba colgada a cuerdas, medio con el cual atravesaban los ríos torrentosos; lo mismo ocurrió con el ancho del sendero, bastante angosto, se ajustaban solo al tránsito de personas; la tecnología de puentes y empedrado fue muy pobre y poco empleada, lo anterior ocurrió debido a la ausencia en el uso de animales y de vehículos de ningún tipo, en consecuencia los caminos en su diseño y mantenimiento fueron básicos.
Por restos arqueológicos, costumbres que aun hoy se pratican y la transmisión de la historia oral se conoce que en el páramo de Los Conejos se establecieron grupos humanos pertenecientes a la cultura Tatuy, según estudios de varios investigadores por lo menos 1000 años dC; el contenido que describe dicha cultura es un aporte para la compresión de los procesos culturales que se dieron en las montañas, circunscritas al páramo de Los Conejos, con anterioridad al ingreso de los europeos en su rol de conquistadores e invasores.
Chalbaud, zerpa. Carlos. Historia de Mérida.Universidad de los Andes. 1997

http://www.merida.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=95:merida-de-venezuela&catid=51:conoce-merida&Itemid=72

DESCRIPCION DE LA EVOLUCION SOCIO HISTORICA DE LA REGIÓN DE MERIDA. INCIDENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.


LA COLONIA.
En esta parte del trabajo se identifican y estudian los diferentes circuitos económicos que se organizaron y funcionaron en la región de Mérida, algunos de estos construidos, empleados y activados antes de la llegada invasora de los europeos al área de los andes merideños. Es necesario conceptualizar las bases teóricas y principios administrativos, políticos, económicos, culturales, religiosos y legales que dieron inicio y sustentaron la colonia en Venezuela y con ello, en la región de Mérida. Aspectos que de una u otra forma afectaron la construcción y mantenimiento de los caminos coloniales en lo que hoy es el estado Mérida, esta es una de las razones por la que se debe estudiar los caminos en las montañas, debido al valor histórico y cultural que representa en lo que constituye la merideñidad.
A continuación se cita el trabajo de varios autores que dedican tiempo a la investigación de temas relacionados con la construcción y mantenimiento de estos caminos:

"Las primeras fundaciones y caminos de penetración definieron los ejes sobre los cuales habría de gravitar el conjunto inicial del espacio colonial" Velásquez Nelly ( 1995. p.13)“Una fundamentación teórica de orden socioeconómica habrá de preceder a este esfuerzo de interpretación sociocultural. Para ello hemos creído conveniente retomar las elaboraciones conceptúales de Sempat (1983:20 – 29) sobre la formación de la economía colonial en América, según este autor, las nociones de espacio económico colonial y circuitos económicos coloniales son fundamentales para comprender la naturaleza del régimen económico que comenzaba a implementarse en América bajo los auspicios del gobierno hispánico en el siglo XVI; el espacio económico colonial adquiere forma definida desde el momento en que la metrópoli instrumentó su política de dominación, subordinando el territorio objeto de la actividad colonizadora, a los intereses particulares y dictámenes de la corona. El Estado español instrumentó sobre este apéndice jurisdiccional y administrativo un esquema de organización económica con el propósito de hacer rentables, en el más breve plazo las inversiones en capital que el gobierno y los comerciantes habían aportado a la empresa de la exploración, conquista y colonización. El Estado español promovió la consolidación de sus espacios económicos coloniales, afianzando en estos intereses y subordinando la actuación oficial a la política económica imperante en la época (mercantilismo) mediante una organización funcional de mercados locales y regionales. La colonización en su conjunto evolucionaría al compás dictado por el mayor o menor desarrollo de estos mercados, al tiempo que aceleró el proceso de ocupación del territorio.En la América colonial el sistema, en su sentido, respondía a los estímulos del mercado exterior procurando ajustarse, en la medida de las posibilidades, a los propósitos de los mercantilistas que auguraban el mayor proteccionismo de los intereses económicos de la corona española.
Nelly Velázquez. Población Indígena y Economía. Universidad de los Andes. 1995. P 11.
En la implementación de esta estrategia de desarrollo local incidieron dos factores que de ordinario actuaban separadamente, neutralizando o convalidando el proyecto colonizador patrocinado por las autoridades metropolitanas. Esta actividad divergente estuvo representada por los actores sociales que hicieron de la América colonial, durante un tiempo considerable de su historia, el escenario de confrontaciones por diferencias de intereses: encomenderos y misioneros…”Podemos postular que la configuración del espacio económico colonial estuvo en la provincia de Mérida durante los siglos XVI y XVII, subordinada a dos grandes ciclos de desarrollo, ambos relacionados con la política de resguardo de indios.
" Un primer ciclo de actividad económica, producido entre 1558 y las primeras décadas del siglo XVII, estuvo caracterizado por la explotación del territorio de Sierras Nevada. Durante esta etapa se llevaron a cabo las primeras fundaciones de villas y ciudades de blancos que eventualmente funcionaron en calidad de puntos iniciales para la ocupación del territorio, al consolidarse las primeras fronteras agrícolas y ganaderas de la región. En este periodo se manifiestan muy timidamente los elementos que habrían de originar posteriormente las redes y circuitos económicos que adquirieron su perfil más definido en la provincia de Mérida en el siglo XVI como lo fueron:

a.- Infraesrtuctura urbana y poblacional,
b.- Rutas de comunicación y comercio,
c.- Evangelización de las comunidades indígenas,
d.- Dinamización de la economía local en presencia de estímulos del comercio exterior;
"Las primeras fundaciones y caminos de penetración definieron los ejes sobre los cuales habría de gravitar el conjunto inicial del espacio colonial.
Nelly Velázquez. Población Indígena y Economía. Universidad de los Andes. 1995. P 12.
"Múltiples son las consecuencias que resultaron de la llegada del colonizador europeo a los Andes venezolanos. En este caso, nos centraremos en una de las consecuencias socioeconómicas de la colonización, como fue la implantación de la economía colonial en la región y la integración de los recursos naturales y humanos a ese proceso"
El inicio del proceso de la conquista y colonización de la región de Mérida ocurre por varias vías, una de ellas es a través del camino real que comunicaba a Pamplona (Virreinato de Nueva Granada con la ranchería de Mérida: Pamplona - valle de Cucutá - valle de San Antonio - Capacho - Peribeca - valle de San Cristóbal - Tariba - El Cobre - La Grita - Bailadores - Tovar - Santa Cruz de Mora - Estanquez - Lagunillas - San Juan - Las González - Ejido - La Parroquia - Mérida).
Esta ruta se constituyó en la vía usada, durante los primeros tiempos, para mantener la conexión con Pamplona, cumpliendo con uno de los requisitos establecidos por la Corona española en ese momento, que fue el de, mantener y asegurar las áreas conquistadas, con vistas a las seria dificultad que se presentaba con el enfrentamiento con tribus de naturales que de forma organizada, irreductible y decisiva hicieron frente al avance extrajero en sus territorios. El sendero atravesaba territorios relativamente pácificos en cuanto a la violencia aborigen, se mantenían transitables durante todo el año con poco esfuerzo en el mantenimiento, no atravesaban área malsanas en cuanto a plagas y fieras, fue la vía principal para la comunicación con el centro de apoyo logístico como era Pamplona y Bogotá, de allí la importancia que tuvo esta vía hasta avanzado el siglo XVI para el transporte de mercancías, el tránsito de personas y el comerció que se generó desde Mérida hacia Cúcuta, Pamplona y Bogotá.
Ruben Hernández y María Santos. La Antigua Vialidad Andina Venezolana y la Progresiva Penetración Española (Siglo XVI). Presente y Pasado. Revista de Historia. 2004. Volumen 9. Año 9. Número 18 Universidad de los Andes. Mérida , Venezuela.
"Se intenta demostrar la importancia de diversos vías naturales de comunicación (construídas algunas durante el período prehispánico) para la penetración, exploración y conquista en los andes venezolanos y merideños, fundamentalmente para la consolidación de los posteriores procesos de conquista y colonización", (por lo tanto, la función de), "Las vías de comunicación que recorrieron los conquistadores al ingresar a las tierras andinas y la manera cómo estas fueron adaptadas a los intereses coloniales de acuerdo a las ordenanzas de poblamiento" en consecuencia cobra importancia para el diseño de esta investigación, de allí que, se puede proponer como "Sintésis sobre los principales factores que impulsaron la conquista de las Sierras Nevadas y las dos principales y constantes rutas de penetración hacia los andes venezolanos (una a partir del Tocuyo, otra desde Pamplona); la última fue la que utilizaron los europeos para incursionar en la cordillera de Mérida" desde Colombia.
El motivo principal para estas incursiones fue "El oro que necesitaban para mantener el sistema económico mercantilista basado en la acumulación de metales preciosos. Esa necesidad del metal preciosos condujo a que tanto en Venezuela como en el Nuevo Reino de Granada se organizaron intentos para conquistar definitivamente las sierras Nevadas". Otra causa fue la búsqueda de tierras fértiles para el asentamiento del expansionismo español. La información por parte de los centros de poder colonial en Bogotá y Coro de la existencia de tierras inexploradas que podían ser anexadas a sus territorios con las consecuencias política, económicas, administrativas de su dominio.
Se dedica mayor tiempo y esfuerzo en investigar, revisar y analizar la ruta desde Pamplona a la ciudad de Mérida, por cuanto fue la más expedita y consolidó la conexión de la región de Mérida con uno de los centros coloniales en América
"Penetración desde Pamplona. El Nuevo Reino de Granada tuvo gran interés en penetrar, explorar y colonizar los andes venezolanos, con este propósito, huvo varios intentos por parte de funcionarios autorizados desde Pamplona, hasta que el Capitán Juan Rodríguez Suárez, consiguió incursionar en tierras merideñas en octubre de 1558"; además del requerimiento de oro se dieron otras razones entre las que se mencionan la conexión con el lago de Maracaibo, la búsqueda de tierras fértiles, la incorporación de la clase dominante colonial a nuevas áreas de dominación.
" Como el tránsito comercial por el lago de Maracaibo adquiría cada vez mayor importancia para el Nuevo Reino de Granada, además de los factores mencionados buscaron nuevas rutas, para lo cual, contaron con elementos de peso para explicar la penetración de los exploradores ... primero en la búsqueda frenética del Dorado, segundo la ubicación de rutas expeditas hacia el lago de Maracaibo ( agregaríamos una tercera, la de conqusitar tierras fértiles para la colonización, este fue el motivo de los españoles ubicados en el Tocuyo); rutas para facilitar el transporte de productos y personas hacia puertos del Mar Caribe y con la peninsula Iberica desde Pamplona y toda la región de Mérida. Se aclara que la ruta desde Cúcuta hasta el lago de Maracaibo por el río Zulia y Puerto Carreño en esa época estaba límitado por las crecidas de los ríos, las tierras exageradamente pantanosas, plaga que enfermaban de paludismo y malaria y la presencia de aborígenes belicosos.
Durante los dos primeros siglos que se corresponden con la conquista y la colonia en la región de Mérida se requirió la comunicación de esta región con el lago de Maracaibo y el puerto de Cartagena como salida más rápida y segura de los productos y personas hacia el Mar Caribe y Europa.
Los principales caminos que se habilitaron los senderos que partían de los principales centros habitados en esa época Mérida y Ejido pasaron por el páramo de Los Conejos: Manzano Alto, Loma de Los Angeles, Río Albarregas y el río La Pedregosa. Estos senderos son a los que se le dedican con mayor énfasis y amplitud por lo pertinente de su tratamiento.

FUNDACION DE PUEBLOS DE BLANCOS, FUNDACION DE PUEBLOS DE INDIOS, ORGANIZACION DE LAS ENCOMIENDAS Y LA CONSTRUCCION DE CAMINOS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI. INFLUENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.


LA ENCOMIENDA.
El tema de la encomienda se trata en este estudio debido a que la organización y funcionamiento de esta figura jurídica colonial constituida por la pérdida de las tierras originarias de los aborígenes, el empleo del trabajo esclavista y la agrupación de los aborígenes en centros obligatorios y cerrados por parte del encomendero, autorizado por el poder colonial para sus fines incidió en la economía regional; la duración de la encomienda en el tiempo; el área geográfica que abarcó afectó notablemente la construcción y el mantenimiento de los caminos, lo que incluye los senderos que atravesaron el páramo de Los Conejos y la sierra La Culata, los que se constituyeron en medios de comunicación entre varias de las más importantes encomiendas organizadas en su área de influencia y con los centros de decisión política y administrativa del poder colonial regional, además de la conexión con los puertos lacustres y marítimos para la salida hacia Europa.
Significaron los caminos por el páramo de Los Conejos la sustitución en parte del camino Real desde Pamplona a la ciudad de Mérida en importancia social y económica.
“Este régimen después de la desenfrenada actividad de los primeros esclavizadores, significó un importante paso moderador que contuvo la rápida destrucción y dispersión sufrida por la población indígena durante la primera mitad del siglo XVI, que amenazaba con diezmarla totalmente”.
http://congresodehistoriaregionalenmiranda./
blogspot.com/2007/08/crtica-historica-sobre-el-regimen-de-la.html
OPOSICION Y DEFENSA DE LA ENCOMIENDA.
La fecha del establecimiento de la encomienda en Venezuela se fija en 1.545. Las causas principales del atraso en el desarrollo de esta institución respecto a otras partes de la América española fueron: La forma desordenada en que se hizo la Conquista y la Colonización de este Territorio. La porfiada resistencia de los Caribes que hizo difícil la conquista e impuso la guerra en sus más crueles y devastadoras manifestaciones, casi como el único medio de dominación. Los asaltos de los traficantes de indios esclavos que anularon todos los intentos de dominación pacífica, por lo menos sobre una parte del territorio, e hicieron más tenaz la resistencia indígena generalizándola de un extremo a otro del país. La oposición de los gobernantes alemanes. La principal carga de servicios que soportaban los indios era la que se refería al acompañamiento de los conquistadores en las “entradas” o jornadas de descubrimiento, en las que fueron tan emprendedores los alemanes. Cuando los gobernadores alemanes llegaron a Venezuela, ya la encomienda tenía en América una larga y ruidosa historia.
ESTABLECIMIENTO DEL REGIMEN DE ENCOMIENDA.
Fue en 1.545, cuando Carvajal, en su sangrienta disputa con los Welseres por el Gobierno de la Provincia y con el apoyo de una gran parte de los pobladores de Coro y la adhesión de Juan de Villegas, a quien designó por su Teniente de Gobernador, tomo asiento en el Tocuyo y procedió a repartir en encomiendas a los indios de la región.
LA PRIMERA ORDENANZA DE ENCOMIENDAS EN VENEZUELA
Los indios eran puestos bajo tutela del encomendero para que éste, los protegiera, los defendiera y los adoctrinara. Como ocurrió una vez realizado el reparto de las encomiendas entre los primeros pobladores de Barquisimeto, Juan de Villegas procedió a dictar las ordenanzas que debían regirlas. Los pobladores que se habían constituidos en encomenderos en virtud de los repartimientos hechos por Villegas en la misma fecha en que promulgó estas ordenanzas, acataron todas sus disposiciones; pero contradijeron la parte relativa a la prohibición de emplear los indios en los trabajos de minería y en parte lograron su objetivo, pues en las escasas explotaciones mineras de entonces hallaremos posteriormente cierto número de indios ocupados en estas labores, aunque en ellas prevaleció siempre, como en los trapiches y más tarde en el cultivo y beneficio del cacao, la mano de obra negra.
http://congresodehistoriaregionalenmiranda./
blogspot.com/2007/08/crtica-historica-sobre-el-regimen-de-la.html
Fue una institución establecida en América por los españoles, a imitación del régimen de señorío de la Edad Media peninsular. Tuvo como objetivo teórico "evitar" la esclavitud de los indígenas y colocar a éstos bajo la "protección" de encomenderos, que no eran otros sino los primeros conquistadores y pobladores. Se otorgaban las encomiendas según los méritos de los solicitantes, quienes debían demostrar los títulos y servicios prestados a la Corona por ellos mismos y sus antecesores. Al comienzo se dieron a perpetuidad, pero después sólo por 2 o 3 vidas, o sea la propia y la de 1 o 2 de sus herederos. Los indios encomendados estaban obligados a trabajar para su señor 2 o 3 días a la semana, sin salario. El señor o encomendero, por su parte, estaba obligado a proteger y a velar por la seguridad y derechos territoriales de sus encomendados y a prestarle servicios militares a la Corona. Debido a los abusos cometidos por encomenderos y a la intervención de los padres Antonio de Montesinos y Bartolomé de Las Casas, quienes promovieron una polémica de carácter teológico y político sobre el tratamiento de los indios y los derechos del monarca para encomendar a sus vasallos, la institución fue abolida por las Leyes Nuevas de 1542.

Surgió entonces el régimen de encomienda de tributo que eliminó la prestación de servicios sustituyendo éstos por el pago de una cierta cantidad de dinero o su equivalente en frutos; este tributo se fijaba según el salario correspondiente a los días de trabajo que debían darse al encomendero. En Venezuela el régimen de la encomienda se inició en 1545, 3 años después de haberse dictado las leyes mencionadas, aplicándose por tanto el sistema de la tributación. La primera ordenanza local fue dictada en 1552, por la cual los indios quedaron bajo la tutela del encomendero y en situación similar a la de los menores
Los indígenas jamás aceptaron resignadamente la encomienda en cualquiera de sus formas, por lo que se produjeron en algunos territorios de la América española levantamientos muy graves. En Venezuela, se registraron algunas acciones violentas: en 1569 los caciques de Mamo mataron a su encomendero Julián de Mendoza, cuando éste quiso obligar a sus indios a trabajar en sus labranzas; los de Garci González de Silva se sublevaron en 1577 y estuvieron a punto de matar a éste y a muchas otras personas que le acompañaban; los tomusas formaron un levantamiento general que fue preciso dominar con gran dureza tras muchas dificultades y largos años de lucha; los gayones, en la región de Barquisimeto, jamás fueron sometidos ni sus encomenderos pudieron aprovecharse de sus servicios; los indios de la jurisdicción de San Sebastián mataron a muchos españoles, destruyeron las estancias vecinas y la ciudad tuvo que ser casi abandonada por causa de los ataques indígenas. La fuga de los indios fue común, por cuya causa muchos territorios quedaron despoblados; estos naturales, como se les llamaba en el lenguaje de la época, al abandonar sus predios se unieron a los negros prófugos y ocasionaron muchos daños. Los motilones tampoco pudieron ser sometidos, batiéndose en retirada desde La Grita hasta la sierra de Perijá, donde se refugiaron tras muchos años de lucha y de donde no pudieron ser desalojados. Los indios rebeldes quedaban sometidos a un régimen especial, pues eran entregados individualmente a personas que podían separarlos de sus tribus y de sus tierras, y aprovecharse de su trabajo ilimitadamente durante toda la vida de esa persona que lo poseyera más la vida de un heredero. Era una condición que se aproximaba más a la esclavitud que a la encomienda; sólo que el indio sometido a esta condición no podía ser objeto de venta o traspaso, pero no gozaba de ninguna libertad o remuneración, y aunque por derecho recuperaba aquélla, a la muerte del heredero del primer encomendero, era muy difícil que sobreviviera al segundo.

En la provincia de Mérida funcionó un régimen de trabajo diferente al de la provincia de Venezuela, y según una visita efectuada por las jurisdicciones de las ciudades de Mérida, Gibraltar, Barinas y Pedraza, correspondientes a aquella provincia, había en ella 3.114 indios útiles que con sus familias reunían una población total de 10.750 personas dispersas por los montes y sin reducir a poblado ninguno, todas reducidas a prestación de servicio incluyendo mujeres y niños.
La encomienda de servicio, que fue la establecida en todas las provincias o gobernaciones de Venezuela, se llamó encomienda de repartimiento, pues reunió las 2 formas de servicio y tributo, sólo que en este caso el tributo se tasaba en salarios y estos a su vez en días de trabajo para el encomendero. Esta encomienda se extinguió en 1687, imponiéndose la tributación en dinero efectivo o su equivalente en frutos, pagado directamente al encomendero, pero surgieron dificultades para la aplicación de esta orden y de hecho continuó la prestación de servicios. Fue entonces cuando se dispuso que el tributo se entregase en las Cajas Reales y de ellas a los encomenderos, perdiendo éstos toda relación directa con los indios. En adelante el tributo quedó convertido en una renta que recibían los encomenderos hasta la extinción de las «vidas» por las que se hubiese otorgado la encomienda. Es por esto que se encuentran aun hasta mediados del siglo XVIII, pues ese proceso fue lento.
Relación entre encomienda y propiedad territorial: los estudios sobre la propiedad territorial, desde los primeros realizados por el tratadista mexicano Silvio Zavala, han dejado claramente establecido que encomienda y propiedad, son 2 instituciones diferentes y que en ninguna parte de América la propiedad de la tierra surgió como una consecuencia de los títulos de encomienda, pues mientras ésta fue temporal y no estuvo sujeta a ventas o cesiones, la propiedad de la tierra era perpetua y podía transferirse. La legislación no deja dudas al respecto y para evitar confusiones llegó a prohibir que los encomenderos tuviesen propiedades inmediatas a los términos de sus encomiendas. Las autoridades con facultades para otorgar unas y otras eran también diferentes: las tierras eran otorgadas mediante las mercedes que daba el Cabildo; las encomiendas las daba el gobernador, pero sujetas a la confirmación del Rey; sin ésta, quedaban sin efecto. E.Ar.F.
(La revisión de las cadenas en la titularidad de la propiedad de las tierras en el estado Mérida, concluyen en que el origen de eas propiedades se originaron en las Mercedes, las composiciones y en gran parte se corresponden con las tierras adjudicadas a los aborígenes, arrebatadas por diversos medios por los encomenderos, en definitiva la proiedad territorial de la tierra se confundió con la encomienda, de hecho las grandes propiedades, haciendas se conformaron sobre la base de las encomiendas)
OSORIO C. Eduardo. Historia de Mérida. Universidad de los Andes.2005
La penetración española en el territorio fue muy rápida. El reconocimiento del territorio se hizo con una lógica digna de manuales de estrategia, y muy pronto los participantes en la aventura sabían a que atenerse. Y era, que quienes se atrevieron a aventurarse en esta tierra, no acababan de desembarcar de una carabela, sino que tenían años-lustros algunos, de deambular por las indias. Y sobre la marcha se fue repartiendo y apuntando la mayor riqueza conseguida, los indios: entre noviembre de 1558 y febrero de 1559, Juan Rodríguez Suárez distribuyó entre sus huestes la casi totalidad de los indios de la región.Desde su misma fundación; Mérida generaría corrientes colonizadoras que redondearían su jurisdicción; mediante este esfuerzo fueron incorporadas a la ciudad la vertiente occidental de la cordillera y las llanuras que terminan en el lago de Maracaibo, y por condiciones geográficas ventajosas, integraría también a su influencia el pie de monte oriental, colonizando desde la Grita. Estas regiones periféricas de Mérida, gravitarían de manera decisiva sobre la economía que conformó (a diferencia de otros espacios geográficos de Venezuela, que por condiciones ecológicas, plagas, enfermedades y la presencia de tribus belicosas, fue lenta y difícil la conquista y colonización, por el contrario la región de Mérida, fue rápida, relativamente pácifica, la región contaba con suelos fértiles, abundante agua, buen clima, ecología al que se adaptaban los cultivos integrados al comercio internacional de Europa y América; contaba con abundante población aborigen y con cultivos originarios que se incluyeron al comercio de exportación precapitalista mercantilista; con la adaptación a la economía de exportación del imperio español y con vinculaciones con otros países de Europa, lo que requirió el empleo de la red de caminos existentes a su llegada, la ampliación y construción de forma amplia y funcional de la red vial).
Aprovechando condiciones agronómicas excepcionales de la región de Mérida, la presencia de un mercado exterior creciente, buenos precios de los productos exportables y bajos costos de producción (mano de obra esclavizada), el temperamento y capacidad de los europeos que colonizaron el área, se estructuró un modelo económico agro exportador, cuya producción se resolvía en el interior de la encomienda y que promovió a los encomenderos a la cúspide de la jerarquía social y relegó a los indios a la sima de ella. Todas las expectativas sociales se colocaron en el funcionamiento y expansión de esa economía, conformándose una mentalidad mercantil que hizo posible la implantación de un modelo de sociedad no frecuente en el mapa colonial americano.
El exceso de mano de obra indígena disponible como consecuencia de la institución de la Encomienda en la región de Mérida, y como consecuencia de la falta de minas de oro y plata en la región, agregado al poco desarrollo de la agricultura en el primer siglo de la colonización, por lo tanto los encomenderos y Cabildos orientaron el superhabit en mano de obra en la construcción de caminos, puentes, ampliación de senderos, y construcción de obras civiles como: iglesias, pueblos de blancos, casas de gobierno, plazas públicas; en los campos muros de divisón de propiedades de los encomenderos.
Sin Encomienda no era posible el establecimiento de una economía viable, y en Mérida no se daba ninguna de las condiciones que en América explicaron la presencia del asentamiento español sin el respaldo de la explotación económica del territorio (minas). La encomienda en Mérida generaba la riqueza básica de la sociedad, y a partir de su efecto multiplicador se resolvía la producción que no dependía directamente de ella. En el período estudiado toda la producción agropecuaria comercial dependió de la encomienda, así como también la producción de la mercancía que fungía de dinero, el lienzo, cacao, ovillos de algodón; participaba en la producción de bienes artesanales, se responsabilizaba de parte del transporte de mercancías, solucionaba la infraestructura vial y urbana, y de su seno surgía el sector social dominante, los encomendero, fue la encargada de la implantación y reproducción del sistema y en última instancia, era la garantía de su defensa y de la del territorio. Todas estas funciones las cumplía gracias a los fines legales para los que fue establecida, o por asignación local de responsabilidades, legalizadas o no por las autoridades coloniales (para ello se requirió el mantenimeinto y ampliación de los caminos conseguidos a la llegada del conquistador; luego la construcción, ampliación de la red y mantenimiento de los senderos).
En Mérida no se dio un lapso prolongado entre el apuntamiento original de los indios y la instauración formal de la encomienda, o un período previo de esclavitud o de disposición pura y simple de los indios por parte de los conquistadores, como se produjo en otros lugares de América… Tampoco se descubrieron minas importantes como para que la razón de estado que terminaba siendo la producción minera relajase la institución desde sus orígenes; además estaba muy fresco lo sucedido con las encomiendas del Oriente Neogranadino con el descubrimiento de las minas de oro en 1551… de esta manera los indios de Mérida estuvieron, casi desde los inicios de la historia de la dominación española en la región, integrados a una forma de encomienda evolucionada, perfectamente legal y sometida a constante supervisión. (Estimaciones contabilizan en más de cien los poblados de indios ubicados en la región de Mérida con una poblacion aborígen de más de cincuenta mil habitantes, que a final del siglo XVI se organizaron en 42 encomiendas) según (Osorio. 2005)

Como en toda América, la población indígena de Mérida sufrió un grave retroceso demográfico durante los años de vigencia de la institución de la encomienda.En el apuntamiento de Venero de Leyva se registró un total de 6161 casas de indígenas, asignadas a 45 encomenderos, para un total de 42 encomiendas; quiere decir que el promedio de casas por encomienda fue de 138,91, fluctuando entre los extremos de 90 y 180 casas para la encomienda mayor y menor p. 71 … podemos establecer como tamaño inicial de la encomienda merideña el de 147 tributarios.Los encomenderos estuvieron también obligados a organizar a los indios bajo la forma de pueblos de españoles, lo que tampoco tuvo el alcance deseado p. 80
Los primeros centros de poblamiento sirvieron de base para explorar los territorios desconocidos del interior y como base de explotación y comercialización de las materias primas para la metrópolis. La penetración del territorio y ulterior trazado de algunas vías fundamentales en la circulación regional, condicionadas en gran medida, por algunos accidentes geográfico-físicos, que se conformaron ejes de penetración.
Claudio Alberto Briceño Monzón. La evolucion politica Administrativa de Mérida y el Dominio y Jurisdicción del Sur del Lago. Boletín de la Academia Nacional de la Historiahttp://74.125.47.132/search?q=cache:Bl7gbT5G0gYJ:www.anhvenezuela.org/pdf/boletines

La configuración del espacio económico colonial de la provincia de Mérida durante los siglos XVI y XVII, se centró en la fundación de villas y ciudades como punto inicial en la ocupación del espacio, lo cual originó las redes y circuitos económicos representadas en las rutas de comunicación y comercio, y la evangelización de las comunidades indígenas con la organización de pueblos y resguardos de indios.En el momento de la fundación y repartimiento de los indígenas merideños, ya la encomienda indiana estaba perfectamente reglamentada y habían tenido un intento de eliminación (Leyes Nuevas de 1541-42). Sus efectos sobre el despoblamiento indígena habían sido comprobados en toda América, creándose una opinión muy fuerte en su contra, que había calado en los centros de toma de decisiones metropolitanos. No obstante, los intereses creados en América habían hecho imposible su eliminación, introduciendo una serie de condicionamientos que la hacían más llevadera para la población indígena. Pero en la región merideña, bajo la explicación de la pobreza de la tierra y la imposibilidad de los indios de satisfacer el tributo de otra manera, la encomienda se (consolidó y se constituyó en un elemento propiciador para la construcción de nuevos caminos conformando la red de vías que comunicaban las encomiendas y estas con los pueblos de españoles).14. Ver:
Nelly Velázquez. Población Indígena y Economía: Mérida siglo XVI y XVII. Mérida:Universidad de Los Andes, Consejo de Publicaciones, CDCHT, 1995.
www.anhvenezuela.org
Según (Osorio. 2005) sobre la encomienda:
“La existencia de Mérida durante todo el período que estudiamos tiene única explicación: los indios sometidos al régimen de la encomienda. Esta aseveración debe ser tomada sin ambage, al pie de la letra. Y esa realidad convierte a la institución en objetivo primordial para el estudio de la historia de la ciudad y su región. Inicialmente los indios se reparten para radicar a los conquistadores, ya que constituían la única garantía de renta. Quedar satisfechos con el repartimiento significaba permanecer en la ciudad recien fundada, y la complacencia por el trato recibido en el reparto de los indios se medía comparando sus posibles beneficios con los que se lograrían participando en nuevas empresas conquistadoras (y en minas)… evidencia del convencimiento de que sin encomiendas no existía la posibilidad de supervivencia de la ciudad. La obligación sine qua non de ejercer la vecindad en la ciudad para disfrutar de una encomienda, garantizaba que la institución cumpliera con su papel poblador.
Por todo esto, los naturales de Mérida estuvieron casi desde los inicios de la historia de la dominación española en la región, integrados a una forma de encomienda evolucionada, perfectamente legal y sometida a constante supervisión. Adelantamos que estas características no fueron garantía de que no se cometieran abusos o que no se infringiera la ley (de hecho la figura de la encomienda en Mérida dio paso a la propiedad de la tierra en la figura de las grandes haciendas, con la construcción de caminos entre las Encominedas y la ciudad de Mérida; entre las Encomiendas entre si; entre las Encomiendas y los centros de comunicación con el exterior); según Osorio. 2005, p 53 “como principales acreedores de la Corona, los encomenderos estuvieron en la mejor posición para tener acceso a la propiedad territorial por los mecanismos que establecieron para ello. Desde la institución inicial del Cabildo, los encomenderos monopolizaron y fueron los mayores beneficiarios de su función de repartir solares, huertas y estancias; además fueron los más insistentes en solicitar a la instancia Audiencia Mercedes de tierra… fueron los más proclives a la apropiación de hecho de superficies, que luego convertirían en propiedad mediante los recursos de legalización que fueron instituidos”
Osorio 2005. p.55
“Desde el exterior de la encomienda existió una percepción semejante, el común de los habitantes identificaban la encomienda con la hacienda del encomendero, y el término hacienda comenzaba a perder la connotación de patrimonio, para ir adoptanto la de unidad de producción” (hereditaria) “tierras del encomendero”. Os0rio.2005. P.58 “el Estado opta por señalar resguardos a los indios” (origen de los que en la actualidad se denomina Derechos de Paramo). Irrespetó las condiciones de trabajo y los límites impuestos por la Corona española en la protección y cuidado de los aborígenes, que devinó en un regímen de mano de obra esclava disfrazada; y en la configuración de la élite que constituyó la clase social que dominó en lo político, administrativo, militar la vida en todos los órdenes de la colonia en Mérida, en consecuencia la organización de los centros poblados y las vías de comunicación entre ellos y con el exterior, con los pueblos de cabecera, los puertos y alcabalas, es importante mencionar que las Encominedas, devenidas luego en haciendas se constituyeron en unidades de producción bajo la modalidad seudofeudalistas en el marco de desempeño del sistema socioeconómico mercantilista impuesto por la corona de España).

(Osorio.2005. p.48), Disimulo mayor fue necesario para que durante todo el período la encomienda cumpliera con la prohibición del servicio personal como forma de tributo, expresamente enunciada en todos los títulos expedidos a los encomenderos merideños, (esta condición más otras fueron ignoradas por los encomenderos de la región. Parafraseando a Osorio, 2005, la forma de remuneración de los naturales que participaban en los procesos de producción en la encomienda se fijaba en salario o en un porcentaje sobre la producción, sin embargo la ausencia de reglamentos precisos sobre la definición y funcionamiento de las actividades y trabajos, servicios, personales, así como el pago del salario, condujeron a situaciones de relaciones de trabajo esclavistas y feudalistas, más que de mercantilistas y capitalistas; “como alternativa a estas prestaciones de trabajo de los indios merideños se manejó la posibilidad de la demora, es decir, el tributo pagado en dinero o en bienes tasados en dinero, ambas alternativas fueron difíciles de cumplir por los naturales, por lo que, la prestación de servicios personales fue la más rutinaria. Este modo de pago del tributo, el de servicio, facilitó la orientación de la mano de obra en la construcción de caminos, puentes y obras relacionadas con la vialidad tan necesaria y urgente para consolidar la colonización y sobretodo asegurar el dominio de los terrenos adjudicados a los en una primera instancia a los encomenderos, convertidos a posterioridad en hacendados; los caminos representaron el medio fundamental para asegurar esas propiedades ).
Durante el tiempo de la encomienda en la región de Mérida se estableció la comunicación con el puerto de San Antonio de Gibraltar, como consecuencia de la rapidez con la que la economía de la región de Mérida se incorporó al sistema económico mercantilista español y el comercio con países que competían bajo la modalidad del contrabando, Osorio.2005.p. 63 “Los indios del pueblo de Mocotopo, de la encomienda de Francisco de Avendaño, fueron utilizados por fuerza y contra la voluntad para llevar algodón y loza a Gibraltar y traer sal de regreso … en dos días al pueblo de la sal ( Piñango), donde era conducida a Mérida en cuatro días de camino”
Se estableció la coordinación entre el Cabildo de Mérida y los encomenderos para la construcción de obras civiles de uso público, como la de caminos y puentes, Osorio. 2005.p. 70 “Las necesidades de mano de obra para las actividades públicas, incluido el mantenimiento de los caminos, también eran suplidas por los encomenderos a requerimiento del Cabildo, los encomenderos debían aportar los indios necesarios para esas obras … estas obras no estipulaban pago para los aborígenes”
Osorio.2005.p. 78 “Los indios de las estribaciones de la laguna de Maracaibo al finalizar el perído estaban prácticamente extinguidos y sus encomenderos empobrecidos o dedicados a otros menesteres… igual condena pendía sobre la cabeza de los indios de regiones templadas que, después de la fundación de Gibraltar, fueron trasladados a su área de influencia. La larga y general enfermedad ocurrida en 1601, culminó la tarea que había comenzado la destrucción del modo de vida y las mudanzas a climas diferentes” (por el exceso en el trato esclavista y de trabajo ocasionado a los aborígenes del pie de monte de la cordillera de la Culata en su fachada hacia el lago de Maracaibo, es de suponer que muchos de los naturales escaparon hacia los páramos en esa misma sierra como alternativa de sobrevivencia y libertad)

Se relacionan algunas de las encomiendas constituidas, varias se transformaron en pueblos; algunos de ellos, desaparecieron en la historia, otros se constituyeron en pueblos y ciudades que aun permanencen, dependiendo de la vinculación mediante las vías de comunicación con los diferentes pueblos y puertos; de la capacidad de producir bienes, de la asignación como centros de asentamiento de las autoridades eclesiásticas, políticas, de la importancia militar y de defensa, del contacto con los puertos y caminos principales. (Las encomiendas que evolucionaron en pueblos consolidaron las redes de caminos existentes y construyeron nuevas vías, que se constituyeron en funcionales y operativas según la producción de bienes o constituidos en ejes de comercio mayor, se construyeron nuevos caminos que conectaban estos pueblos): Acequias, Piñango, Aricagua, Pueblo Llano, Santo Domingo, Timotes, Chachopo, San jose, El Morro, Aricagua, Mucutuy, Mucuchachi, Pueblo Nuevo, Libertad, bailadores, Guaraque, Chiguará, Lagunillas, Estanquez, La Sabana, Ejido, Los Curos, Mesa de los Indios, Jají, Torondoy, San Antonio de Gibraltar, Tabay, Mucurubá, Mucuchíes, Pedraza, Caldera, Mocotopo, Escaguey, Cacute, Mucomucu, Santo Domingo, Mocutua, Mucuche, Mocuru, Mucumbas, Mucuchacho, Mucurucaseo, Mosnacho, Mucujunta, Mimé, Luche, Mucuchacho, Muchusabo, Mucurustu, Mucujujos, Mucuruju, Mucuy, Mucuruque, Mucheti, Mourutri, Mujn¡guara, Mucusnunpu, Mucuruque, Mucunuque, Muchachui, Jucuni, Yucui(Iricui)Mucurua, Cases, Xamuena, Tibubu, Mucumban, Mucaqueta, Mucumuruaga, Caquejo, Cacuy, Aracay, Mucutuquiaun, Camucay, Mucubas(Mucurubay>Noro, Mucusnoto, Mucujajeta, Cacute, Mocotapo, Mucumpue, Mocotapo, Tospo (Tostos?), Quinturiagua, Mucuchis, Mucumuca, Mucutaco, Muchucafan, Mocabo, Mucuchis, Mucupiche, Macujuhuan, Mucurumute, Muguchique, Mucuchaí, Mucunano, Curabare, Mucutate, Mucuchucumba,Tuchifo, Mucuno, Mucutabao, Tabay, Mucurufuen, Mucutubari, Mutibiri, Mucuoge, Mucusunta, Estanques, Iduquesuque.
El listado de pueblos se corresponde con la concentración de naturales en la región de Mérida, es un indicativo del número de grupos sociales, por lo que existían y fue necesario organizar ( y construir) los caminos entre dichos pueblos y sobre todo, la organización de circuitos económicos intraregional (Mérida) e interregional con: la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela, así como con el exterior: Islas del Caribe, México y Europa .

Moreno (1986), por investigaciones hechas a historiadores y cronistas merideños, concluye que para la llegada de los españoles las comunidades indígenas merideñas, subdivididas en lo que éstos llamaron ‘parcialidades’, estaban ubicadas a lo largo y ancho de lo que hoy en día es la superficie del estado:(4)– En el valle del río Mucujún: los Mucus– Chama, los Mucujunes, los Mocanarreyes y los Mocaketaés– En Mérida: los Tatuéis (o Tateyes)– En el valle de La Pedregosa: Los Curos– En Ejido: los Guakes y los Guaimaros– En la quebrada Las González: los Yucos– En Caparú–Lagunillas: los Kinaróes (Jamuenes, Orcasés, Kases y Chiriguares)– En el bajo Chama: Los Estanques y los Caribes (de los Guaruríes)– En el valle del Mocotíes: los Mocotíes y los Bailadores– En Tovar: los Guarakes– En el Morro – Los Nevados: los Mirripús, los Mucumbíes y los Mocabayes– En Acequias: los Miguríes, los Tiquiñoes, los Mucuñoes, los Camucayes y los Mococopos– En Aricagua: los Aricaguas, los Mucutibiríes, los Mucuchaches, los Jirajaras, los Pemones y los Tucapíes– En Mucuchíes: los Pagueyes, los Curbatíes, los Mucurubáes, los Cacutes y los Tabayes– En la Culata: Los Torondoyes, los Tucanís y los Capaces– En Santo Domingo: los Mucubajíes y los Aracayes.Período de los primeros años de la conquista (siglos XVI y XVII).
La informaión argumenta la propuesta que se expone en este trabajo sobre la existencia de suficientes y buenos caminos en la región de Mérida a la llegada de los europeos, y la consolidacón de los mismos, así como la construcción de otros en la època de la colonización.

FUNDACION DE LOS PUEBLO DE ESPAÑOLES Y SU INFLUENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.

Se incorpora el aspecto de la fundación de los pueblos en la región de Mérida, en cuanto a que, es un elemento de acercamiento para la interpretación de la construcción y funcionalidad de las diferentes redes de caminos que existían para la conexión de estos centros habitacionales, los que a su vez, constituyeron sistemas de comunicación para satisfacer los requerimientos de apoyo logístico, resguardo militar y de seguridad, comercialización, tránsito de personas, aspectos que fueron necesarios para la fundación y funcionamiento de los pueblos de españoles.
Varias de estas redes de caminos se correspondía con el interés y la necesidad de ofrecer satisfacción a los requerimientos y urgencias de un área determinada, por ejemplo los pueblos del norte de la región de Mérida que fueron muy activos y crecieron de forma rápida e importante desde los primeros tiempos de la conquista y así se mantuvo hasta avanzada la época colonial; otros abarcaban áreas más amplias de la geografía merideña el camino Real de Mérida que conectaba el importante centro poblado con Nueva Granada, por el Norte con la Capaitanía General de Venezuela; otros caminos propiciaban la comunicación entre circuitos de comercio regionales como es el caso del existente con los llanos de Apure y Barinas, así como el de occidente con la comunicación con Bogotá, los caminos que comunicaban con el lago de Maracaibo; los caminos que comunicaban con la Capitanía General de Venezuela; estos caminos satisfacieron la necesidad de comunicación con los mercados externos y comunicación interna entre los poblados de españoles y encomiendas; estuvieron los que permitieron la conexión con los puertos (lago de Maracaibo) para el contacto con centros de comercio, político y administrativo del sistema colonial (camino Nacional o Real ). Con la consolidación de la colonia, el éxito y rápido desarrollo de la economía colonial de la región de Mérida, cobró importancia la búsqueda de salida de los bienes producidos en esta región hacia la Capitanía General de Venezuela, el Nuevo Reino de Granada, así como a las Islas del Caribe y Europa.
El lento pero constante poblamiento de la región de Mérida coadyuvó decididamente al fomento en la construcción y mantenimiento de los caminos, esto incluyó desde los primeros años del siglo XVI los senderos que atravesaron el páramo de Los Conejos, herencia de la cultura aborigen. En las áreas de influencia del páramod eLos Conejos se organizarpn varios pueblos de españoles, los que de forma rápida crecieron y se incorporaron a la producción de bienes requeridos por el mercado mercantilista de la Corona española y además exigian la importación de productos de españa y otros paises de Europa.

Para comprender el desarrollo del sistema de caminos en el páramo de Los Conejos, es fundamental el estudio de la fundación de los pueblos por cuanto, este aspecto de la historia de la región de Mérida, influye notablemente sobre la propiedad de las tierras de los europeos y en consecuencia sobre los derechos o resguardos de indios; también influyó sobre el empleo de la mano de obra aborigen; se constituye en elemento formador de las clases sociales que devinieron en castas que dominaron y dirigieron todos los órdenes de la vida en la colonia, las que promovieron la construcción y mantenimiento de caminos como un elemento clave de la jerarquía dominante.

Esta clase social pudiente y monopolizadora del poder poco a poco se constituyó en una instancia con poder de decisión que defendió sus intereses, generó autonomía de los centros de poder de la colonia, siempre subalternos al poder central Real: Virreinato de Nueva Granada y España, luego con la Capitanía General de Venezuela; esto conllevó a consolidarse como grupo de poder local, por lo tanto construyó sus propias rutas de conexión con áreas de importancia local, regional e intercontinental, Islas del Caribe, México, y sobre todo con Europa, de allí que los caminos que atraviesan la sierra La Culata y el páramo de Los Conejos se constituyeron en necesarios y fundamentales para ese objetivo estratégico establecido por la clase social pudiente de Mérida. (Se denomina en este trabajo región de Mérida por el hecho de abarcar una amplia área geográfica, que incluía: “La Provincia de La Grita-Mérida-Maracaibo, incluia parte del hoy estado Barinas y Apure) fue, durante el período colonial, una entidad político-administrativa que, a pesar del nombre compuesto de tres topónimos, constituyó, como veremos luego, una única entidad que a lo largo del tiempo fue aumentando su territorio y mudando su capital”

Esa nueva gobernación tiene como capital a la ciudad asentada al pie de la Sierra Nevada, Mérida. En efecto, dada su ubicación geográfica relativa, Maracaibo tiene más comunicación con la gobernación andina que con la suya propia, la de Venezuela; Caracas está más lejos que Mérida, por ello mismo todo el tráfico de personas y mercaderías con destino a Mérida llega, vía Maracaibo, de ese puerto a Gibraltar y otros puertos en el sur del lago de Maracaibo. San Antonio de Gibraltar es un poblado bajo la jurisdicción merideña ubicada en la costa suroriental del lago (Esta es una muestra de la importacia que adquirió la región de Mérida para el Nuevo Reino de Granada y para Maracaibo, por lo que desde ese tiempo se dio importancia a la construcción y mantenimiento de caminos que atravesaron el páramo de Los Conejos, algunos se encuentran operativos en la actualidad, aunque con pésimo o ningún mantenimiento, otros desaparecieron. Es de resaltar la infraestructura con la que se construyeron los senderos, dado que han logrado mantenerse con el transcurso del tiempo: los bordes, el empedrado, los puentes. el recorte de la montaña son una muestra de esa tecnología, en los caminos principales la construcción de los caminos empleo las técnicas utilizadas por los romanos).
La Real Audiencia bogotana, consciente de este hecho y movida por el deseo de expandir su territorio, logra que la Corona ordene, mediante Real Cédula del 31 de diciembre de 1676, la separación de Nueva Zamora (Maracaibo) de la Laguna de Maracaibo de la Gobernación de Venezuela y su anexión a la de Mérida, (desde ese momento se inició la enemistad y diferencias radicales, profundas entre Mérida y Maracaibo) “Los paisajes montañosos merideños fueron transformados por los españoles desde el inicio de la conquista, condicionados por la ocupación previa del espacio por parte de los aborígenes nativos de estas regiones. En el proceso de poblamiento, el español impuso su propia forma de ocupación, la cual correspondía a su modo de vida. Dos características fundaméntales se originan por la ocupación hispánica en este nuevo hábitat. En primer lugar, los conquistadores implantaron unidades de poblamiento que se constituyeron en centros de toda la vida social y, por supuesto, en núcleos necesariamente estables. En segundo lugar, esas unidades sólo podían funcionar y desarrollarse en estrecha y continua conexión, lo cual inició la formación de una verdadera red de asentamientos humanos” (y de caminos)

(La dominación española impuso entre otros aspectos, la tecnología en la construcción y mantenimiento de caminos, sin embargo en el caso de la región de Mérida, se ajustó al trazado de los caminos construidos por los aborígenes y las dificultades de la topografía de la cordillera de los andes merideños, por lo que la pendiente fue superior a la que podían recorrer las carretas y otros vehículos tirados por bestias con el empleo de la rueda.Se menciona la normativa real de prohibir el empleo de carretas en el territorio de la colonia. Una razón para la construcciónde los caminos bajo ese esquema fue la búsqueda de las rutas más directas y cercanas en tiempo hacia los sitios de destino, lugares que por lo general tienen pendientes bastante inclinadas que imposibilitaron el uso de carretas; otros argumentos quedan en la inquietud del investigador que busca en datos sólidos la razón de esta decisión, por el contrario emplearon el sistema de transporte mediante el arreo de bestias (burros, caballos, mulas, bueyes), que resultaba menos oneroso, requería poco personal, se adapataban a la topografía y rusticidad de los caminos. En contrario el arreo causaba mayor daño a la mercancía transportada, a la vez, se transportaba menos mercancía en comparación con las carretas.
De la revisión de uno de los caminos que se encuentra original, el de Manzano Alto al páramo de Los Conejos, se observa como fue construido en la época de la colonia, el ancho de la vía se ajusta al paso en una sola dirección del arreo, aunque en algunos sitios la pendiente y características del suelo solo permitía un angosto camino por el que podía transitar un arreo a la vez, como ocurrió en el paso de la garganta del chama en estanquez, sitio en el que, hasta los arrías más experimentados mostraron nerviosismo y se esmeraban en los mayores cuidados para no perder animales y carga desbarrancados.
Los trabajos de construcción de caminos se ejecutaron con mano de obra mayormente aborigen, bajo el regimen esclavista, a la que en una primera etapa de los siglos XVI y VXII no se le pagaba por su trabajo, puesto que la labor la consideraban los encomenderos como parte del tributo que debían pagar los naturales a la Corona española, es decir mano de obra esclava, fue tanto el abuso y el exterminio de indígenas por el trabajo en los caminos, que el Rey intervino mediante Cédula real, para reglamentar dicho trabajo y obligó a los encomenderos a cancelar un salario, el que nunca se hizó efectivo, por lo que las condiciones de trabajo y de protección de los derechos humanos de los naturales en general no variaron.
Para la construcción de los caminos de arreo se picaba el terreno para nivelarlo y aplanarlo, sobre este se colocaban piedras de diferente tamaño, las que se trataban de nivelar y ajustar como en un rompecabezas para nivelarlas en la superfice lo más parejas posibles. Se arreglaban y construían los bordes de los caminos para asegurar su buena condición durante todo el tiempo; incluye la construcción de drenajes y de puentes en los que se requerían con necesidad y no se podía superar la irregularidad del terreno. En los lugares que se requería se construyeron muros de piedras. Otra obra necesaria cuando era inevitable fue la construcción de puentes, para lo cual emplearon el diseño romano para la construcción de los mismos. En los lugares muy planos el empedrado se construyó con pendientes del centro hacia los lados para evitar la humedad. Se construyeron drenajes a lo largo del sendero para evitar la erosión. En algunos casos se utilizaron troncos gruesos sobre los que se clavaron tablones para de esta manera facilitar el paso de los usuarios. Cada tramo del camino, aproximadamente 30 a 40 kilómetros, se edificaron posadas o refugios para permitir a los caminantes el reposo, la alimentación, el descanso que requería tan ardua labor; para los animales se disponía de potreros para el pastoreo y bestias de reposición si eran necesarias)
“Los primeros centros de poblamiento sirvieron de base para explorar los territorios desconocidos del interior y como base de explotación y comercialización de las materias primas para la metrópolis. La penetración del territorio y ulterior trazado de algunas vías fundamentales en la circulación regional, condicionadas en gran medida por algunos accidentes geográficos y físicos, al imponer sus líneas directrices conformaron ejes de penetración.”
http://www.anhvenezuela.org/
“Una vez fundada una ciudad, comenzaba a funcionar el cabildo municipal o ayuntamiento, organismo encargado del gobierno de la ciudad, constituyéndose así en la célula local del gobierno político, el cual siempre tuvo cierta autonomía, con el tiempo, llegó a estar representado por los criollos. Generalmente el adelantado designaba los primeros regidores y alcaldes de la nueva ciudad. El cabildo estaba constituido por los alcaldes ordinarios, que ejercían la justicia de la localidad; los regidores, que eran los representantes de los vecinos; el procurador, delegado de los pobladores de la ciudad; el alférez real, quien tenía la función de llevar el pendón real en las ceremonias oficiales; el alguacil mayor, que estaba al mando de la policía local; el fiel ejecutor, que cumplía con la vigilancia del abasto de la ciudad; los alcaldes provinciales de la santa hermandad, encargados de realizar la vigilancia extra urbana, estaban bajo la jurisdicción de los alcaldes ordinarios”
(Es de hacer notar que el Cabildo tenía en sus funciones la organización, construcción y mantenimiento de los caminos para lo que ordenaba a los encomenderos las obras requeridas en materia de caminos, para lo cual los mencionados estaban en la obligación de cumplir con este mandato con sus encomendados.
Tambien tenía la capacidad de dotar de tierras a los vecinos del Cabildo, por lo que, exigía a los dotados con tierras la construcción de caminos en los lugares que se requerían.)http://74.125.95.132/search?q=cache:Bl7gbT5G0gYJ:www.anhvenezuela.org
Maracaibo asumió el control hegemónico del occidente venezolano en lo económico y administrativo. Por más de 2 siglos y medio, se convirtió en el centro de intercambio, coordinador y distribuidor de 2 extensos circuitos comerciales: el del interior de la región lacustre y andina y segundo, el exterior, el Caribe y el Atlántico, movilizados ambos sobre la base de los cultivos nativos y los europeos de reciente introducción. A Maracaibo arribaban diariamente embarcaciones menores procedentes de los puertecillos de Gibraltar, Tomoporo, Moporo, Puerto Zulia, Los Cachos y San Faustino, cargadas con el algodón, lienzos, cacao, trigo y bizcochos de las jurisdicciones de Trujillo, Mérida, Guanare, San Cristóbal, Pamplona y Salazar de las Palmas; el tabaco de Barinas y Pedraza; jamones, tocino, cueros, cordobanes y badanas de Trujillo y Mérida. Parte de esta producción cubría la demanda local y el grueso se reexportaba hacia Cartagena de Indias, Santo Domingo, Veracruz y Sevilla. (El comercio y el transito de personas de los lugares referidos hacia el puerto de Maracaibo, requirió de la construcción rápida de nuevos caminos; así como el mantenimiento y la ampliación de los caminos de los indios).
Las ciudades son fundadas con todas las formalidades y se ajustan al plan urbanístico (Leyes de Indias-1513; Ordenanzas de Descubrimiento, Nuevo Poblamiento y Pacificación-1573). Tienen desde sus comienzos estructura jurídico-administrativa. Las villas: Fundadas para servir de base de penetración. Amparadas por privilegios especiales en cuanto a tributos, pertrechos, etc. No tenían la misma jerarquía de las ciudades, pero debían erigirse con ceremonial apropiado y nombramiento de Cabildo (2 alcaldes y 4 regidores). Lugar: Asiento donde los conquistadores levantaban un poblado más o menos permanente mientras se conocían los alrededores. El asiento tenía nombre, la ranchería no. De acuerdo con las disposiciones de 1573, el procedimiento normal de la fundación de una ciudad, villa o asiento de españoles era que un núcleo de población ya existente cediese una parte de sus habitantes a fin de crear la nueva colonia. Los asientos y villas de los españoles no nacían sólo a base de éxodo de colonos oriundos de alguna otra población española, como lo querían las ordenanzas de 1573. En realidad, a veces sólo se recogían a los elementos “españoles” que ya moraban o solían pasar algún tiempo en la comarca”
( Característica de la colonización que partió desde pamplona en La Nueva Granada fue la de fundar poblados en aquellos lugares que contaban con condicones para hacerlo, estrategía diferenciada de los movimientos que partieron desde Coro y El Tocuyo en la Capitanìa General de Venezuela décadas anteriores, movimientos que auncuando trascurrieron áreas cercanas a la región de Mérida, solo buscaron botines de guerra en Oro y plata y establecer rutas de comunicación con Santa Fe de Bogotá y Pamplona, por otro lado la cantidad de tierra fértil disponble abastecía con creces la demanda de los primeros pobladores españoles. De parte de los pamploneses se trataba de asegurar como en realidad ocurrió hasta 1700 la cadena montañosas de los andes, ahora venezolanos para exendender el dominio de Nueva Granada y además posibilitar rutas de conexión màs rápida, segura, de bajo costo de productos desde el lago de Maracaibo hacia Bogotá)
Ver: Francisco, Morales Padrón. Teoría y Leyes de la Conquista. Madrid: Ediciones de Cultura Hispánica, Centro Iberoamericano de Cooperación, 1979
“Las largas jornadas a través de tupidas selvas, las características del clima local, las dificultades del terreno, escarpado en unos lugares, cenagoso en otros, y los ataques de diversos grupos indígenas, motivaron a que cada cierto trecho de camino se construyeran lugares… donde viajeros y recuas se detenían para descansar… La importancia de Gibraltar se hizo notoria en corto tiempo; se obliga a los habitantes del Corregimiento de Mérida, luego Provincia, a comerciar por este puerto, se instituye una serie de ordenanzas con el objeto de reglamentar las transacciones, se controlan pesas y medidas” En Mérida, el trinomio rutas – poblaciones – puertos, forjó la infraestructura de la red comercial en torno a los centros poblados que producían rubros agrícolas para la exportación, como es el caso del puerto de Gibraltar que nació como puerto de salida de la producción merideña. La mayor dificultad de los productores merideños era colocar sus productos en los puertos de la laguna, condición exigida por los comerciantes. La escarpada cordillera del norte (sierra La Culata y en ella el páramo de Los Conejos) se convirtió en un obstáculo muy difícil de salvar con la tecnología vial de la época. En línea recta, el valle del Chama está a sólo 30 kilómetros del lago de Maracaibo, pero superarlos con mercancías por los caminos de la época, significaba 8 ó 9 jornadas (solo de ida).Los productores de la zona del páramo y del valle del Motatán preferían la ruta al puerto de Moporo, a más del doble de distancia del puerto de Mérida, pero por un camino mejor. Los calificativos de fragosos y ásperos fueron corrientes para los caminos andinos de la época. (Muchos de los caminos transitados por los españoles ya estaban trazados desde antes de su llegada, como consta en las numerosas referencias sobre los caminos que encontraron los participantes en la incursión inicial al territorio merideño.El mantenimiento de los caminos estaba a cargo de los encomenderos, que lo hacían con los indios encomendados, por orden del cabildo o directamente del teniente de corregidor).
Por un camino de las características de los merideños del siglo: “…Los españoles, en efecto, no se desplazaban en los terrenos tan accidentados y peligrosos de la Cordillera sino siguiendo los caminos ya trazados por los indios. Caminos llamados hoy caminos de los indios al mismo tiempo que caminos reales. No se aventuraban en otras partes. Los indios lo sabían, y tenían mucho cuidado en no trazar nuevos caminos que pudiesen llevar a sus regiones de refugio. De modo que, para llegar ahí, hubiera sido preciso ser andinista, deporte que aparece en nuestra Cordillera sólo en la segunda mitad de nuestro siglo. (Algunas zonas de refugio para los aborígenes que se fugaban por diversas razones del dominio del colonizador, fueron por ejemplo los altos cerros y páramos entre los que destaca el páramo de Las Gonzáles en la Culata, el Páramo de Mucuchíes, en Piñango, en el Páramo de Timotes, en el de Chachopo).”
Jacqueline Clarac de Briceño.Identidad étnica y arqueología de rescate cordillera de los Andes, Venezuela. En: BoletínAntropológico. Mérida, N° 13, julio- diciembre, 1987, pp.39-40.
Juan Rodriguez Suarez, con ello estaba violando las ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias dadas por Felipe II, las cuales, entre otros señalamientos, rezaban lo siguiente:«Ninguna persona de cualquier estado y condición que se haga por su propia autoridad nuevo descubrimiento por mar ni por tierra ni entrada nueua población ni rancheria en lo que estuuiere descubierto o se descubriere sin licencia y prouissión o de quien tuuiere nuestro poder para la dar so pena de muerte y de perdimiento de todos sus vienes para nuestra cámara y mandamos a los nuestros visorreyes audiencias y gouernadores y otras justiçias de la Indias que no den licencia para hazer nueuos descubrimientos sin enbiarnoslo primero a consultar y tener para ello primero licencia nuestra pero permitimos que lo que estuuiere ya descubierto puedan dar licencia para hazer las poblaciones que conbenga guardando la orden que en el hazerla se manda guardar por las leyes de este libro conque de la población que se hiziere en lo descubierto y luego nos envíe relacion» (Citadas por Morales, 1979: 489-490.) De acuerdo a esta normativa Juan Rodríguez Xuárez quebrantó todos los parámetros establecidos. Por eso no es de sorprendernos la pena de muerte que le fue impuesta, además de haberle sido embargado todos sus bienes. (Bueno es detenerse en esta situación histórica en cuanto a que, con la llegada del Capitán de la Capa Roja a la región de Mérida en los primeros días observó tal cantidad de recursos disponibles en términos de población aborigen asentada y organizada y pacífica; cultivos: tabaco, cacao, algodón y maíz; madera, tierra fértil, suficiente agua, buen clima, lo que influyó en su decisión para fundar la población de Mérida.)
articulo8.pdf+fundacion+de+pueblos+por+los+conquistadores+espa%C3%B1oles+en+merida+venezuela&cd=4&hl=es&ct=clnk&gl=ve
Con el descubrimiento de América se instaura en nuestro continente el poder de la Corona española, a través de los llamados ‘virreinatos’, creados como instituciones políticas que permitieron la penetración del ‘blanco’ para la búsqueda de la consolidación de su poder sobre nuestras tierras. En el estado Mérida tal política fue adelantada a través del Virreinato de Santa Fe de Bogotá, por medio de ‘expediciones’ planificadas con el objetivo de descubrir y crear nuevos asentamientos.Los expedicionarios fueron particulares a sus propias expensas y riesgo que, en busca de riquezas minerales, instrumentaron los intereses de España.Les fueron asignadas ‘capitulaciones o cédulas reales’ que les daban el poder de colonizar a través de la fundación de ciudades, mediante acta auténtica que “aseguraba jurídicamente, a través del poblamiento, la incorporación de las tierras de Indias a la Corona española” (Brewer-Carías, 1997: 35). Tales cédulas reales crearon las bases institucionales y administrativas sobre las que se organizaron los territorios conquistados para el ordenamiento urbano interno y el espacio territorial, incorporando el concepto de ciudad-territorio.Las fundaciones de poblamientos debían realizarse en aquellos sitios donde fuera evidente la presencia de población indígena; sobre “poblados que reflejaran una estructura organizativa que hablara de autonomía y desarrollo” (Pereira, 1996: 41). Importaba su ubicación, ya que debía permitir la accesibilidad desde los sitios del poder y la conectividad entre las comunidades; también, los adelantos técnicos y organizativos de las mismas, para propiciar el adoctrinamiento y permitir la generación de alimentos. Fue esta última la verdadera función que cumplieron las comunidades del estado Mérida, con rubros autóctonos primero (tabaco, papa, algodón, cacao), para ser luego enriquecidos con la producción de rubros agropecuarios, traidos de España y de Europa (trigo, arbejas, caña de azúcar, avena, cebada). Se comenzó por fundar ciudades para la administración local, que permitieran y sirvieran de apoyo a la conquista, a través de la penetración en el territorio andino. Surgieron así dos ‘centros primarios’ en el estado Mérida: Santiago de los Caballeros de Mérida (1558-1559) –hoy conocida como Mérida– fundada definitivamente sobre la terraza de los indios Tatues y, Bailadores (1620), en tierra de los indios Mocotíes. Sin embargo, la estructura física interna de los poblamientos indígenas, donde los conquistadores pretendieron ubicarse, no facilitaba los intereses ni el modo de vida del conquistador; por ello comenzó su transformación, para propiciar intereses económicos y recrear, en lo posible los hábitats del español. Los primeros intentos de organización indígena por parte de la corona española, se produjeron a través de las ‘encomiendas’. Agruparon diferentes comunidades con sus familias, su propia organización y sus propios caciques, pero sometidos a la autoridad del español encomendero. (Brewer-Carías, 1997)(5). Tales comunidades fueron localizadas sobre territorios de algunas de ellas, para aprovechar ciertas ventajas comparativas presentes en las áreas seleccionadas, como el que fueran áreas de buena calidad para la agricultura, favorables para la evangelización, o que pudieran servir de apoyo a puertos fluviales y lacustres, así como puntos de descanso de las jornadas diarias, entre poblamientos más alejados. (Moreno, 1994).El traslado arbitrario de los indígenas desde sus asentamientos –rompiendo con el equilibrio que ellos mantenían con su medio- conjuntamente con el maltrato que los mismos recibieron por los encomenderos, obligó a la Corona a tomar nuevas medidas. García (1991: 75) acota que “apoyándose en los misioneros, comenzaron un programa de reasentamiento de las etnias nativas sobre espacios seleccionados para permitir el adoctrinamiento de la población indígena (evangelización); llamándoseles ‘pueblos de doctrina’ o ‘pueblos de indios.” También fueron llamados posteriormente ‘corregimientos’, por estar sometidos a la autoridad de un funcionario especial, denominado ‘corregidor de pueblos de indios’(6). Estos pueblos de doctrina cobraron gran importancia por su función religiosa, gravitando alrededor de ellos los sitios de encomiendas o centros menores receptores de la doctrinahttp://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1012-16172006000100004&lng=es&nrm=iso
LOS RESGUARDOS DE INDIOS. INCIDENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS
Nelly, Velásquez. 1995. Población Indígena y Economía. Universidad de los Andes. Mérida. Venezuela.

“Durante el proceso de conquista y colonización de América la administración colonial depositó en la institución del resguardo de indios, las más caras expectativas que entorno al problema de las relaciones interétnicas, se haya planteado España, entre el colonizador y el colonizado. Las Reales Cédulas dirigidas a regular las relaciones interétnicas en la América Colonial fueron establecidas a partir de las leyes Nuevas de Carlos V en 1542, con validez y vigencia absoluta para todas las poseciones de ultramar. De acuerdo a este esquema el resguardo de indios, constituyó, un instrumento de una política global de la Corona española con la intención de corregir el alarmante decrecimiento experimentado por la población indígena a los largo del siglo XVI. Por ello los estudios se han ocupado in extenso, de aspectos de interés, tales como la dotación de tierra a los indígenas que se hizo bajo la modalidad de usufructo comunal, otorgándoles el derecho de ocuparlas y usufructuarlas con carácter vitalicio, hereditario e inalienable ( Derechos de Pàramo en el paramo de Los Conejos).
Idem. P.44
La concentración de indígenas en pueblos diseñados espacialmente para su “protección” y alojamiento, … con la finalidad de "protegerlos de los abusos y vicios producidos en la convivencia co los grupos “raciales” . blancos, negros y mestizos".
Siguiendo el criterio antropológico anterior, entendemos los resguardos de indi0s como expresión de una política que auspiciaba la integración sociocultural definitiva de las poblaciones indígenas americanos y propugnaba su adaptación a las condiciones económicas planteadas por por el mercado trasatlántico emergente. Todo ello mediante la regulación del doblamiento indígen, la dotación de tierras comunales y la organización del régimen de trabajo. (construcción de caminos)
En la provincia de Mérida perteneciente al Nuevo Reino de Granada, los resguardos de indios se trataron de implantar desde la visita de Beltran de Guevara en 1606, sin embargo no fue sino hasta 1622, durante la visita de Vazquez de Cisneros, cuando este Oidor dictó una serie de ordenanazas dirigidas a hacer cumplir los resguardos de Indios en la provincia.
Acequias, Piñango, Aricagua, Pueblo Llano, Santo Domingo, Timotes, Cachopo, San jose, El Morro, Aricagua, Mucutuy, Mucuchachi, Pueblo Nuevo, Libertad, bailadores, Guaraque, Chiguara, Lagunillas, Estanquez, La Sabana, Ejido, Los Curos, Mesa de los Indios, Jají, Torondoy, San Antonio de Gibraltar, Tabay, Mucurubá, Mucuchies, Pedraza, Caldera, Mocotopo, Escaguey, Cacute, Mucomucu, Lagunilla, Santo Domingo, Mocutua, Mucuche, Mocuru, Mucumbas, Mucuchacho, Mucurucaseo, Mosnacho, Mucujunta, Mimé, Luche
Mucuchacho, Muchusabo, Mucurustu, Mucujujos, Mucuruju, Mucuy, Mucuruque, Mucheti
Mourutri, Mujn¡guara, Mucusnunpu, Mucuruque, Mucunuque, Muchachui, Jucuni, Yucui(Iricui)Mucurua, Cases, Xamuena, Tibubu, Mucumban, Mucaqueta, Mucumuruaga, Caquejo
CacuyAracayMucutuquiaunCamucay. Mucuba.s(Mucurubay>NoroMucusnotoLaSabanaMucujajetaCacuteMocotapoMucumpueMocotapoTospo (Tostos?)QuinturiaguaMucuchisMucumucaMucutacoMuchucafanMocaboMucuchisMucupicheMacujuhuanMucurumuteMuguchiqueMucuchaíMucunanoCurabareMucutateMucuchucumbaTuchifoMucunoMucutabaoTabayMucurufuenMucutubariMutibiriMucuoge MucusuntaEstanquesIduquesuque

LOS CIRCUITOS ECONOMICOS Y SU EFECTO SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.
Nelly Velázquez. Población Indigena y Economía. Univrsidad de los Andes. Consejo de Publicaciones.1995
Los circuitos económicos son el conjunto de redes de circulación de mercadería ( y de personas) que se formaron a partir del flujo de los productos locales y foráneos en la sociedad colonial.
Un primer ciclo de actividad económica, producido entre 1558 y las primeras décadas del siglo XVI, estuvo caracterizado por la exploración del territorio de Sierras Nevadas. Durante esa etapa se levaron a cabo las primeras fundaciones de villas y ciudades de blancos que eventualmente funcionaron en calidad de puntos iniciales para la ocupación del territorio, al consolidarse las primeras fronteras agrícolas y ganaderas de la región. En este período, se manisfestaron muy timidamnete los elementos que habrían de originar posteriormente las redes o circuitos económicos que adquirieron perfil más definido en la provincia de Mérida en el siglo XVII como lo fueron:
a Infraestructura urbana y poblacional.
b Rutas de comunicación y comercio.
C Evangelización de las comunidades indígenas.
D Dinamización de la economía local en presencia de estímulos del comercio exterior.
Las primeras fundaciones y caminos de penetración definieron los ejes sobre los cuales habrían de gravitar el conjunto inical dle espacio colonial.
La Mérida colonial, se caracterizó por cumplir funciones comerciales y de servicio, por presentar una organización de su espacio interno basada en la legislación urbana emanada de la Leyes de Indias, lo cual se prolongó en Mérida hasta los inicios del siglo XX, época en ocurrieron algunos cambios que contribuyeron a modernizar la ciudad, aunque sin modificar el patrón espacial.Durante la época colonial el crecimiento de Mérida fue muy lento como consecuencia del bajo crecimiento natural, del relativo aislamiento de la ciudad con respecto a otras regiones del país que debilitó los intercambios comerciales y de población y a los fuertes movimientos sísmicos registrados en la región. En 1873 cuando se realizó el primer censo, Mérida apenas alcanza una población de 3.371 habitantes; para 1881 asciende a 3.914 y en 1891 a 4.741 (Amaya, 1989)A principios del siglo XX, se da inicio a la expansión económica del país derivada de la explotación petrolera (mediados de 1920) y la contracción de la economía andina a partir de 1936, lo que intensificó los movimientos de la población desde las áreas rurales hacia las principales áreas urbanas, entre estas Mérida, la cual se convirtió en un centro de atracción poblacional, debido a la concentración de recursos económicos, de servicios e infraestructura básica y de políticas médico - asistenciales, desarrolladas mediante la inversión pública. En consecuencia, el crecimiento de la población juega un papel importante como factor de cambio en la ciudad de Mérida, época en que ésta se duplicó al pasar de 5.945 habitantes en 1926 a 12.006 habitantes en 1936; en 1941 aumenta a 14.544 habitantes y en 1950 llegó a 25.064 habitantes.http://74.125.47.132/search?q=cache:jW5QFvk3PL0J:www.saber.ula.ve
El 24 de Junio de 1777, se promulgó la Real Cédula “Sobre el establecimiento del Estanco del Tabaco en las Provincias de Venezuela, Cumaná, Maracaibo y Guayana e Islas de Trinidad y Margarita.” Con esta medida se pretendía aumentar las Rentas Reales mediante el monopolio de la actividad agrícola y manufacturera de este rubro, para solventar el creciente gasto hecho por la Corona en el aspecto militar y de defensa en los territorios americanos. En este artículo analizaremos, a través de algunos elementos léxicos recolectados en causas o procesos criminales que forman parte de los fondos documentales del Archivo General del Estado Mérida (AGEM), las repercusiones que tuvo esta Cédula en Mérida, por el comercio ilícito y la posesión de urao y de chimó, productos, que al igual que el tabaco, se vieron afectados en cuanto a su producción y circulación con el establecimiento del estanco tabacalero
http://74.125.47.132/search?q=cache:M2rh6j6FNBQJ:biosalud.saber.ula.ve/
La importancia económica de esta zona comienza durante la época de la conquista, se da inicio en Venezuela a la extracción de perlas, la explotación de metales preciosos y la explotación de la tierra, lo que dio origen a la formación y

XII Congreso Internacional de ALADAA
Dayana Leal Valera y Elizabeth De León Rangel

fundación de diferentes localidades tales como Maracaibo y Gibraltar, necesarios para exportar la mayor cantidad de riquezas naturales, asimismo la Costa Sur del Lago, en general, se unió al proceso de penetración del territorio que venía dándose en el espacio que hoy conocemos como Venezuela. Por esta razón y por ser la única salida de Mérida al mar. Palmarito jugó un papel muy importante debido a que era centro de comercialización e interacción de Mérida con otros territorios tantos cercanos como lejanos.Las costas de Venezuela en general fueron primordiales para el comercio de productos y el comercio humano, la Costa Sur del Lago no estuvo exenta de esta situación; allí arribaron muchas embarcaciones con personas traídas de África con el fin de satisfacer las necesidades de mano de obra del sector dominante de la población, quienes eran propietarios de grandes extensiones de tierras productoras de cacao, cuero y tabaco.El territorio que hoy conocemos como Palmarito se encontraba integrado por haciendas productoras de cacao y caña de azúcar donde era primordial la utilización de esclavos como mano de obra que contribuyera a la creación de la base económica colonial de la región.“Está claro entonces, que si en la Costa Sur del Lago de Maracaibo había una importante producción de cacao, la relación del comercio del producto con la traída de negros esclavos era evidente. Julio C. Salas refiere el tráfico de negros entre Gibraltar y Cartagena de Indias cuando comenta que las haciendas de cacao de Gibraltar, Torondoy y otras de tierra caliente tuvieron dotaciones de esclavos e infiere que hubiesen llevados a dicha provincia por los capitanes de los barcos que hacían el tráfico entre Gibraltar y Cartagena. En este último puerto concurrían los barcos negreros habiéndose llegado a contar en Cartagena el año de 1.633 catorce buques de la trata con 800 ó 900 esclavos cada uno (Salas; 1.971:214).En consecuencia, el cultivo de cacao en el sur del lago de Maracaibo, es un claro indicador de la ubicación y distribución de la población negra. Es así como se originan relaciones internacionales de índole económica, social y cultural, fortificándose de esta manera la economía de la zona”
La ubicación geográfica de Palmarito y las riquezas que poseía la tierra jugó un papel fundamental en la traída de esclavos a esta zona y en las relaciones con otros territorios, ya que por su ubicación frente al Lago de Maracaibo lo convertía en un lugar idóneo para desembarcar y embarcar productos de diferente índole y para transportar y traer personas de diversos lugares(Se dedica interés en el estudio de los puertos lacustres de Palmarito y Gibraltar que en una época pertenecían a la Provincia de Mérida, posteriormente, la territorialidad de Gibraltar pasó al dominio del Zulia (Maracaibo)
merida+colonial+en+venezuela&cd=6&hl=es&ct=clnk&gl=ve
GIBRALTAR, BOBURES Y PALMARITO
La costa sur del lago de Maracaibo se encontraba conectada con la región de Mérida, Trujillo, Barinas y Apure, atravesando las sierras de la Culata y Mérida, a través de numerosos caminos, gran parte de ellos siguiendo la dirección de los ríos, especialmente con los grandes causes, que desembocaban en la costa del lago, senderos que comunicaban con muchos territorios, Mérida es ejemplo de ello, lo que permitía la comunicación e interacción social, económica y cultural entre unos y otros, estos espacios pueden ser definidos como “circuitos económicos”, ya que pueden ser considerados como un conjunto de redes de circulación de mercaderías que se formaron a partir del flujo de los productos locales y foráneos en los espacios económicos coloniales. Se buscó establecer la conexión entre los caminos de recuas con la parte navegable de los ríos que desembocaban en el lago de Maracaibo con los que la rupturade carga fue mínima, esta fue una de varias razones para no prestar importancia a la construcción y empleo de caminos para carretas y luego la masificación y extensión de las vías para trenes por todo el sur del lago en su momento histórico, solo se construyeron tres líneas que seguían los caminos de recuas desde las montañas con objetivo de llegada a los mismos puertos históricos.
(Posteriormente la conexión de los caminos de la smontañas buscaron conetarse con las pocas vías ferreas consruídas, en el período petrolero la comunicación de los senderos de la serranías se dio con las carreteras)
http://74.125.47.132/search?q=cache:pS9MUKDywPcJ:ceaa.colmex.mx/aladaa/XII%2520CONGRESO%2520INTERNACIONAL%2520DE%2520ALADAA/lealdayana.pdf+circuitos+de+comercio+en+la+merida+colonial
+en+venezuela&cd=6&hl=es&ct=clnk&gl=ve


CUENCAS CON RIOS QUE SE PODIAN NAVEGAR Y COMUNICABAN CON LOS PUERTOS DE PALMARITO BOBURES Y GIBRALTAR.
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
EL CULTIVO DE LA CAÑA DE AZUCAR. ECOLOGÍA DE PRODUCCIÓN. RELACION CON LA CONSTRUCCION Y MANTENIMIENTO DE LOS CAMINOS DE RECUAS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.

Se estudia el cultivo de la caña de azúcar por cuanto desde el siglo XVII se constituyó en un recurso de mucha importancia en la provincia de Mérida, fue un cultivo que generó procesos fundamentales en la economía colonial regional, con consecuencias en lo social, lo cultural y lo político y en la construcción y mantenimiento de la red de caminos que atravesaron el páramo de Los Conejos.
La producción de la cañicultura utilizó una vez más, los caminos construidos por los naturales, así como la infraestructura vial de los primeros colonizadores europeos para el transporte de los productos obtenidos de la cosecha de los cultivos de la caña: panelas, melaza, aguardiente como uno de los primeros cultivos desarrollados con fines agro exportadores.
La característica y necesidades ecológicas del cultivo que tuvieron en las cuencas bajas y medias de los ríos Chama y demás de las montañas de las sierras de Mérida y de la Culata, permitió aprovechar los suelos fértiles, pero muy inclinados y pedregosos; el cultivo se favorecio por la abundancia de agua, de suelos fértiles, la necesidad de poca mano de obra; la eficiencia y destreza de los naturales en la siembra de cultivos, la suficiente mano de obra de aborígenes en la región de Mérida; el ingenio y capacidad de los europeos dedicado a la producción del cultivo; las condiciones del comercio de los productos obtenidos de este y su comercialización, las limitaciones y poca o ninguna competencia de la caña de azúcar con los otros cultivos mencionados en los terrenos inclinados de los valles angostos de la región de Mérida; el dominio y propiedad sobre las tierras que se constituyeron en las grandes haciendas, que funcionaron como unidades de producción casi autónomas y autosuficientes, aunado a la estrategia del gobierno Real de permitir la inversión y el riesgo por parte del hacendado. Las plantaciones de caña de azúcar permitieron la siembra de diversos cultivos : frutales, raíces, auyamales, hortalizas, madera que permitía la manutención de la mano de obra de los trabajadores.
Luego la incorporación de la mano de obra esclava ( negros) permitió el aumento del área cultivada y su productividad; además se empleó la mano de obra asalariada de mestizos mediante la modalidad de la contrata. La producción de la caña originó la organización y consolidación de la modalidad de unidad de producción denominado la hacienda, que se define más extenso en un punto posterior. Otro aspecto que permitió el incremento de la producción de las haciendas de caña fue la incorporación de tecnología que facilitó el aumento de la productividad como ocurrió con el empleo de la tracción animal y la fuerza hidráulica.

"El proceso histórico de la explotación de la caña de azúcar desde la colonia, en la actual Venezuela, fue marcadamente diferente a la práctica de los españoles, ingleses, franceses, holandeses y daneses en las colonias antillanas y parte de América continental. El azúcar representó el motor y la principal razón de la ocupación extranjera en las Sugar Islands y avivó el interés de las potencias en esas zonas por lo lucrativo y beneficioso que resultó el negocio azucarero. En torno de la explotación cañera en las islas azucareras, los gobiernos metropolitanos y, luego, los republicanos unieron esfuerzos con sectores privados para ejecutar planes industriales que propiciaran la instalación de ingenios y con ellos numerosas maquinarias, aplicaron o exoneraron impuestos de acuerdo con los intereses del momento, sacrificaron una fuerza de trabajo constituida por millones de negros africanos, legislaron y establecieron reglas, según las exigencias del mercado mundial capitalista, que desembocaron en el desgaste, erosión y empobrecimiento de los suelos y espacios azucareros sin posibilidades de recuperación (En contraste, en las colonias españolas la inversión en la producción de la cañicultura dependió exclusivamente de la capacidad e interés particular, y el Estado no ayudó con medidas fiscales, laborales, tampoco innovación tecnológica por lo que los costos y la productividad no se hizo competitiva respecto a la de otros países europeos que dominaron las antillas y el caribe americano, sin embargo la producción satisfizo la demanda local e interregional, por lo que sobrevivió a la crisis del mercado internacional)".

Luego de la debacle en la producción de cacao en la zona sur del lago de Maracaibo, la introducción de la caña de azúcar se constituyó en una ventaja comparativa para la zona de pie de monte de la cordillera de La Culata, especialmente en lo que correspondía a la autoridad de la Provincia de Mérida, esto ocurrió por la incorporación de mano de obra esclava negra, la organización de las unidades de producción de las haciendas con carácter privado, la penetración de los mercados europeos, rompiendo el monopolio en la comercialización por parte de la Corona española, esta región por las condiciones ecológicas, calidad del suelo, variedad de la caña sembrada y cercanía a los puertos del lago de Maracibo se tornó competitiva respecto a la producción de las islas del caribe.
La rápida, intensa y amplia producción de caña de azúcar de tipo de plantación , grandes haciendas, con base al trabajo de mano de obra esclava negra en las fértiles planadas del sur del lago de Maracaibo, hoy Municipio Sucre del estado Zulia; generó la consolidación de los caminos originarios de los aborígenes desde el sur del lago de Maracaibo hacia las montañas de la sierra La Culata en ruta a la ciudad de Mérida, promovió la construcción de nuevos caminos y el mantenimiento de otrosdebidoa que se produjó un constante transito de usuarios de estos caminos por los hacendados que tenían las haciendas en la zona lacustre y las familias habitaron la meseta, en la capital de la provincia de Mérida.
Al Sur del Lago de Maracaibo se desarrolló una de las áreas productivas cañales más importantes del país. Esta primacía fue el resultado de las singularidades geográficas y ubicación estratégica que favorecieron la organización, el desarrollo en torno de la producción, industrialización y comercialización de la caña en extensas y ricas unidades de producción, la incorporación de fuerza de trabajo de origen africano y cuantiosas inversiones de capitales desde el período colonial; lo cual se incrementó durante la república.El maridaje de intereses propició la reorganización de la estructura de poder político en Bobures y Gibraltar que aspiraban a proteger los intereses de los inversionistas comprometidos con la actividad productiva y comercial asociada a la caña de azúcar.
El proceso de la siembra de la caña para la producción de azúcar y sus derivados, en gran escala, se inició tardíamente en Venezuela. Mientras en otros países de América Latina (10) y las Antillas, desde el siglo dieciséis, inmensas porciones de tierra fueron invadidas por los cañales para servir al mercado europeo y estadounidense que demandaban el azúcar como un producto de primera necesidad al extremo que”... hasta en los ajuares de las reinas llegó a figurar como parte de la dote”(11). En el suelo venezolano su desarrollo fue paulatino, desde que se introdujo por Coro la primera semilla de caña con el conquistador Juan de Ampíes y las plantaciones se extendieran al interior de la Provincia de Venezuela por diversas expediciones, cuyo propósito sería la búsqueda de metales preciosos y espacios adecuados para el cultivo agrícola y la cría de animales (12).En la estrategia de la Corona Española para impulsar las áreas azucareras, la Provincia de Venezuela no resultó favorecida. En su necesidad de diversificar la producción de materia prima en sus colonias para abastecer el mercado internacional, la metrópoli estimuló la elaboración de azúcar en Puerto Rico, Santo Domingo y Cuba, desde mediados del siglo XVII, para competir con las islas bajo el dominio inglés y francés. Exoneró de impuestos toda la tecnología que se requería para instalar los equipos de producción de azúcar y facilitó la introducción de esclavos. La presencia de los españoles en el territorio venezolano estuvo motivada esencialmente, desde su llegada en el siglo XV, por el afán de la riqueza minera y la consecución de tierras de vocación agrícola y para la cría de animales. A finales del siglo XVII, el tabaco, el cacao y los cueros fueron los principales rubros de exportación de la producción agropecuaria de la época que incidirían en el incremento del proceso fundacional y poblacional (13).
Durante los siglos XVI y XVII el desarrollo de la caña en la provincia de Venezuela resultó lento por varias razones. El florecimiento de los paisajes azucareros demandaba de una cuantiosa inversión de capitales que no consideraron los españoles entre sus planes, la falta de establecimientos equipados con implementos e instrumentos para producir y moler la caña fue evidente; la siembra y la posterior limpieza de la gramínea requería de mano de obra estable y barata que era escasa; los trapiches más modestos necesitaban de 20 trabajadores para desempeñar su papel en el proceso azucarero: cultivo de la semilla, recolección de la caña, transporte y elaboración de los productos finales (14).Existen varios informes que aportan datos sobre la explotación del cultivo de la caña y la utilización de equipos rudimentarios procesadores de azúcar en diferentes regiones de la Provincia de Venezuela. Diego de Villanueva y Gibaja (1607) es un documento del cual se deduce que el cultivo de la caña se ha expandido. Es probable que desde El Tocuyo hayan partido las semillas tanto hacia el centro como hacia el occidente. Algunos datos señalan que lugares como Caracas, Valencia, Barquisimeto, Carora, Mérida y el puerto de Gibraltar ya desarrollaban sembradíos de caña, junto a Coro y el Tocuyo (Rodríguez, 1986: 26).Probablemente estos cultivos de caña no disponían de grandes dimensiones de tierras y la producción atendió al mercado local y quizás a alguna exportación esporádica. Como lo afirma Eduardo Arcila Farias:”La producción de azúcar fue pequeña en todo tiempo, pero cubría el consumo del país y ocasionalmente se exportaban muy escasas cantidades al precio sumamente elevado de 30 reales la arroba. En el siglo XVI son rarísimas y casi sin importancia las extracciones de azúcar, no pasaban de cien arrobas al año; en los dos siguientes siglos la situación es similar, y no pocas veces fue necesario importarla” (1973: 114). Es evidente que la inversión de capital para instalar los costosos equipos de trapiches e ingenios no llegaron a suelos venezolanos, por lo que la infraestructura azucarera debió ser pobre, el personal para el manejo de la tecnología especializado en moler la caña no era experimentado. La poca ampliación de los espacios cañeros y la falta de una política del gobierno español que estimulara a financistas extranjeros y criollos a invertir en el desarrollo del reglón azucarero, restringió la demanda de este rubro al consumo local y regional. No puede entenderse a Venezuela como una unidad funcional que, desde la llegada de los españoles, marcha como un espacio cohesionado que respondía a un programa de gobierno definido, coherente y vinculado a la realidad geográfica, económica y social. Desde inicios del período colonial como resultado de la dialéctica del proceso, se fueron organizando en la actual Venezuela regiones económicas con sus respectivos mercados internos, a medida que se consolidaba el proceso fundacional y se descubrían vías de comunicación expeditas. Cada localidad constituyó un circuito agroexportador diferenciada en función de las características geográficas, vías de comunicación, accesibilidad a las áreas productivas, resistencia indígena, modalidades de acuerdo al control político y administrativo que instrumentaba España. En consecuencia, cada circuito generó su propia economía de subsistencia y su producción obedeció a la demanda del comercio exterior que les garantizaba la estabilidad a las localidades. A medida que avanzó el siglo XVIII la producción de caña de azúcar -en lo que se llamó a partir de 1777 Capitanía General de Venezuela-, se acentúa en el occidente del país y tuvo su mayor empuje en el veinte cuando un grupo de comerciantes con vínculos regionales, nacionales e internacionales, se percataron del jugoso negocio que representaba la industria azucarera como fuente generadora de divisas. Durante esta etapa la expansión del circuito agroexportador liderado por el puerto de Maracaibo se fortaleció por los cambios operados en la política económica de la monarquía española: interés en los productos agropecuarios en especial el cacao, la libertad del comercio y el contrabando. Desde el interior de la región marabina (15), dinamizó el circuito la demanda de géneros y efectos suntuarios para las minorías dirigentes en ascenso (Cardozo, 1991: 22). Sobre la base de la explotación del cacao, trigo, tabaco y caña de azúcar, principalmente, se definieron en estos años áreas productivas en la subregión andina. Los cambios que se iban generando en el reglón azucarero durante el siglo dieciocho fueron el resultado del crecimiento comercial de los puertos que se hicieron cada vez más dinámicos, destacándose Puerto Cabello, La Guaira, le seguían Maracaibo, La Vela, entre otros, producto de los volúmenes de exportaciones de rubros agrícolas de mayor demanda (cacao, tabaco, algodón, añil, etc.) y los pecuarios: mulas y cueros (Arcila Farías, 1973: 153-158).
Dentro de la panorámica de la caña de azúcar en la primera mitad del siglo XVIII, los testimonios de los viajeros, aportaron valiosa información sobre el desarrollo de los paisajes cañeros en la actual Venezuela (16). Para el primero y segundo período del dieciocho los cultivos y el montaje de trapiches e ingenios estaban diseminados en Caracas, Guanare, Trujillo, Carora, el Tocuyo, Mérida, Barquisimeto, Turmero, La Victoria, Boconó y San Cristóbal. Destacándose entre las zonas cañeras: Cumaná, Cumanacoa, Carúpano y Río Caribe que disponían de tierras óptimas para extender el cultivo de la caña. A estas áreas se suman La Grita, Bailadores, Ejido, Lagunillas, Barinas y pequeños pueblos como Mesa, Llano, Chiguará, entre otros. Según Agustín Morón en la Provincia de Venezuela a finales del dieciocho se totalizaban 348 trapiches que surtían de melao a numerosas personas que se mantenían de sacar aguardiente de caña que llaman de la tierra y es el que usa con más fe así en bebidas, como en medicina (17).Al proceso productivo de la caña de azúcar en el territorio venezolano se incorporó inicialmente la fuerza de trabajo indígena que luego fue diezmada por los colonizadores y hubo de ser sustituida por la mano de obra negra. No hay datos precisos sobre el modo o las maneras en que se introdujeron las primeras herramientas de trabajo y los equipos para mover los trapiches y operar los ingenios instalados en los diferentes paisajes geohistóricos cañeros en Venezuela. Investigaciones posteriores en torno al período colonial deberán dar cuenta del asunto y arrojar luces sobre este proceso.El azúcar extraído en el territorio venezolano era de calidad inferior al producido en otros lugares (18). Esta situación unida al aislamiento relativo de diversas regiones, la dificultad de la comunicaciones, el poco estímulo del gobierno metropolitano por impulsar la producción azucarera y la lentitud del comercio, obligaron al autoabastecimiento de algunos rubros, entre ellos el azúcar, que representó un renglón importante en la dieta alimentaría. Fue significativa la producción de papelón, azúcar, conservas y dulces para el consumo doméstico, lo cual se constituyeron en fuente de riqueza para productores y comerciantes locales. La cultura gastronómica del dulce venezolano tiene sus raíces en el período colonial y que ésta tal como lo refiere con asombro Fran´ois Depons a comienzos del siglo XIX, se expresó en cientos de preparados e infinidad de dulces y golosinas que han llegado hasta nuestros días (19).A pesar de los avances en el reglón azucarero, la falta de capitales, la competencia antillana y la preferencia por la producción cacaotera y cafetalera, obstaculizaron la salida del azúcar al mercado internacional. Sin embargo, el vacío dejado en el mercado azucarero por el conflicto haitiano fue ocupado posteriormente por proveedores de las islas antillanas y Venezuela. En consecuencia, para el año de 1793, las exportaciones de azúcar ascendieron a 14.162 libras por un valor de 117,25 pesos, mientras que el papelón produjo un total de 1.673 pesos. En 1795, se exportaron por Puerto Cabello algunas u otras cantidades. El valor del azúcar ascendió a 1.302 pesos y el del papelón a 1.064 pesos
AREAS DE PRODUCCION DE CAÑA DE AZUCAR EN LA PROVINCIA DE MERIDA. SU RELACION CON LOS CAMINOS DE RECUAS. ESPACIO DE IMPACTO DE LOS SENDEROS HACIA EL PARAMO DE LOS CONEJOS
El camino del Oriente, (Mérida hacia Pamplona) que comprendía: Pamplona, Cúcuta, San Antonio, Capacho, San Cristóbal, Táriba, El Cobre, La Grita, Balaidores, Tovar, El Portachuelo, Estanquez, Lagunillas, San Juan, Las González, Ejido, La Parroquia, Mérida (con 16 leguas de distancia aproximada. En toda la longitud de este camino desde Tabay hasta Pamplona, y en las áreas de impacto de este camino que se extendía por un importante espacio geográfico con suelos fértiles, agua abundante, condicones ecológicas adecuadas, libre de plaga y enfermedades, mano de obra suficiente, un camino para la comercialización interregional y para la exportación, que permitió el desarrollo de la industria azucarera, como se explicó con anterioridad. La producción de azúcar en ese camino promovió el empleo de los senderos precolombinos y la construcción, con su respectivo mantenimiento que consolidó ese proceso agropecuario. Un camino que se vinculó con la red de vías explicadas fue el que comunicaba la población de Mérida y sus áreas de producción aledaña como Ejido y Pueblos del Sur de la comarca de Mérida, con el páramo de Los Conejos para la conexión con el lago de Maracaibo la ruta que comunicaba con las islas delCaribe y Europa.)
En el marco de estas perspectivas, el mal estado de los caminos ( en algunos tramos las bestias undían las patas en el barro por tramos extensos del camino lo que retardaba el viaje, lo hacía peligroso, causaba constantes pèrdidas en los productos y fallecimiento de animales); los pocos y malos caminos se constituyeron en factores limitantes de la naciente economía agraria andina, así como de las relaciones comerciales que nutrían al mercado interno del occidente andino y del proveniente del exterior. La organización de los caminos se dinamizó con la exportación primero de cacao, tabaco, trigo, luego de añil, cueros por último con la producción de café después de 1830 a través del Puerto de Maracaibo. De allí que se pueda pensar que en la segunda mitad del siglo XIX el factor caminos, en lugar de ser un articulador del territorio andino, propiciador de la integración y del bienestar económico de las regiones, se convierte en un agente desarticulador, que junto con la guerra, la pobreza e insalubridad, frena toda iniciativa de progreso, por mucho que las élites andinas tuvieran consciencia de la importancia de su riqueza agrícola ( se requirió según este autor de la construcción de ejes carreteros ferrocarrileros o vías navegables importantes).
De esa manera, la ciudad andina fue centro generador de las unidades de producción que se extendieron por diversos pisos altitudinales y eje en la formación de un puñado de Pueblos de Indios, con los que configuró la trama interna de su organización política, socio económica, fiscal y religiosa, vinculada obviamente a la malla de la administración colonial
es&ct=clnk&gl=ve


LA REGION DE MERIDA CONSOLIDADA EN LA COLONIA Y SU INFLUENCIA SOBRE LA CONSTRUCCION Y MANTENIMIENTOS DE LOS CAMINOS.
El temprano predominio de Mérida en un extenso territorio ( Corregimiento de las Sierra Nevadas, despues Gobernación de Mérida), se sustentó en la condición primigenia en los territorios septentrionales neogranadinos, ciudad de encomenderos que disfrutaban el privilegio, en un buen número de casos, de usufructuar la mano de obra de distintas encomiendas con asientos en zonas ecológicas diferentes. Además, Mérida contó con relativas condiciones materiales y hombres capaces de llevar adelante, por decisión propia, el establecimiento de nuevos núcleos urbanos que se localizaron estratégicamente, en la costa lacustre y sierra adentro, en la ruta a los Llanos, donde merideños disfrutaron de privilegios de primeros pobladores.Desde Mérida se fundó Barinas, Gibraltar y Pedraza y, también ella está vinculada a la fundación de la villa de San Cristóbal y de La Grita, cuya existencia en buena parte surgió de la necesidad de establecer un núcleo de españoles en el camino que la vinculaba a Pamplona.
(La región de Mérida se distinguió desde finales del siglo XVI de otras regiones bajo el dominio español, tanto de la Nueva Granada como de la Capitanía General de Venezuela, por la creatividad, laboriosidad y emprendimiento de los colonizadores, los que se asentaron en la región, con fines de producir mediante el trabajo tesonero y sostenido, para lo que, aprovecharon al máximo de la fertilidad de los suelos, las condicones ecológicas, la posibilidad que ofrecían los diferentes pisos climáticos para producir los cultivos locales y exóticos orientados a la agroexportación, sustentado en el regimen feudal de la encomienda en una primera instancia, luego en la unidad eficiente de la hacienda, para lo cual emplearon a gran escala la mano de obra semi esclava aborigen y esclavos negros)
Por cierto, el establecimiento de Gibraltar respondió a la necesidad que tuvieron los merideños de contar con un puerto para mercar los frutos de la tierra y abastecerse de mercadería del exterior, así como un lugar que les permitiera vigilar las incipientes plantaciones cacaoteras en los valles fluviales próximos a esa nueva población. Sobre aquel soporte, miembros de la embrionaria sociedad emeritense, entre quienes hubo usufructuarios de encomiendas, extendieron la esfera de sus propiedades a las tierras de Gibraltar, Barinas y Pedraza, donde desarrollaron actividades agrícolas y paulatinamente, establecieron a través del Gibraltar vínculos comerciales con mercados allende los mares.
(Apoyó la comunicación de la parte Oriental del Virreinato, con la fundación del pueblo y puerto de Gibraltar que constituyó una alternativa más corta respecto a los puertos del río Magdalena, a los del océano Pacífico y los del océano Atlántico, en concreto el puerto de Cartagena. Sirvió para asegurar y ampliar los dominios del Virreinato de Nueva Granada frente a las pretenciones de la Capitanía General de Venezuela )

De esa manera, sentó las pautas del cambio socioeconómico, político y, consecuentemente, geográfico. Entretanto, Mérida fortalecía su hegemonía regional en el occidente del territorio que comprende la actual Venezuela; Gibraltar primero y luego Maracaibo pasaron a ser las ciudades portuarias por excelencia, con una vitalidad dependiente de los recursos de las tierras bajas lacustres, andinas y llaneras. Sin embargo, se reconocía que la conservación de Gibraltar, donde se llevaba, comerciaba y embarcaban los frutos de la región, garantizaba la estabilidad de Maracaibo; en cambio, se afirmó que el traslado de los productos a Maracaibo, significaba la ruina de Gibraltar, ciudad portuaria con mayor posibilidad para mantenerse, porque era el puerto merideño de intercambio comercial, donde llegaba mercancía, incluyendo la importante mano de obra esclava y se negociaban los frutos de la tierra. (Desde la fundación de Gibraltar con el objetivo principal de servir de puerto a los requerimientos de la región de Mérida, se presentó la rivalidad con la ciudad de Maracaibo, situación que derivó, entre otras causas, en la anulación y disminución del uso del puerto de San Antonio de Gibraltar para el comercio directo de exportación a favor del de Maracaibo).
Evidentemente, su rasgo de núcleo urbano matriz y el importante auge económico que experimentó Mérida desde las últimas décadas del siglo XVI y, particularmente, en las primeras del siglo XVII, circunstancia que se prolongó hasta los años setenta de esa centuria, fueron factores decisivos en las transformaciones que se observaron en los distintos órdenes de su existencia, desde el político-administrativo, hasta el urbanístico y el arquitectónico. De dependiente de Tunja fue elevada a Corregimiento y, luego promovida a Provincia, período en el que se pautó el ordenamiento y organización de sus centros poblados indígenas. Sin embargo, las contingencias experimentadas por Mérida y su región, en la segunda mitad del siglo XVII y el agregársele Maracaibo primero, a la que, dos años más tarde, pasó a ser sede del gobierno provincial, no eclipsaron el prestigio que tenía Mérida en su antiguo territorio. Mérida se mantuvo como el centro poblado más importante en el interior del territorio occidental de la Venezuela actual. La ciudad andina se aferraba al esplendor dejado atrás y se apoyaba en la función religiosa y educativa, pues mantenía con limitaciones la sede del primer y único colegio jesuítico, el San Francisco Javier de la Compañía de Jesús (1628-1767); además, en ella se habían establecido otras tres órdenes religiosas y en aquel extenso territorio, la ciudad conservaba el asiento de la primera institución religiosa femenina, el convento de Santa Clara. No en vano, ya en los albores del siglo XVIII, Mérida aspiraba ser sede de Obispado, proponiendo que éste se formara con su distrito y el de la ciudad de Maracaibo, bajo la jurisdicción del Obispado de Caracas. (El lento pero constante desarrollo e importancia de la región de Mérida, tuvo efecto en la consrucción de caminos, mejoramiento y mantenimiento de otras vías de comunicación, lo que redundó de forma significativa en la red de caminos de la provincia merideña). En la segunda mitad del siglo XVIII, la economía merideña se recuperaba pausadamente. http://74.125.47.132/search?q=cache:fMa90qBACcAJ:www.saber.ula.ve/

A partir de entonces y por poco más de medio siglo, Mérida fue la capital de un extenso territorio que se le conoció como Provincia de Mérida del Espíritu Santo de La Grita y también como Provincia de Mérida y La Grita; ésta abarcaba las ciudades de Barinas, Pedraza, San Antonio de Gibraltar y la villa de San Cristóbal, por supuesto con los territorios que comprendían sus distritos. Sin embargo, en el ascenso del Corregimiento de Mérida a un nuevo rango dentro de la administración colonial y la sustentación de la sede del poder político en el espacio urbano merideño debió pesar su prosperidad económica ( se ampliaron y mejoraron los caminos).
El auge de una producción esencialmente agrícola que se comerciaba en el puerto de Gibraltar y lograda gracias primero a la expansión del cultivo del trigo en las tierras altas merideñas, del tabaco en Barinas y Pedraza, del cacao en los cálidos valles fluviales y en las tierras al sur del Lago, en jurisdicción de las ciudades de Mérida y San Antonio de Gibraltar. Pero también fueron motivo de comercio las conservas, lienzo y badanas merideñas; sin embargo, en los mercados de otras provincias y en el metropolitano, los productos que tuvieron demanda fueron el cacao y el tabaco; mientras el mercado del trigo se contrajo; se mantuvo básicamente a nivel intraregional. Por cierto, este cereal estuvo sujeto a las restricciones que imponía el pósito cuando escaseaba, con el objeto de garantizar el abastecimiento de pan a la ciudad; esta institución cumplió funciones económicas y sociales de singular relevancia en el ámbito merideño, ya que fue el producto de mayor significación dentro de los diezmos de la jurisdicción citadina en el siglo XVII, seguido por la caña de azúcar.
Precisamente, en ese siglo, el cultivo de la caña dulce se expandía por el valle medio del río Chama, dando origen a las estancias de trapiche, antecesoras de las conocidas haciendas cañeras del siglo siguiente. La expansión de las fronteras agrícolas repercutió obviamente en el incremento de la producción de trigo en las tierras altas merideñas, en las frías del Morro, Acequias y Mucuchíes como en Mucurubá, Timotes, Chachopo y otros lugares, asentados en tierra templada, pero sobre todo de cacao en las tierras cálidas y húmedas de la jurisdicción de la ciudad y de Gibraltar, conocidas como “llanos de Gibraltar” y de tabaco, particularmente, en las vertiente andina llanera de la jurisdicción de Barinas y Pedraza, rumbo al Llano y de caña de azúcar, cuyo cultivo fue organizándose paulatinamente en asociación con los trapiches, especialmente, en el valle medio del río Chama. A mediados del siglo XVII, en el denominado “padrón” de estancias de las vertientes de los llanos del sur del Lago marabino se registraron doscientos ocho “estancias de cacao y trapiche”, distribuidas en los valles que se encontraban en esa zona lacustre, en jurisdicción de Mérida y San Antonio de Gibraltar. La concentración de esas unidades de producción cacaotera, evidencia la importancia que había alcanzado la actividad cacaotera en Mérida, llevada a cabo sobre los hombros de una población laboral predominante esclava, primero de naturales y luego de negros africanos, en aquellas tierras tropicales que formaron parte del escenario geográfico merideño. En cuanto al tabaco, la explotación de las fértiles tierras piemontanas barinesas y las de Pedraza dieron origen a las conocidas labranzas de tabaco y con el avance hacia las tierras sabaneras se fueron estableciendo las primeras unidades de producción ganadera o hatos. Sin la fama del tabaco barinés, en la jurisdicción merideña hubo cultivos de tabaco, los que contaron con mano de obra indígena, a pesar de las disposiciones al respecto. Del “Puesto de Estanques”, y del “Puesto de Torondoy” hubo registros de producción de la hoja aromática, la que fue vendida por vecinos encomenderos al Factor del Rey, en 1621. También, Mocaho o Mocacho, sitio no distante de Torondoy se sembró, benefició y negocio este producto. Un estímulo al desarrollo de la actividad tabacalera y ganadera fue la política de colonización agrícola y pecuaria que llevó a cabo el primer gobernador de la Provincia, Juan Pacheco Maldonado (1625-1634), quien concedió estancias para cultivar tabaco, cacao y otros frutos, como para la cría en jurisdicción de Barinas y Pedraza y en la que participaron nuevamente los merideños. Ya para entonces, los barineses habían planteado el problema de la no vecindad de los cuadrilleros de Mérida.
Poderes otorgados por merideños, fuente de información interesante y variada, revela el interés que mostraron por las tierras de Pedraza y Barinas, como su intención de destinarlas a la producción de tabaco y menos a la ganadera. Así, en aquel territorio, los propietarios de estancias de Mérida, se dedicaron preferentemente a las faenas agrícolas, consolidando sus labranzas de tabaco, sobre todo, con el trabajo de hombres y mujeres esclavas con quienes formaron las cuadrillas que mantenían a cargo de un mayordomo. Así, hicieron de esas labores una actividad lucrativa importante, sino la más, en un período de ese siglo XVII. De las tierras barinesas, particularmente de las mesas del Curay, Moromoy y Ticoporo en Pedraza, las arrias de mulas o el indígena a sus espaldas, cargaban las petacas de tabaco por los difíciles caminos hasta Santo Domingo, pueblo en el que hacían escala para seguir a Gibraltar, donde se embarcaban con destino a distintos puertos coloniales. Se despachaban para Sevilla, Veracruz y Cartagena, puerto de arribada de la flota de Tierra Firme o se comerciaban en las conocidas ferias de Gibraltar, donde los acomodados vecinos merideños, llevaron sus productos para negociarlos, con cuyo beneficio cumplían con compromisos económicos adquiridos en la ciudad y obtenían "ropa de Castilla", entre los artículos traídos de allende los mares, así como esclavos negros del continente africano, extraordinariamente un chino y otro canario. Sin embargo, debe señalarse que tabaco de Barinas y Pedraza también salió por los puertos de Barbacoas de Moporo y Tomocoro, como por otros puertos de la provincia de Venezuela.
El desarrollo de esta actividad agrocomercial fue posible gracias a que se habilitaron caminos de herradura, abrieron otros y se desarrolló exitosamente la arriería que vinculaba a la ciudad y a las áreas productoras con el puerto; a través de esos senderos y gracias a la resistencia del arriero y de aquellos animales de carga, la sede del gobierno provincial fortaleció sus relaciones, no sin dificultad en ciertas épocas del año, con los Llanos, con ciudades de la provincia de Venezuela, con la capital del Nuevo Reino que pasaba por San Cristóbal, así como con otros centros de población neogranadinos, con sus núcleos y zonas sufragáneas. Se destaca las ataduras que los merideños tenían en el sur del lago de Maracaibo, particularmente, con la otrora importante ciudad puerto de San Antonio de Gibraltar a través de la cual se establecían los vínculos con la Metrópoli y otras provincias coloniales.
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
Sin lugar a dudas, Gibraltar constituyó el centro del comercio de los “frutos de las tierras” y el de llegada de valiosa y variada mercancía, a él, como se ha señalado, llegaba una importante porción de mano de obra esclava desde el tiempo de la dependencia de Tunja, del extenso Corregimiento y luego de la Provincia de Mérida, así como de otros territorios de la Nueva Granada. Desde distintos puntos de la provincia, los productos de la tierra eran transportados a lomo de las bestias que formaban la recua, la que atizada por los resistentes arrieros, quienes dirigidos por mayordomos o bien mayorales, atravesaban los fríos páramos, ríos y quebradas torrentosas, pasos arriesgados de los azarosos caminos de herradura para llegar a la cálida tierra lacustre, lugar de arribo y partida de varios “circuitos” fundamentales del comercio provincial durante este período. Además, al igual que sucedía con las otras ciudades de la entidad, Mérida sede de Corregimiento y luego del gobierno provincial -se vinculaba con otras regiones por diferentes derroteros que formaban parte de los “caminos reales” de cada ciudad.
Por cierto, el denominado de la Culata, usualmente, relacionaba a Mérida con el puerto de San Antonio de Gibraltar, pero la ciudad contó con distintas sendas para llegar a otros fondeaderos lacustres de los que hoy apenas si se recuerda su nombre, tal como el conocido San Pedro y Santa María, Santa Rosa, cuyo nombre se mantiene en la toponimia lacustre actual.
(Las rutas a los puertos mencionados fueron:
1- Mérida – La Culata - Pan de Azúcar – Alto de Tucaní – El Charal – Tucaní – Gibraltar. Por el llamado Camino Nacional.
2- Mérida – San Pedro.
3- Mérida – Santa María.
4- Mérida - Santa Rosa
5 - Mérida - Bobures.
6 - Mérida - Palmarito.
7- Puerto de Arenales
PUERTOS EN LAS DESEMBOCADURAS DE LOS RIOS: FRIO, BONITO Y CHIMONÓ
Las rutas a estos puertos lacustres se realizaba combinando tramos de senderos por tierra y por ríos que desembocan en el lago de Maracaibo, por lo que el trazado de las vías seguía desde las altas montañas el curso de los ríos por las cuencas, en algunos casos se conectaban por dos o más cuencas.
De hecho, el puerto de Gibraltar, era fundamental para las transacciones comerciales de Mérida y su región con el exterior, razón de fuerza para que los merideños y los vecinos de núcleos urbanos sufragáneos se opusieran a los obstáculos que la ciudad de Maracaibo puso tempranamente a los navíos, fragatas y demás bajeles que entraban al lago con destino a Gibraltar, aspirando que los productos de estas tierras pasaran por la fiscalización de las autoridades portuarias marabinas. Todavía, en 1681, Mérida, San Cristóbal, La Grita y el resto de las ciudades de la Provincia, solicitaban al Gobernador Vergara y Azcárate que permitiera que las naves y fragatas cargar directamente los frutos en los puertos de la costa sur de La Laguna; petición que fue temporalmente acogida.En ese sentido, ese antagonismo entre estos centros urbanos, si bien tenía un fuerte contenido político y económico, puede percibirse como un temprano indicador de identidad regional.
Al iniciarse la segunda década del siglo XVII, Alonso de Rivas, como Procurador General de Mérida, manifestaba que los Tenientes de la Nueva Zamora de Maracaibo pretendían que los registros que fueran a San Antonio de Gibraltar tocaran en la de Zamora y pagaran los derechos con lo que incomodaban a los pilotos y arráez, por lo que solicitaba, entre otras cosas, al Rey, en nombre de las ciudades y lugares de la provincia, que diera cédulas a los tenientes de Maracaibo para que no les hagan agravio, ni compelieran al pago de los derechos que cancelaban en Gibraltar. Además, aseguraba que de este puerto se llevaban los frutos y mantenimientos que sustentaban a los vecinos de Nueva Zamora de Maracaibo, porque no los tenían en aquella tierra. Posteriormente, el cabildo insistió en informarle al Rey y al Real Consejo sobre las continuas molestias que recibían en la referida ciudad, dilatando a los dueños de navíos con las diligencias que debían hacer, con lo que causaban graves perjuicios a los mercaderes y labradores que acudían a la feria de Gibraltar. El ayuntamiento merideño comprendía la importancia del control del comercio lacustre, por ello no descansaba en su afán de eliminar los obstáculos que se imponían en el tránsito por el puerto marabino. Tras ese objetivo, otorgó poder a don Fernando López Arriete, Procurador General de la ciudad para que representara sus intereses ante su Majestad, en el Real Consejo de Indias y otros tribunales, de acuerdo con las instrucciones sobre el aumento y conservación de la ciudad y su región, haciendo todas las diligencias necesarias hasta lograr la disposición favorable para que los navíos pasaran de Maracaibo al puerto de Gibraltar y con la llegada de las embarcaciones se celebraran las ferias de los frutos, con asistencia de tenientes, jueces y oficiales reales que allí residían. La circunstancia de que Gibraltar disfrutara desde el temprano siglo XVII, al menos legal y temporalmente, de la exclusividad de ser puerto de carga de todos los frutos y mercaderías del Corregimiento de Mérida, como de descarga de los que se traían de España y de otros puertos de las Indias e Islas de Barlovento, dio un decisivo impulso a la economía regional. Además se advirtió y ordenó enfática y reiteradamente que fuese Gibraltar donde se cargasen y descargasen los productos y no en puertos de Maracaibo, como habían pretendido los barineses. Es obvio que la autorización para comerciar los productos de la tierra determinó la ampliación de la función comercial de Mérida y su territorio provincial que de esa manera se vinculaban a la esfera de la economía mercantil y mercantilista metropolitana a través de Gibraltar, único puerto en aquella costa lacustre por donde se extraían oficialmente productos de la tierra y se introducía mercadería europea. La situación expuesta permite entender lo que representaba este puerto en la existencia y funcionalidad de las ciudades del interior y los insistentes y explica los conmovedores reclamos que hacían conjuntamente las ciudades de Mérida, La Grita, San Cristóbal y demás de la jurisdicción, ante los problemas que les originaba el pretendido monopolio marabino. La ciudad lacustre de Gibraltar, fue el puerto más importante de la “laguna” de Maracaibo hasta los últimos años de octava década del siglo XVII; por él salían los excedentes de la producción agrícola de un importante sector de los territorios septentrionales neogranadinos, de los que formó parte la extensa provincia de Mérida; lo que de ninguna manera significó que en la práctica fuera Gibraltar el único puerto por donde se extraían productos de la tierra y se introducía mercadería europea. En consecuencia, en Mérida, en el seno de los vecinos propietarios de tierra, entre quienes además hubo usufructuarios de encomiendas, se formó un grupo vinculado a ese comercio, consolidando un sector de acaudalados en la ciudad, con intereses claros y comunes que estableció interesantes diferencias en la estructura socioeconómica preestablecida. Ese reducido grupo que representó la elite comercial de la época y cuyo esplendor estuvo directamente vinculado a la economía del tabaco , algodón, trigo, caña de azúcar y cacao, mantuvieron lazos de parentesco con miembros de los grupos de poder de otras ciudades de la región y fuera de ella; circunstancia experimentada en otros territorios coloniales que evidencian a las regiones como complejos de familias extensas inter-relacionadas comercio colonial merideño tuvo como principales protagonistas a vecinos, dones emeritenses, algunos de los cuales mantuvieron importantes vínculos con mercaderes y funcionarios reales en Sevilla, Cartagena de Indias, Veracruz, San Juan, Santo Domingo y en Caracas, como en los puertos de Venezuela, la vecina provincia que estaba bajo la jurisdicción de la Audiencia de Santo Domingo; mientras otros colocaban sus productos a través de aquellos y unos cuantos realizaban sus transacciones comerciales en el mismo puerto.
De hecho, algunos de esos vecinos comerciantes formaron parte del sector de exportadores e importadores o mayoristas, con vinculaciones en Cartagena, Veracruz, Sevilla y otros puertos de ese comercio. Además, la explotación de las significativas posibilidades que les abrió el tráfico monopolista fue aprovechado directa o indirectamente por quienes tuvieron recursos e influencia. Ellos negociaban su producción y además, recibían encargos en productos de la tierra o en dinero de otros vecinos, los que se conocían como "empleos", que debían devolverse en circulante o bien en mercadería, de la cual formó parte el esclavo asimismo, mediante poderes, se encargaron de recibir y cobrar géneros que se correspondían con las "memorias" y que llegaban en las embarcaciones de España y de la ciudad de Cartagena a Gibraltar, como los vales que tenían pendiente con mercaderes mayoristas en las ciudades, puntos nodales de ese comercio. La producción de tabaco y cacao motivó niveles de comercialización verdaderamente interesantes hasta aproximadamente la octava década del siglo XVII; aunque debe señalarse que el primero tuvo un período de exportación intenso, pero más corto. Asimismo, es necesario destacar que si bien el tabaco y cacao no fueron los únicos productos de la tierra exportados por los merideños, si constituyeron los de mayor significación comercial y hasta reflejaron una cierta tendencia en cuanto a su destino; mientras el tabaco se despachaba fundamentalmente a Sevilla, el cacao encontró muy buen mercado en México, donde se afirma que el chocolate “era la bebida no alcohólica preferida” y arribaba por la ciudad novohispana de Veracruz, puerto de llegada de la flota de Nueva España. Esta consideración no significa que a Sevilla no fueran despachadas cargas de cacao e igualmente, remesas de la hoja aromática, como otros productos de la tierra, a través de Maracaibo a Nueva España y Cartagena de Indias, mientras otros tuvieron como destino Santo Domingo y las denominadas islas de Barlovento. Lo cierto es que la plaza veracruzana estaba más cerca a la costa lacustre, las naves corrían menos peligro en la travesía y de ella, en los buenos tiempos, retornaban remesas de plata mexicana y monedas de oro, dinero que hizo posible llevar a cabo transacciones comerciales en efectivo; además, de Veracruz procedía, entre otras, mercancía del Lejano Oriente que fue transportada en el galeón de Manila, cuyo testimonio quedó en los inventarios de los bienes en las testamentarias de los vecinos merideños.La comentada prosperidad de Mérida abarcó la producción artesanal destinada al comercio local y regional. En la ciudad se establecieron diversas tiendas de artesanos, las que se ubicaron en las cuadras de la plaza pública y en las manzanas aledañas, en piezas alquiladas a “vecinos de la plaza”. En ellas laboraron maestros y oficiales de plateros, orfebres, escultores, pintores, sombrereros, tejedores, carpinteros, cereros, herreros y particularmente zapateros, silleros y sastres, en cuyos talleres participó igualmente, como aprendices y ayudantes, una población criolla, forastera de distinta procedencia y de grupos étnicos diferentes. El tejido comprendía desde lienzo hasta tapetes y alfombras, las que fueron conocidas y apreciadas, dentro y fuera de la jurisdicción; su confección estuvo principalmente a cargo de los indígenas pero hasta en la población negra hubo hábiles tejedores. Algunas de esos artesanos formaron sus propias compañías para vender sus productos en otras provincias. De igual forma, la presencia de un contingente esclavo de origen africano en el medio urbano y rural merideño que se negoció original y principalmente en Gibraltar, motivó un mercado interno que tuvo al espacio citadino como centro de las transacciones y en las cuales, participaron igualmente vecinos de las otras ciudades de la Provincia. De este modo, el florecimiento que logró Mérida en aquellas décadas del siglo XVII, alcanzado gracias al efectivo negocio de su importante y cotizada producción con la que los vecinos productores participaron eficazmente en el comercio de exportación e importación y en las actividades financieras y acomodos políticos para llevarlo adelante, debió ser factor en su ascenso en la jerarquía política administrativa colonial. De hecho, el incremento de los caudales de los vecinos exitosos, el crecimiento demográfico, el desarrollo cultural, urbanístico y arquitectónico fueron expresión de la prosperidad experimentada en ese periodo, la no concurrencia de embarcaciones al puerto motivó obviamente la falta de demanda de los frutos de la tierra, lo que contribuyó a que su comercio se hiciera a precios muy bajos y a la falta de circulante. Así, el tabaco que se consideraba el producto de mayor valor y nobleza y que alcanzó a cotizarse hasta en trece y doce pesos, llegó a valer tres pesos la arroba; mientras el cacao que se pagó a cuatro y medio y tres y medio reales el millar y en sus mejores tiempos hasta en dieciséis reales el millar (dos pesos), se vendía a real el millar, con lo cual no se cubrían los costos de producción y conducción al puerto, ni tampoco permitía la adquisición de otros artículos, lo que llevó a toda la provincia a un estado de extrema pobreza. Se afirmó que en el año 1681 se perdieron considerables partidas de cacaos por no haber compradores, previéndose que sucediera lo mismo el año siguiente si no arribaban embarcaciones de la Nueva España. En 1684 se denunciaba que desde 1678, las embarcaciones que entraban a Gibraltar no traían efectivo alguno, sino ropa de Castilla y otros géneros a precios sumamente altos, por lo que los dueños de los frutos de la tierra se vieron obligados a abrir la feria y ofrecer desventajosamente sus productos por los importados 1688, ante el estado de menoscabo que experimentaba Mérida y la inminente amenaza de una anunciada visita, el cabildo merideño, otorgó poder al Procurador de la ciudad de Nueva Zamora de Maracaibo para que ejerciera la representación de Mérida en la ciudad marabina, presentando ante la máxima autoridad provincial la información que testimoniaba el estado en que estaba la ciudad de Mérida y su territorio y procurara ante el Rey y el Consejo de las Indias, todos los reparos necesarios para el alivio de la ciudad y sus términos, consiguiendo que se aliviara las cargas de dicha visita general o de otros jueces que se pretendieran despachar de la Real Audiencia, como de los derechos de alcabala o cualquier otro que fuese gravoso. Los cabildantes subrayaban el estado de pobreza de la ciudad y su área jurisdiccional ocasionada por la pérdida, años atrás, del valor del tabaco y del cacao y agregaban que el azúcar, el melado y la harina que se producía estaba destinado al consumo interno, pues eran productos que no tenían demanda externa, por cuya causa no se disponía de efectivo; a más de esto, advertían sobre el excesivo salario que se debía pagar a los jueces en las ciudades de la provincia, lo que obligaba a los vecinos a deshacerse desventajosamente de esclavos, plata labrada y otras alhajas. Por su parte, las máximas autoridades jesuíticas reconocían lo que era caer de un estado rico y abundante a uno de atraso, afirmando que ello motivó la venta de muchas prendas valiosas de la iglesia para el sustento de su personal, pagar algunas de las tantas deudas que tenía el plantel, sin dejar de socorrer a los menesterosos asegurando que la necesidad era tan crecida que era forzoso antes abrir la mano que cerrarla. Añadía que el plantel educativo en sus buenos tiempos no sólo había mantenido con abundancia a un mayor número de religiosos enfermos y ancianos de la provincia jesuítica, sino que además hubo dinero para ofrecer buenas limosnas. En aquellos años críticos del siglo XVIII, el cabildo merideño, en voz de su Procurador General volvió a clamorear piedad para con aquella vecindad que vivía en la completa inopia. En esta ocasión se produjo un interesante expediente del Ayuntamiento merideño exponiendo las desventajas de la llegada del Fiscal Real, quien ya se hallaba en Maracaibo y vendría a Mérida a cumplir una serie de comisiones en la ciudad, las que ocasionarían importantes erogaciones de dinero debido a los altos salarios que se debían cancelar al Fiscal, al Alguacil Mayor y al Escribano; circunstancia que de acuerdo con el Procurador motivaría el aniquilamiento de los vecinos. Efectivamente, en 1711, el Procurador General de la ciudad, don Cristóbal de Gámez y Costilla y el Ayuntamiento, solicitaban clamorosamente, al Rey la suspensión de las referidas comisiones del Fiscal, como forma de evadir los salarios y evitar la ruina de los vecinos, quienes a decir de Gámez de Costilla, se mantenían milagrosamente pues sobrevivían en extrema pobreza. Para respaldar aquel pedimento, como los motivos que lo justificaban, el cabildo acordó solicitar y encargar a los miembros más importantes del sector eclesiástico que informaran al Rey, en su real Consejo de la Indias y “su real acuerdo de justicia y cancillería del Nuevo Reino”, sobre las penurias que se experimentaban en la ciudad. Así, el expediente contó con información del vicario, juez eclesiástico, de los prelados de las órdenes religiosas que asistían en Mérida, con el cual se apoyó el informe del propio cabildo, justicia y regimientoEl maestro don Ignacio de Uzcátegui Durán, vicario y juez eclesiástico, FrayPedro Bravo, Prior del convento de Predicadores de Santo Domingo; Fray Manuel Díaz, Guardián del convento de San Francisco; Fray Francisco Gómez de Angarita, Prior del convento de San Agustín y el padre Diego de Tapia, Rector del colegio de la Compañía de Jesús, dejaron un patético testimonio sobre el casi y total acabamiento de Mérida, ciudad que de acuerdo con los prelados ostentó gran opulencia tiempo atrás, de lo que aún se conservaban reliquias. Los religiosos insistían en imputar el deterioro económico de Mérida, a una serie de factores; unos de índole natural y otros de carácter humano. Entre los primeros se reiteraba la pérdida de muchos caudales y vidas humanas en las distintas ocasiones que desde Mérida se acudió a defender la ciudad puerto de Gibraltar contra los ataques de los piratas, a lo que sumó el referido impuesto que se impuso a la producción de cacao. Como segunda causa indicaban la casi total devastación de las posesiones en las que se lograban productos muy apreciados en Europa y en distintas provincias de Hispanoamérica colonial y otros géneros con un comercio más restringido, como los derivados del trigo y de la caña de azúcar. Finalmente, la tercera causa la atribuían a la extremada disminución del comercio por la ausencia de registros, el cierre de algunos caminos y el comercio ilegal que serealizaba con Gibraltar y Maracaibo, a través de los ríos Zulia y Catatumbo, llevando a Santa María de la Laguna productos de la jurisdicción de Pamplona y otras ciudades del Nuevo Reino, los mismos que producía Mérida y enviaba a los mismos puertos por el camino real interandino. De esa manera el azúcar, melote, miel, conservas, harina y cacao de Mérida eran comerciados con desventaja, pues no podían competir con los precios de aquellos, al pagar impuesto y ser de mejor calidad. Sin embargo, a los reclamos merideños, el gobernador respondió ratificando la prohibición que había sobre ese tráfico, pero exceptuaba el cacao, en ese entonces, producto de mayor importancia económica. En relación a la segunda causa, o sea, la ruina de los paisajes cultivados que mostraban un total deterioro de las unidades de producción, se señalaba en primer término a las labranzas de tabaco, planta que los vecinos de Mérida beneficiaban particularmente en tierras barinesas, en las que con cuadrillas de esclavos lograban considerables porciones de la acreditada hoja aromática. Se sostenía que por el comercio de ese renglón había entrado anualmente a la ciudad gran cantidad de plata, pero en 1711, lo que se obtenía en diez de los pocos frutos no alcanzaban a valer uno de tiempo atrás. Ciertamente, el estado de inopia se atribuía, en buena medida, a la falta de mano de obra esclava debido a la ya señalada mortalidad de la población esclava y a la venta forzosa de las tierras con los pocos esclavos que quedaron, debido a la pobreza de sus propietarios, de los cuales a “solo tres o cuatro les han quedado tal cual posesión, pero sin gente que las beneficie, ni siquiera tienen útil de arrendarlas, con que en el todo ha perdido este ingreso esta ciudad, de tal suerte que ni siquiera un real le viene de lo que tanto le tributaba”. En lo concerniente a los espacios agrícolas, la fuente de referencia destaca seguidamente las cacaoteras del Chama y Gibraltar. Se afirma que las unidades de producción de esta ciudad portuaria se distinguían por su número y porque contaban con muy buenas cuadrillas de negros, con las cuales, se obtenía una producción calculada en más cien mil pesos anuales, la que decayó en más de la mitad debido a las comentadas consecuencias de los fenómenos sísmicos y de los que se salvaron unas pocas haciendas, como las del colegio jesuítico, de la orden de Santa Clara y dos o tres haciendas de los vecinos, quienes no podían venderlas por la “cortedad de los tiempos” Tal situación justificaba que en ese entonces, no ingresara ni la vigésima parte de lo que entró en el año que hubo la producción más exigua de aquel período de prosperidad; situación que la empeoraba el hecho de que las disminuidas cosechas no tenían compradores. En cuanto a las arboledas del Chama, el informe de las autoridades eclesiásticas añade un elemento nuevo en su deterioro y en la disminución de la mano de obra, al señalar los constantes ataques de los Motilones, los que también pusieron en aprieto las unidades de producción cacaoteras jesuíticas de la Sabana y la Ceiba. Por su parte, las autoridades de la Villa atribuían su pobreza, en parte, al acoso de los belicosos Chinatos, quienes mantenían en pie de guerra a los cristobalenses. Seguidamente, se expone el abandono de los campos sembrados de trigo; recuérdese que las áreas productoras de este cereal fueron trabajadas, a diferencia de las cacaoteras y tabacaleras, no por el esclavo, sino por el indígena. Por cierto, la fuerza laboral aborigen fue incorporada tempranamente al ciclo productivo del trigo, desde la preparación del terreno para la siembra, hasta la cosecha e inclusive se le ocupó en las labores del molino. El español, con las semillas de trigo trasladó su tecnología rudimentaria de producción, la que se fijó en los medios secos, fríos y soleados de los valles altos. Ese hecho lo corrobora el informe de los miembros de la iglesia en 1711, al testimoniar que la producción de trigo se había perdido porque un hongo que se conocía como “la aljorra”, había “inutilizado todas las tierras que tocaban en algo más de templada”, limitando el cultivo de este cereal al piso frío paramero. En razón a ello, no se sembraba la décima parte de lo acostumbrado, ni de esa siembra se cosechaba la mitad de lo producido tiempo atrás. Además, la semilla escaseó y, consecuentemente, encareció, de tal manera que los labradores decidieron adquirirla aunque cara, fuera de la jurisdicción. Pero, la producción triguera de Mérida fue indirectamente afectada por los ataques de los enemigos de la Corona, pues los labradores abandonaban las sementeras para formar parte del escuadrón que de la ciudad salía a defender a Gibraltar, lo que motivó pérdida de las cosechas y consecuentemente, la escasez de semilla. En cuarto y último lugar fueron ubicadas las propiedades de caña de azúcar con los tradicionales trapiches, en los que se obtenía una producción abundante de azúcar, miel y melote que abastecía fundamentalmente el mercado interno. No obstante, se manifiesta que las haciendas de caña estaban cargadas de censos, por ser de los pocos bienes raíces con que contaban sus dueños para garantizar sus préstamos. Asimismo, se afirma que las plantaciones cañeras también sufrieron serias desmejoras, pues una plaga de larvas afectó las cañas y al secarlas se redujo la producción del jugo a la mitad. Ciertamente, aquella carestía general afectó la dieta alimenticia de los merideños de la época; productos como la carne, cuyo abasto fue inquietud constante del cabildo, escaseaba al no haber quien quisiera obligarse a su suministro.
Cuidado permanente del Ayuntamiento fue el “aliño” de los “caminos reales”, caminos de herradura fundamentales en las relaciones con otras provincias y que llevaban a los puertos que comunicaban con el exterior. Es posible advertir las dificultades y tenacidad que tuvieron los merideños en mantener relaciones con otras regiones si se toma en cuenta que aquellas se realizaban por caminos y senderos fragosos e intransitables que en las épocas de lluvias dejaban a la ciudad frecuentemente incomunicada, circunstancia que estimulaba la rutina y favorecía el localismo, sentimiento que seguramente se acentuaba cuando se interrumpían las relaciones con el exterior y que es factible inferirlo de las Actas del Cabildo. Pero, la ciudad tampoco mantenía comunicación permanente con las áreas humanizadas de su interior pues los caminos, sendas y trochas que la vinculaban con esas zonas no estaban en mejores condiciones, por lo que también permanecían virtualmente atrasadas y aisladas. El incremento progresivo del precio cacao que pasó a cuatro, a seis y a ocho reales el millar, constituyó un nuevo estímulo para su economía. Para evitar seguramente un revés, el Ayuntamiento cumplía oportunamente la función de regular el precio en las épocas de oferta y de demanda. De esa manera en los tiempos de escasez, ante la posible especulación del precio, el cabildo acordaba aumentarlo y fijarlo en ocho reales o sea dos reales más el millar de lo que estaba puesto en el arancel; mientras en los años de abundancia, cuando se estaba en plena cosecha, por el mes de mayo, se normalizaba el precio a seis reales el millar; sin embargo, esa producción cacaotera estuvo lejos de lograr la importancia comercial de aquellas décadasdel siglo XVII.En el siglo XVIII, el cacao de las haciendas merideñas fue especialmente comerciado en Maracaibo, provincia a la que se extendió por doce años el privilegio del comercio de la Compañía Guipuzcoana, mediante Real Cédula del 19 de agosto de 1739 y la cual, décadas más tarde, debió aceptar entre sus accionistas a cien de la provincia marabina.Del mismo modo, el cultivo de la caña de azúcar, en torno al cual se consolidaron las haciendas de trapiche, hizo posible una producción de miel, azúcar y melote, producto que se colocaba sobre todo en el mercado local y regional; una porción de la producción de melote se negociada en aquella ciudad lacustre. Asimismo se producía aguardiente, bebida muy difundida entre los indígenas y otros grupos de pocos recursos
Ocho años más tarde, de acuerdo con datos coetáneos, a la ciudad de los Caballeros se atribuían dos mil ochocientos personas, mientras en su área jurisdiccional vivían seis mil treinta y ocho individuos. Así, conforme al informe de 1769, mientras, Mérida era la cuarta ciudad más poblada. El Cabildo el 11 de mayo de 1765, cuya justificación se fundamentaba en no encontrar en la ciudad de Maracaibo a quien encargar las diligencias para lograr la aprobación de un proyecto sobre la apertura de caminos reales entre Mérida y la provincia de Venezuela; se aseguraba que en aquella ciudad no había interés en la realización del referido proyecto, pues estaban empeñados en mantener el control comercial sobre la producción de Mérida. En el referido instrumento legal, concedido a Don Lorenzo Uzcátegui, Alférez Real y Alcalde Ordinario, los ediles manifestaban la necesidad de establecer vínculos comerciales permanentes con la vecina Provincia de Venezuela, para lo cual el apoderado debía realizar las gestiones tendientes a la apertura de los mencionadas vías, a fin de facilitar el comercio con la misma, intento que se había realizado con anterioridad, pero no contó con la disposición marabina. En efecto, la falta de caminos y el mal estado de los existentes constituyó un factor adverso a la economía de Mérida y de las otras ciudades andinas. Si bien, la Mérida de los años setenta, no experimentó las demostraciones de opulencia que manifestaron sus vecinos buena parte del siglo anterior, desde los años cincuenta, la expansión de la actividad cañera, particularmente, en el valle medio del Chama, el cultivo de cacao, en condiciones muy distintas a las del siglo XVII y de trigo en sus tierras altas, productos que fueron, motivo de comercio, particularmente, a nivel local y regional, constituyeron un estímulo a la economía que mostraba señales de cierto bienestar en el medio urbano, circunstancia que es posible percibirla en las escrituras de compra y venta y de otorgamiento de censos de este período. En estos años del siglo XVIII, cargas de productos derivados de la caña de azúcar, cacao y hasta un poco de café de Mérida se negociaron en el mercado marabino apesar de que los caminos fueron un obstáculo en las relaciones tanto en el interior de distrito como con otras regiones, a lo largo del periodo colonial, pues no dejaron de ser escabrosos y mal compuestos, ya por lo quebrado del relieve como por desidia de los vecinos, la ciudad contaba con varios caminos que le permitían mantener importantes relaciones. Sus vínculos con Pedraza lo realizaba a través de tres caminos por donde se efectuaba principalmente la saca de ganado, mientras sus antiguas relaciones con Gibraltar habían quedado prácticamente reducidas al conocido y más corto camino de Mucumpate que pasaba por Mucuchíes y por donde se trajinaba el correo. Para entonces, se habían configurado nuevos circuitos con puertos en la costa sur lacustre; uno seguía por pueblo de Jají y llegaba a los valles de Santa María y Santa Isabel, conocido como camino de Santa María; mientras otro, lo hacía por el pueblo de Chiguará y seguía por las márgenes del río Zulia al puerto de Santa Cruz, en el que, de acuerdo a información coetánea, anclaban buques grandes que seguían a Maracaibo. Por supuesto, se mantenían los caminos reales que por La Grita, San Cristóbal, Pamplona y Tunja alcanzaban a Santafé, como el que por Mucuchíes continuaba hacia Caracas y el que seguía en busca de la depresión central, hacia Barinas
OTRA CITA AL DE PIE DE PAGINA PARA EL PARRAFO SIGUIENTE
También fue introducida una ganadería mayor y menor que encontró nichos ecológicos con condiciones propicias para su adaptación y desarrollo, aunque su producción fuera de carácter secundario. Respecto a los factores humanos, se debe destacar, en primer lugar, la presencia de una mano de obra abundante que rápidamente fue presa de las relaciones de servidumbre impuestas por el encomendero y en segundo término, la ubicacióndeesos asientos en los circuitos fundamentales del comercio de la época, que vinculaban a Mérida con mercados fundamentales y que estaban definidos por una serie de caminos reales. Los primeros de ellos relacionaban a Mérida con el puerto de San Antonio de Gibraltar, tal como el de la Culata.
Otro de los caminos comunicaba a Mérida con la ciudad deTrujillo, pasando por Timotes, en el valle del río Motatán, el cual vinculaba esa ciudad de la provincia de Venezuela con el Nuevo Reino de Granada a través de denominado Camino Real para el Reino, que en el caso de Mérida pasaba por Lagunillas, atravesaba la cabuya de Estánquez y continuaba por Bailadores hacia La Grita. Además, de Mérida salían los caminos que llegaban al piedemonte andino llanero; uno de ellos tenía como destino la ciudad de Barinas pasando por Apartaderos y el valle del río de Las Piedras (Santo Domingo); mientras el otro, llegaba a Pedraza, surcando el valle de Nuestra Señora y Aricagua
RCHA9595110167A.PDF+circuitos+de+comercio+en+la+merida+
colonial+en+venezuela&cd=80&hl=es&ct=clnk&gl=ve

Los antiguos caminos de recuas en documentos merideños del siglo XIX*Comentarios de Rubén A. Hernández A**En la presente transcripción documental en extractos, se hace referencia a tres escritos merideños del siglo XIX, en los que se señalan algunos elementos concernientes a caminos de recuas (llamados así por el tránsito de bestias), que comunicaban los Andes merideños con el Lago de Maracaibo, específicamente, rumbo al importante puerto lacustre de Gibraltar. Tales rutas determinaron en gran medida el surgimiento del circuito comercial colonial entre Mérida y Maracaibo. Estos documentos se encuentran en la Biblioteca Nacional Febres Cordero y fueron emitidos por el Cabildo de Mérida entre 1824 y 1829.
1. Camino de Tucaní. Antiguo camino de Mérida a Gibraltar llamado Tucaní. Instrucciones que deberá seguir Ramón Garzo para descubrir el antiguo camino1829 Mérida Biblioteca Febres CorderoExtracto“Al Jefe Municipal de Gibraltar (...), sin encontrar dificultad descubrieron el antiguo camino hacia la quebrada de Tucaní de donde
COTA: 091 C183t. Caja 13 Doc.072COTA: 091 C115a 823-825 Caja 5 Doc. 043COTA 091 C183g Caja 13 Doc. 03Escuela de Historia, ULA.., Mérida Venezuela. Documentospp. 191-196Presente y Pasado. Revista de Historia. ISSN: 1316-1369. Año X. Volumen 10. Nº19. Enero-Junio, 2005.
regresaron a causa de haberse enfermado el practico [¿algún guía o ingeniero?] no faltándoles sino como una legua para salir a la parte llana (...), han resuelto que continue el descubrimiento mandando otra expedición (...), quieren tomar a mi cargo esta empresa por medio de una compañía con el objeto de proporcionar esta ventaja al comercio y agricultura rembolsando el capital que se invierta con algún interes para cuyo fin es que se ha resuelto descubrir y determinar el lugar por donde debe abrirse el camino: se ha descubierto hasta la quebrada de Tucaní: y resta el espacio que hay desde esta hasta Gibraltar. El 20 del entrante Enero saldrá la segunda expedición y yo espero que usted le interesará en mandar todos los baqueanos (...) se dirijan al pie de la serranía a donde deberán estar el 23 o 22 para que encontrandose con los de aca les faciliten el transito hasta esa ciudad, en donde de acuerdo con los más prácticos determinaran el lugar más directo y facil por donde deba tirarse el camino desde esa [Gibraltar] al pie de la serranía (...)”.
2. Camino de Mucumpate. Ante las quejas de comerciantes, traficantes, prácticos y arrieros. Actas del cabildo de Mérida.26 de Abril de 1824 Mérida Biblioteca Febres CorderoExtracto“(...) las medidas tomadaz con el Gobernador comte. del pto de Gibraltar (...) acerca de la apertura del transito, vencidoz los tropezones, camposidades y estorboz, de el de Mucumpate, de este distante, al de Gibraltar precediendo (...), tubiesen a bien (...) exploradores y descubridores (...) ratificaron la apertura del camino de Mucumpate, sin estorbo alguno [con la contribución de campesinos y autoridades del cantón de Mucuchíes] ni dejar de vista el otro camino indicado de Tucaní en la oportunidad que la coyuntura avise emprenderlo (...)”.
3. Camino de Gibraltar. Correspondencia dirigida al jefe Municipal de Gibraltar, sobre la expedición destinada a descubrir el antiguo camino de Tucaní hasta llegar a Gibraltar y sobre la formación de una Compañía para la apertura de dicho camino.“Al Jefe Municipal de Gibraltar: en consecuencia a lo que expuse a usted en mi comunicación sale mañana una expedicion con el objeto de descubrir el camino antiguo de Tucaní llevando las instrucciones (...) y en las que se le previene que al llegar a Gibraltar se ponga de acuerdo con los demás sobre la dirección que convendrá darle al camino (...) al pie de la serranía (...), para que a su regreso dejen las señales necesarias a fin de los que emprendan (...) no tengan ninguna dificultad. Incluyo a usted el proyecto de la compañía que se comienza a formar para la apertura del camino para los que quieran inscribirse lo figuran nombrando (...), para que a su nombre concurra a la elección de la dirección. Yo espero que usted con los demas vecinos tomaran todo el interés que exige un establecimiento tan ventajoso para ambos lugares [Gibraltar y Mérida] y al mismo tiempo que se sirviera franquear a la expedicion todos los auxilios necesarios para su regreso los que seran costeados por la compañía (...)”.
http://74.125.47.132/search?q=cache:1LH8KYRUN2gJ:ecotropicos.saber.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe%3FDocumento%3DT016300002859/13%26term_termino_2%3De:/alexandr/db/ssaber/Edocs/pubelectronicas/presenteypasado/
ano10vol10_num19/documentos.pdf%26term_termino_3%3D%26Nombrebd%3DSsaber+circuitos+de+comercio+en+la+merida+colonial+en+
venezuela&cd=104&hl=es&ct=clnk&gl=ve

FORMACION DE LOS MERCADOS REGIONALES SU INFLUENCIA SOBRE EL FOMENTO DE LOS CAMINOS DE RECUAS
p
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P
P

Los esfuerzos de exploración y conquista dirigidos desde el Nuevo Reino de Granada y la provincia de venezuela con el objeto de fijar rutas comerciales a través del Lago de Maracaibo, como alternativa a la comunicación del Corregimiento de Tunja, Pamplona y el Oriente de Nueva Granada, condujeron al establecimiento de las bases político-administrativas y económicas necesarias para la formación de un intenso comercio regional en la provincia de Mérida desde los comienzos del siglo XVII.

MODALIDADES COMERCIALES.
Dos modalidades de intercambio comercial se establecieron en la provincia de Mérida durante el siglo XVII. Cada una de ellas dio origen a un tipo de mercado distinto: Por una parte se fue conformando un mercado interior a partir del establecimiento de las relaciones mercantiles entre las diversas comarcas de la provincia: Por la otra, el intercambio de mercaderías, exportadas a otras regiones de América, permitió la inserción de la provincia de Mérida en un mercado más amplio, orientado a las necesidades externas.
La primera modalidad de intercambio se organizó con base a la especialización productiva generada por la diversidad ecológica de los pisos altitudinales y por la consolidación de los pueblos de indios y sus resguardos. (fue necesario abastecer los requerimientos en alimentos, materia prima y productos artesanales básicos que producía cada pueblo y que podían comercializarce con centros poblados vecinos principalmente; este comercio promovió la construcción de nuevos caminos y en otros casos mejorar los presentes).
La segunda modalidad se organizó a partir del establecimiento de las villas y pueblos de blancos y las ciudades portuarias. Ambas modalidades de comercio coincidieron con el inicio de la actividad mercantil en la región, pero tuvieron desarrollos posteriores diferentes. En un primer momento el mercado interno y la constitución de relaciones comerciales de exportación hacia otras regiones de la América, se originaron sobre la base del intercambio de productos de los pisos altitudinales fríos y templados.

Las tres redes comerciales (interna entre pueblos cercanos; entre áreas distantes de la provincia de Mérida; las que comunicaban a Mérida con Pamplona y con la Capitanía General de Venezuela y la externa hacia el mar Caribe y Europa) estuvieron íntimamente relacionadas y sentaron en el siglo XVII, las bases para el establecimiento de la economía con base al monocultivo y del comercio trasatlántico a gran escala, también se promovió la cría de ganado vacuno para el comercio de los cueros y el queso, la carne salada. Este último período constituyó un segundo momento de la actividad mercantil orientada en ese momento a la exportación hacia la metrópoli de productos cultivados en las zonas calidas no solo de la provincia de Mérida, sino también de la Gobernación de Venezuela.
(D Ascol, 1973, Arellano, Moreno, 1974, Arcila farias 1979).
Redes de Comercio y Vías de Comunicación.
Las modalidades de comercio que hemos venido reseñando (interno, intra-regional y externo) se establecieron a partir de un sistema de transporte y comunicación terrestre, fluvial y lacustre que se fue formando en la cuenca del lago de Maracaibo. Sobre este sistema se configuraron tres redes de comercio y comunicación que actuaron en torno a los principales puertos de la cuenca lacustre. La primera de estas redes tuvo como centro de actividad económica el tráfico comercial a lo largo del río Zulia, sus afluentes y desembocadura. A través de dicho sistema fluvial se efectuó el comercio que vinculaba estrechamente a Pamplona, San Cristóbal y La Grita (Parra, 1984: 170).
La segunda red comercial tenía como centro el puerto de Gibraltar. Por esta vía se realizaba el intercambio comercial de los poblados de Mérida, Trujillo y Barinas, incluyendo el tráfico de mercancías procedentes de La Grita, Cúcuta y San Cristóbal (siguiendo la vía fluvial que desembocaban en el lago de Maracaibo para luego comunicarse por vía de cabotaje lacustre con el puerto de Gibraltar). El comercio de mercancías entre Mérida y Gibraltar se canalizaba a través de dos vías de comunicación: la vía fluvial a travésdel río Chama y el río Zulia, y la terrestre conformada por el camino de recuas que saliendo de Mucuchíes, atravesaba el páramo, comunicaba el pueblo de la sal (Piñango) con Torondoy y llegaba hasta Gibraltar (Parra, 1984: 122 – 124).
(Otro camino hacia el puerto de Gibraltar que fue el preferido por los habitantes de la ciudad de Mérida fue el de La Culata – pico La torre – Alto de La Torre, La travesada, Alto de Tucaní, cuenca del río Tucaní, El Charal, Mesa Julia, Tucaní, Gibraltar).
Alternativa de camino estaba trazado desde Apartaderos, Alto de La Toma, Altos de Mucuchíes, Altos de Tucaní, El Charal, Mesa Julia, Tucaní, Gibraltar.
Ese último camino Real enlazaba a Mérida con Barinas, mediante el camino que subía desde Santo Domingo y se bifurcaba en Apartaderos, donde uno de sus ramales canalizaba el tráfico comercial que desde Barinas y Pedraza, Mucuchíes, Alto de Tucaní, El Charal. Mesa Julia, se dirigía al puerto de Gibraltar. (El otro ramal conectaba Apartaderos, Timotes, Valera y Trujillo; por esa misma vía, con Boconó y con Guanare).
Una tercera red de comercio se formó en torno a los puertos de La Ceiba, Moporo – Tomoporo o Barbacoas en la desembocadura del rió Motatan. Por esa zona se desplegaba el tráfico generado por Barinas y parte de Mérida, así como el tráfico de otras poblaciones de la Provincia de Venezuela: Barquisimeto, El Tocuyo, Carora y Guanare hacia regiones de América y la metrópoli colonial.
CAMINOS QUE VINCULABAN LAS RUTAS PRINCIPALES DE LOS CIRCUITOS ECONOMICOS
NELLY VELÁZQUEZ.POBLACION INDIGENA Y ECONOMÍA. MERIDA SIGLOS XVI Y XVII. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES CONSEJO DE PPUBLICACIONES .1995
El puerto de Gibraltar fue el lugar de enlace con el comercio monopólico de la red comercial de la provincia de Mérida. Internamente se generó un conjunto de redes de comunicación y comercio al cual se insertaron los pueblos de indios y sus resguardos asegurando así, la producción y la circulación de los productos comercializados.
Una primera red se estableció en el sector del camino real que comunicaba a la ciudad de Mérida con Barinas y se bifurcaba en Mucuchíes con dirección al puerto de Gibraltar. Esta priemra red se estableció a partir del flujo generado por la intensidad del comercio del tabaco y la importación y distribución de mercaderías procedentes de Catailla ( hierro, vino, aceite, herramientas agrícolas, peines y agujas). A los rubros de importación se sumaban productos agrícolas de la zona caliente de la provincia de Mérida como el cacao y la sal que se traía de las inmediaciones de Maracaibo, la cual debido a la infertilidad de las tierras donde fue fundada, dependía de las comarcas aledañas para su sustentación ( Arellano Moreno, 1964:464).
En las actividades de producción transporte y servicios que requería el flujo de productos en esta red comercial participaba un conjunto de pueblos de indios, divididos a su vez en tramos, en cada uno de los cuales se había generado una especialización del trabajo. En el tramo comprendido entre Barinas y los centros de almacenamiento que se encontraban ubicados en SAnto Domingo y Pueblo LLano ( Ruiz, 1958: 38- 39) Encontramos que los pueblos de la Concepción de Curay y Pedraza realizaban las tareasde rozar (limpiar el monte), hacer almacigos, limpiar la tierr, aporcar, deshija, sacar gusano, despalillar y enrollar. Es decir estaban dedicados al conjunto de labores requeridas para el cultivo y la cosecha del tabaco hasta dejarlo listo para para el transporta hacia las zonas de comercio. Los indígenas de los pueblos de Chachopo y Santo Domingo participaban en la fabricación de petaca, en el embalaje y en el transporte del tabaco.
La visita de 1655 reseña que en el tramo que comunicaba a los centros de almacenamiento del tabaco con el puerto de Gibraltar, el grueso de la población indígena de Chachopo intervenía en el transporte del tabaco, por medio del remplazo de las cuadrillas de arrieros que se realizaba en dicho pueblo, el cual se encontraba equidistante tanto de loscentros de producción como de exportación. A lo largo de esa misma vía se encontraban entrelazados el pueblo de la sal (Piñango), Torondoy y Tucaní que participaban en la construcción y mantenimiento del camino de recuas que seguía hasta el puerto de Gibraltar. De igual manera estos poblados aportaban los recursos alimenticios y otros bienes y servicios que requería el intenso tráfico comercial de la zona.
El trafico de mercaderías, tanto aquellas procedentes de Castilla como las originadas en las otras redes comerciales de la cuenca del lago de Maracaibo o de la propia provincia de Mérida, como el cacao y la sal, lo hacían los indígenas que retornaban a Mérida y Barinas una vez que descargaban el tabaco en Gibraltar.
Un segundo eje comercial se estableció a lo largo de la vía que comunicaba a Mérida con el puerto de Gibraltar siguiendo el río Chama. Por esta vía se realizaba la circulación y el comercio del cacao y el ingreso y distribución de los artículos importados desde la metrópoli. Los indios del pueblo de San Juan intervenían de Chama intervenían en la producción de cacao, así como en la construcción y la reparación de los caminos y puentes de esta vía. Igualmente fueron utilizados como arrieros para el transporte de los productos.
Otra red comercial interna en la provincia de Mérida se estableció en el tramo del camino real que comunicaba a la ciudad de Mérida con las zonas fría, templada y caliente de la provincia. Por este eje comercial se producía el flujo y la dsitribución de las mercaderías hispánicas y los productos que se intercambiaban en la provincia provenientes de lo diversos pisos altitudinales. En las poblaciones ubicadas en la tierra fría se cultivaba y distribuía apra el resto de la provincia: trigo, alverja , habas, ajos y turmas. En la pobalciones de la tierra templada se cultivaba maíz, algodón, y caña de azúcar, de esta última se obtenía la miel de caña y el aguardiente. en la tierra caliente se cultivaba el caccao. En esa red se encontraban conectados a la ciudad de Mérida los pueblos de Mucuchíes, Mucurubá, Tabay, ejido, Lagunillas, Jají, La sabana. Los grupos tribales agregados a cada uno de esos pueblos, participaron como mano de obra en las actividades de producción y transporte de esos productos.

Los habitantesde Mucuchíes se integraron directamente a la red de comercialización abasteciendo a los vecinos de Mérida, De igual forma se integraron en situación de subordinqaicón a la actividad grupos tribales que ocupaban pisos altitudinales diferentes. Las fuentes etnohistóricas reseñan esta integración en la venta por parte de los naturales de Tabay de productos de clima templado a los pobaldores de Mucuchíes. Las autoridades coloniales aseguraban el abastecimeinto de productos de clima templado hacia la ciudad de Mérida a travésdel traslado de indígenas de sus antiguas localidades hacia Ejido en donde comenzaron el cultivo de la caña de azúcar.

P



P




P






P







P





P





P




P












P

ORIGEN DE LA PROPIEDAD DE LAS TIERRAS. CONFORMACION DE LA HACIENDA. SU INCIDENCIA SOBRE LOS CAMINOS DE RECUAS POR EL PARAMO DE LOS CONEJOS.


(Del trabajo del investigador De La Plaza, se establece la similitud y analogías en los procesos de origen, desarrollo y transformación que ocurre en la constitución de la propiedad de las tierras y los sistemas de organización agraria en el páramo Los Conejos con la formación, organización y operativización de las haciendas a nivel nacional, por lo que la cita del trabajo es extensa por su aplicación y pertinencia al tema de las haciendas en Mérida).
De La Plaza; en su obra “El Problema de la Tierra”, explica, cómo en la práctica los encomenderos fueron extendiendo las áreas geográficas donde tenían su asiento, utilizando los indígenas encomendados, y apropiándose e incentivando el desarrollo de la gran propiedad territorial agraria que luego se convertiría en el latifundio colonial representado en los andes venezolanos, en la hacienda de plantación. Alrededor de estas tierras, las antiguas moradas de los indígenas se constituyeron en apéndice de las inmensas haciendas y hatos para después, muchas veces ser absorbidas por la fundación de pueblos de blancos quedando el indio como esclavo de estos o tener que huir a otros lugares. (En la cuenca media del río Chama, y en las subcuencas tributarias del río en mención, se facilitó la organización de grandes haciendas debido a las ventajas competitivas y comparativas presentes en el lugar, entre las que se menciona: abundante mano de obra indígena y su empleo en forma servil; fertilidad de los suelos, abundancia de agua para riego, buen clima durante todo el año, poca distancia a los centros poblados de las capitales de la Capitanía General de Venezuela y del Virreinato de Nueva Granada, la cercanía a puertos del lago de Maracaibo y de allí hacia el Atlántico; la ecología del área, que permite el cultivo de plantas de gran demanda en el comercio europeo y las Antillas: algodón, tabaco, cacao y trigo en la primera etapa de la colonia, sustituidos por el café y en menor cuantía al inicio del siglo XVI de la caña de azúcar). Estos hechos se vieron reforzados con la autorización que obtuvieron los Cabildos de dar tierras a aquellas personas españolas o blancos criollos que desearan integrarse a los pueblos o ciudades recién fundadas, o por los favores ofrecidos al Rey en la conquista y defensa del territorio conquistado, o venta de tierra para satisfacer la demanda de efectivo de la Corona, tierras que eran obtenidas muchas veces de las reservaciones indígenas facilitando a los recién llegados el tomar como suya las poblaciones de indios y convertirlas en mano de obra esclava. La justificación legal de la gran propiedad de la tierra, estuvo por mucho tiempo representada por los indicadores ya expuestos, para luego definirse bajo la figura jurídica de la Composición, Confirmaciones y Remates, que sirvió de herramienta para la legalización de las grandes “propiedades” resultando muchas veces del fraude, de los artificios y argucias legales, que permitieron monopolizar grandes porciones de tierra en una sola persona y a quien las nuevas disposiciones los benefició legalizándole la tenencia y otorgándole el Título de propiedad. Por esta vía, la tenencia y la propiedad de la tierra se fue incrementando, constituyendo el soporte en esencia de la riqueza y el poder económico – político de la colonia; (esta forma de apropiación y ampliación de las unidades de producción se manifestó en la planicie de Ejido y en las laderas de la sierra La Culata que dan acceso al páramo de los Conejos, y de allí poco a poco hacia pisos altitudinales más elevados, lo que es un indicativo que significó la importancia estratégica de este sector de la Sierra La Culata, para el transporte de los productos hacia los puertos del Lago de Maracaibo, razón de fuerza que exigía la estabilización y fomento para el asentamiento de población en el valle del río Las González).
Existe una manera de darle cierta explicación al fenómeno ocurrido con la repartición de tierras y los graves problemas que causaron tanto a la Corona como aquellos que fueron víctimas del constante avasallar del terrófago español, quien debido a su manipulación, bien sea por la vía de (derecho de conquista), las Mercedes Reales o por las Encomiendas que siempre estuvieron “ajustadas” al libre albedrío de sus aspiraciones e intereses individuales, con el apoderamiento y manejo de los Cabildos, les permitió tomarse las tierras de mayor fertilidad y aquellas cercanas a los centros poblados, los de acopio, de distribución y en especial a los puertos costaneros.

De La Plaza, Salvador. 1976. El Problema de la Tierra. P. 12.Estas tierras desde luego constituían una porción muy pequeña si se comparaba con el resto de los territorios conquistados, haciéndose harto difícil su control por parte de las autoridades locales y regionales unas veces por falta de personal y otras por simple complacencia. En ese sentido Brito Figueroa Dice:“En el estudio de los orígenes de la propiedad agraria en las colonias hispanoamericanas, el aspecto más significativo no lo constituía la superficie de la tierra que legalmente podía adquirir los conquistadores, sino las extensiones ocupadas de hecho e incorporadas por esta vía al dominio privado, fenómeno que se manifestó desde la segunda mitad del siglo XVI... Se observa, en efecto, que hasta 1591 las Mercedes tuvieron carácter gratuito, no oneroso, pero desde aquella fecha comenzaron a venderse, surgieron las adjudicaciones en pública subasta al remate del mejor postor y las composiciones como instrumentos para legalizar la situación de las tierras usurpadas, se ordenó, igualmente la restitución de aquellas, cuyos poseedores no justificaran el dominio con justos títulos". Muy en el fondo, los controles de la Corona española se vieron afectados por su misma situación, ya que al término del siglo XVI, España se encontraba sumergida en un profundo problema económico, cuyas deudas la mantenía casi al borde de la quiebra. Obligando a la Monarquía a aumentar los impuestos en el nuevo mundo, a "legalizar" por medio de la composición la tenencia y propiedad de la tierra, que en su mayoría estaban en manos de los terrófagos españoles, y que sirvió para paliar en mucho el desorden financiero en que estaba sumergida la Corona Española; esta postura le dio más fuerza y hasta sirvió de perdón a aquellos conquistadores que se apropiaron a la mansalva de grandes territorios pertenecientes en su mayoría a los indígenas y a españoles de muy bajos recursos económicos, que al ser compuestas dichas tierras, fueron despojados ya legalmente de ellas. Más tarde, con la diversificación agrícola, se hicieron necesarias la búsqueda de nuevas tierras ubicadas desde luego en la periferia de los centros poblados cercanos a las grandes haciendas de plantación y de comercio colonial, causando un gran desplazamiento hacia el interior territorial donde se llegaron a fundar con los mismos métodos anteriores y con la ayuda de los religiosos, hatos para la cría del ganado vacuno, caballar, mular etc. La cual constituyó la ocupación de un macroespacio que abarcaba gran parte del territorio conquistado multiplicando aun más los problemas existentes y arrinconando a las poblaciones indígenas, Arcila Farias Eduardo y Brito Figueroa, Federico. 1997. Política Colonizadora y Desarrollo de la Propiedad Territorial en Venezuela. ULA. Consejo de Publicaciones. Mérida. P. 67.
Obligándolos a sumarse como esclavos al patrón blanco o a tener que huir de sus antiguas tierras (en el área del cañón del Chama medio, como se dijo, se encontraban ubicadas numerosos grupos de poblaciones aborígenes a la llegada de los europeos, con la formación de las haciendas de tabaco, algodón, cacao, caña de azúcar, se intensificó la esclavitud de la mano de obra indígena, el arrebato de las tierras, el pago oneroso de impuestos. Como resultado de lo anterior, muchos de estos pobladores locales decidieron huir a las montañas, como es probado, por lo que el valle del río Las Gonzáles se constituyó en el lugar ideal para escapar y esconderse de la explotación y exterminio europeo).
Ante toda esta incongruencia y ante el desbordamiento de sus propias Leyes, la Corona española optó por hacerse a la vista gorda. El cambio soterrado de la Corona española tuvo mucho que ver con los aspectos económicos del comercio exportador e importador haciendo un silencio cómplice que trajo como consecuencia un gran asalto a las tierras reservadas para los indígenas y la iniciación de un nuevo proceso de conquista hacía las tierras incultas que existían en la América española, como verbi gracia las ubicadas al sur de Venezuela especialmente en los suelos llaneros, al igual paso con las tierras andinas (mediados del siglo XVI). Para ello como ya se dijo utilizaron a la religión y su evangelización, dejando sin vigencia las normas, procedimientos y métodos utilizados hasta ese momento para contrarrestar la avalancha de invasiones y desafueros de que eran víctimas los naturales de América y Venezuela. Como bien se ha expresado, los procedimientos utilizados por el español, no constituyeron acciones aisladas por el contrario formó parte de la nueva metodología que utilizó luego la Corona española en su afán de controlar y dirigir el mercado de exportación e importación de todos aquellos productos que en el comercio internacional tenían gran receptividad. Rojas de Lo Porto, aduce: “Que el monopolio sobre la tierra se fortalece y la dominación de clase se ejerce a través del poder absoluto que vino a estar representado por los propietarios de tierras que habían tomado el poder político. Bajo esa oligarquía se formaron las grandes haciendas de cacao, café, caña de azúcar y los hatos de ganado”. Así se reafirma, hacía donde se dirigía el desarrollo social, económico y político de la sociedad colonial, el cual era interpretado y determinado dentro de una estructura basada en leyes fundamentadas en la relación de producción y en el dominio de clases y que llego a tener una duración casi de tres siglos (final siglo XVI, XVII, final siglo XVIII). Al final del siglo XVI, en muchas regiones de la América española la economía indígena fue suprimida por la economía española ( esta razón indujo a los aborígenes a escapar a sitios en los que pudieran organizarse mediante el sistema de producción, propio de estas comunidades indígenas, asociativo y solidario, el páramo de Los Conejos se constituyó en uno de los lugares alejados e inhóspito e idóneo para organizar y desarrollar esas relaciones de producción y salvaguardarse de la opresión y esclavitud española); y desde allí se da inicio a la propagación territorial de las haciendas y hatos ganaderos, excediendo de manera desenfrenada los antiguos linderos señalados por las mercedes reales y las encomiendas.
Rojas De Lo Porto, Blanca. 1981. La Estructura Agraria Venezolana. P. 29. A tal efecto, los conflictos radicados en las diferencias que existían entre los poseedores (hispanos) y los antiguos dueños (indígenas) de las grandes extensiones de tierra y los linderos caminantes que se iban extendiendo en pro del crecimiento de sus haciendas y hatos, a costa de apropiarse de las tierras del indio, se vinculaba expresamente a la ambición y el egoísmo fundamentado en la “necesidad” insaciable de concentrar el poder social, político y económico en una o pocas manos. La permanencia de tan conspicua actitud, llevó a concretar una figura jurídica como lo expresa Brito Figueroa y lo confirma, al explicar el desarrollo de la propiedad territorial agraria en todas sus manifestaciones partiendo de una Merced de tierra, generalmente de límites imprecisos, o de la simple ocupación y sin documento legal alguno. Los poseedores de tierras procedían a extender sus propiedades a costa de los suelos reservados a las comunidades indígenas y muchas veces apropiándose de tierras que estaban en manos de mismos españoles de menor rango y sin ningún poder, de los terrenos realengos o de los ejidos y baldíos. Basados en su poder económico, los amos de la tierra utilizaban el
De La Plaza, Salvador. 1973.Venezuela País Privilegiados. 10.Brito Figueroa, Federico. 1979. Historia Económica y Social de Venezuela. Tomo 1. P. 87.
Soborno, el cohecho y la intimidación, para que escribanos y componedores de tierras les otorgaran los títulos de propiedad o procedieran a la ampliación de los originales mediante el pago de los "derechos de composición". Esto sin ninguna duda trajo como consecuencia dos grupos sociales entre los mismos españoles, unos basados en el poder económico y político que se manifestaba en que parecieran ser predestinados a dominar y obtener las riquezas producto muchas veces del saqueo y explotación de los aborígenes y luego de los esclavos negros en el proceso de producción agrícola y los otros (españoles o criollos) se caracterizaban por ser subalternos de los primeros funcionando la mayoría de las veces como cuerpos armados y entes administrativos bajo las ordenes del gran terrateniente o feudo.
Uno de los aspectos de poder más demostrativos que existieron en las haciendas de plantación y en los hatos ganaderos fueron sus infraestructuras físicas, entre las que se conseguían, en primer lugar, la iglesia factor coadyuvante del sometimiento subliminal a que eran sometidos bajo el temor de Dios, los esclavos, indios y demás personal pertenecientes a éstas, los edificios administrativos, la casa grande donde habitaba el terrateniente y su familia, la caballeriza, en la periferia, las casas, ranchos o bohíos donde habitaban el capataz, personal administrativo, los peones, indios y los esclavos. ( Las haciendas en la práctica se constituyeron en las unidades de organización territorial primaria en la que se concentraba la población, la recaudación de impuesto, la capacidad de defensa del territorio, la organización política y administrativa, la transculturización, ideologización, esta metodología de organización territorial, estaba en contra del modo de producción y organización socio-cultural del aborigen, por lo que numerosos pobladores naturales partieron hacia las montañas del páramo de Los Conejos para huir del abuso y la explotación; algunas de las haciendas se convirtieron en pueblos como ocurrió con Estanquez). En este sentido la gran fuerza de trabajo estaba asegurada bien por las razones ya expuestas de la religión o por la vía de la violencia que controlaba el rendimiento y la producción esclava en las grandes haciendas (hacienda es sinónimo: de bienes, posesiones, y riqueza material) y de los hatos ganaderos, imponiendo el dominio sobre las fuerzas de trabajo, tierras, aguas, bosques etc., y sobre el mercado local y regional. Por ese camino, los naturales de la América fueron perdiendo sus tierras y su poder de producción hasta llegar a constituir pequeños grupos incapaces de autoabastecerse, obligándolos a buscar el sustento de ellos y su familia en las haciendas y hatos, asegurando éstas la mano de obra barata, servil y suficiente que les permitió bajar los costos de producción a niveles ínfimos, logrando expandirse aún más hasta llegar a arrebatarles las tierras de cultivo pertenecientes a muchas poblaciones y comunidades blancas que llegaron a quedar dentro de las tierras de estas haciendas y hatos ( tierras gratis), poco pago de impuestos a la Corona, explotación de cultivos rentables con bastante demanda en Europa, con precios más o menos estables, ideales condiciones ecológicas para la producción.
Este fenómeno que se dio con mucha fuerza en el siglo XVIII, causó grandes enfrentamientos entre los pueblos afectados y los terratenientes “dueños” de las grandes estancias, originándose posiblemente los primeros encaros por la tenencia de la tierra en el nuevo mundo. Es muy importante dejar claro, que dichas luchas se dieron entre mismos españoles y blancos criollos que a falta de títulos de propiedad de la tierra buscaban defender sus bienechurías y acciones de los terrófagos de su misma raza. De allí se puede desprender que el avance y crecimiento de las grandes haciendas y hatos ganaderos hicieron aparecer el fenómeno del latifundio y por ende el del minifundio conformado por las pequeñas parcelas y, o conucos.

Es evidente que en la sociedad colonial que se implantó en la América española, la estructura socio - política obedecía, a la configuración de un plano jurídico exclusivamente basado en principios y concepciones pertenecientes al sistema socio - económico feudalista europeo de esa época. Barnes, al hablar del feudalismo, considera que su desarrollo se fundamentó en la destrucción de otro sistema social más primitivo. Estas razones contribuyeron de manera poderosa al desarrollo del feudalismo, en él, se integra el entrometimiento del extranjero europeo y de allí la importancia en el desenvolvimiento de éste. El feudalismo fue una mezcla de elementos personales, económicos y políticos cuyo núcleo (feudo) estuvo en la gran metrópoli y desde allí se proyectó a la América española, donde el vasallo europeo, transmitía su feudo a cambio de definidas y bien reconocidas cotas de poder, obligaciones de carácter personal y militar que debía a su señor. Esa estructura no tan solo se mantuvo en el tiempo colonial sino que fue copiada y adaptada hasta bien entrado el siglo XX en muchas regiones de países como Venezuela, en especial, en las zonas llaneras y de los Andes venezolanos, donde existían hatos ganaderos y grandes haciendas de cacao, café, etc. Allí, el “patriarcado” ejerció su autoridad absoluta, impartiendo su poder más allá de su propiedad. Por eso se destaca con mayor trascendencia histórica en la región andina - llanera, el problema de la tenencia de la tierra y la propiedad territorial.
La dimensión espacial desempeñó una función muy relevante en la ideología del montañés y del llanero. Desde la época hispánica hasta el momento actual, éste ha sido un problema de significativa importancia, debido a que se trata de la evolución de la estructuración del espacio geográfico. En esa construcción, se han armonizado los hombres, con sus concepciones, con el momento que viven, con la interrelación social, en fin, con la dinámica histórica. Quiérase o no los primeros instrumentos (capitulaciones, mercedes y repartimientos) acentuaron de hecho, el controvertido proceso de la tenencia y propiedad de la tierra en todo el nuevo mundo, reforzado más adelante por las composiciones, dando píe a uno de los fenómenos que más a perdurado y que más vicios a mantenido en el tiempo histórico – social, llegando al presente con la misma fuerza y las mismas artimañas causando variados conflictos de nunca acabar. En Venezuela, después de la economía de subsistencia indígena, le sucede la economía agrícola colonial (1545 con la fundación de las primeras haciendas de plantación) mucho después, de haber llegado los colonizadores (1498) a nuestro territorio. De allí se desprende todo un proceso de dominación mucho más cruda y violenta que en el principio, en contra del natural y sus tierras, el afán de acaparamiento de buenos suelos aptos para proseguir el cultivo de rubros como el cacao, maíz, algodón, tabaco, etc., propios del sistema agrícola prehispánico, mantuvo a los invasores europeos ocupados; pues lo primero que buscaron fue arrebatarles a lo indígenas las tierras sembradas por estos y que le habían servido a los conquistadores para sobrevivir en los primeros años donde la minería era su principal motivo económico. Al advenimiento y aparición de esta nueva estructura económica, la anterior (indígena) fue siendo desplazada e integrada a las grandes extensiones de tierras como parte de las haciendas de plantación que conjuntamente con sus métodos modernos de trabajo (nuevas herramientas y procesos) fueron arrinconando hasta sacar a los antiguos moradores, convirtiéndolos en simple apéndice de estas. Trajo una novedosa forma de producción y la aparición del fenómeno del "Latifundio (españoles) apoyados en los referidos instrumentos de las capitulaciones, mercedes, repartimientos, etc y minifundio (indígenas) en los suelos venezolanos. Desde allí se inicia con más fuerza la problemática de la tenencia y propiedad de la tierra en el norte y oriente del país, extendiéndose lentamente en el tiempo por todo el territorio. Arcila Farias, precisa este cambio económico cuando dice:"Otro fenómeno que es necesario registrar es la coexistencia de la agricultura primitiva con la colonial. Comunidades indígenas subsistieron en la colonia, incluso protegidas en sus derechos, y llegaron hasta producir para el mercado, además de proveer al consumo de los propios productores. Se generó la agricultura de conuco dentro y fuera de los linderos de la plantación colonial. Aún en nuestros días se encuentra esta última forma de cultivo, estimulada por el latifundio" En esos términos, Arcila Farias, define el cambio estructural y el desplazamiento en el tiempo y en el espacio venezolano de las culturas primigenias por la cultura del recién llegado, "el conquistador", quien a partir de 1545, con el fomento del cultivo de plantación, deja su estatus de conquistador y se convierte en el colonizador del hoy territorio venezolano. Este fenómeno, se impone acarreando todos los elementos y controversias que trajo como consecuencia la implantación de métodos y prácticas aberrantes ya explicados en la problemática de la tenencia y propiedad de la tierra en la América española y en nuestro territorio. En ese cambio estructural, los primeros en sufrir en carne propia las consecuencias desdeñables y atroces del colonizador europeo, fueron los indios venezolanos que pasaron de ser antiguos dueños por naturaleza de las tierras cultivadas por ellos mismos a esclavos de estas, perdiendo todo derecho y potestad sobre esos suelos. Esto no fue todo, el sometimiento del indio por el colonizador constituyó el mecanismo más infame y sórdido que exista en la humanidad, llevándolos posteriormente al aniquilamiento sistemático de pueblos completos con la única finalidad de domarlos para ser esclavos, apropiándose de sus tierras que eran sumadas a las haciendas de plantación como un todo sin importarles el derecho de humanidad de estos seres. No por llegar tarde a Venezuela el colonialismo europeo fue más benigno. La destrucción de las culturas indígenas en el territorio fueron tan inmisericorde como fue en México, Perú, Colombia y en el resto de la América; la destrucción implacable que se dio en el país constituyó el piso fundamental que dio inicio al "derecho de tenencia y propiedad" de la tierra en la colonia. Esta destrucción masiva del indígena repercutió en el tiempo en contra de los mismos exterminadores que al conseguirse sin mano de obra, les tocó importar esclavos negros africanos para poder atender los grandes sembradíos de sus latifundios.(Con la traída de los esclavos negros a la región de Mérida, incidió en radicalizar la luchas de los indígenas motivado a que, el sistema del latifundismo feudalista, implementado en los Andes con la Hacienda; por otro lado la esclavización del aborigen y el exterminio por agotamiento, enfermedades, malas condiciones de salud, poca y mala alimentación; en consecuencia, grupos de locales se internaron en las montañas para escapar de de la aniquilación.)
En Venezuela, particularmente se dio en principio, con la explotación del indígena en la minería, luego la esclavización del indio y la comercialización de éste a las Antillas y España, hasta convertirlos por último en la fuerza de sangre conjuntamente con la del esclavo negro para la producción agrícola colonial determinada en la hacienda de plantación y en el hato ganadero (latifundio).En Venezuela, la merced de la encomienda se obtenía en principio como ya se dijo, desde la Corona española, más tarde los Cabildos asumieron tal responsabilidad, y por medio de esta merced se le otorgaba al encomendero (colonizador español) las tierras, los indios y las riquezas en ella habidas para su "protección y cuidados", entrando en ello, todas las disposiciones y mecanismos de producción, administrativos, de impuestos etc., que desde España se imponía como norma jurídica y que había que cumplir. Este beneficio (la merced de la encomienda), según Brito Figueroa, fueron considerados por los encomenderos como beneficio plus producto creado por sus encomendados, aportando las bases para el
Barnes Harry Elmer. 1973. Historia de la Economía del Mundo Occidental. Unión Tipográfica EditorialHispano Americana. México. P. 116.
Desarrollo de una categoría social de propietarios que se orientaron hacia el monopolio de la tierra y demás condiciones naturales de la producción.

La dinámica comercial que se abrió después de la fundación de el Tocuyo en 1545 en Venezuela y Pamplona en 1548 en Colombia forzó, a la búsqueda y construcción de caminos obligando con el tiempo a desarrollar estancias, puntos de descanso, haciendas y hatos a lo largo no tan solo de estas dos ciudades sino entre otras ciudades y estas; como Barinas, Apure, La Grita, Mérida, El Socorro. Trayendo consigo, el proceso de la tenencia y propiedad de la tierra, que aunque tardía no dejó de ser menos violenta que la del resto del país. Estos indicadores propiciaron y mantuvieron por mucho tiempo graves discrepancias entre estos dos países, ejerciéndose desde el Virreinato de Santa Fe de Bogotá, un tutelaje sobre la región andina, Zulia y Barinas por más de dos siglos (XVI – XVII – y mediados del siglo XVIII) que permitió que la problemática de la propiedad territorial de estas zonas venezolanas se dirimieran desde Santa Fe, estableciéndose un fenómeno único de tenencia y propiedad de la tierra que permanece vivo en gran parte de estas regiones, en especial el caso estudio "El Gran Globo del Uribante", situado al Suroeste del Estado Táchira, y que hasta el presente mantiene la diatriba de la problemática de la tenencia de la tierra en su más empinada dinámica como es el caso de la "Comunidad Morales".
LAS CAPITULACIONES COMO MECANISMO DE LA TENECIA Y PROPIEDAD DE LA TIERRA EN VENEZUELA.

Bajo la potestad de la Corona Española, y con el advenimiento de la conquista del nuevo mundo, los inmensos territorios del continente americano descubiertos por España, trajeron como consecuencia la inmediata necesidad, de organizar y proveer a sus súbditos de tierras que les garantizara su estadía en esos lejanos parajes. Desde esos momentos, la metrópoli española, implementó los primeros dispositivos que condujeran a solventar el derecho que por conquista tenían los hombres que junto a Cristóbal Colón habían conquistado a ese basto territorio. Brito Figueroa, manifiesta que uno de ellos estuvo presente con las capitulaciones y refiere lo siguiente:"Desde los primeros años de la conquista el Estado Metropolitano se orientó a fundamentar ese derecho de propiedad territorial; la Real Provisión dictada el 10 de abril de 1495 ordenaba que los expedicionarios tuvieran " para si e por suyo propio e para sus herederos, o para quien de ellos oliere cabsa, las casas que fizieren, e las tierras que labraren, e las heredades que plantaren, sigund que allá (...) es serán señaladas tierras e logares para ello", cuya propiedad absoluta adquirirían después de un periodo de ocupación y residencia que oscilaba entre cuatro, cinco y hasta ocho años.
De acuerdo con esa doctrina Cristóbal Colón fue autorizado el 22 de julio de 1497 para repartir entre cada uno de los vecinos de la Española" No obstante, dice Brito Figueroa, la entrega de las capitulaciones, no fueron tan apegadas a los principios de la Corona, ya que algunas de estas se otorgaron sin el requisito de la residencia. Y pone de ejemplo, que el 1° de febrero de 1504, Juan de la Cosa obtuvo el privilegio de vender y arrendar, sin aquella condición, las tierras adquiridas por derecho de conquista; al igual sucedió con otros conquistadores que fueron beneficiarios de las capitulaciones y que Brito Figueroa señala cuando dice:"(...) Privilegios similares les fueron concedidos a Alonso de Ojeda, en 1508; en una capitulación fechada en 1515, se ordenaba al descubridor que de las tierras repartidas "pudieren gozar las personas a quien le repartiéredes, según y de manera que lo podrían gozar si en estos Reynos lo heredasen, e ovieren por justa subvención de sus patrimonios y que como tal pudieren hazer de ellos lo que quieran".En la capitulación firmada en 1520 con Bartolomé de las Casas, destinada a colonizar el Oriente Venezolano y con la aspiración de desarrollar "un régimen económico distinto del basado en repartimientos Y encomiendas" se observa que se apela a un nuevo tipo de argumento para justificar la propiedad de la Tierra "En todo caso, este mecanismo al igual que los que le antecedieron, poco sirvieron para frenar el apetito voraz del terrófago español en estas tierras de la América española. Y uno de los afanes del colonizador, era el de seguir descubriendo tierras dentro de los inmensos territorios conquistados con el único deseo de poder adjudicarse grandes extensiones de suelos fértiles, bien para la agricultura o para la ganadería como pasó en Venezuela con la ocupación de los llanos centro – occidentales, Barineses y apureños; logrando con el tiempo hacerse a ellas por vía de los repartimientos, encomiendas, capitulaciones y las composiciones, cada una de ellas en su momento fomentaron e hicieron posible la tenencia y propiedad de las tierras tomadas bien por asalto o en consecuencia aquellas producto del trabajo doctrinero que hacían los curas con los indios habitantes de estos suelos "ablandándolos" y sometiéndolos por medio de la religión y que el conquistador aprovechaba para hacerse de estos, sin mayor esfuerzo fundando grandes hatos y haciendas cuya mano de obra era fácilmente cautiva y controlada por los frailes que servían de punta de lanza a los colonizadores españoles. Otra forma fue el derecho de posesión que la Corona impartió en el nuevo mundo, siendo estrictamente reglamentada por ésta, y que sirvió a la fundación y poblamiento de ciudades, la que mayor vigencia tuvo, vigilada y resguardada celosamente por la Corona y sus representantes.

En esta vía podemos observar la metodología que se utilizó para tal fin en toda la América española y en especial en Venezuela recopiladas en el ‘Proyecto Ven II” y que dice lo siguiente: “ya hemos visto al tratar del trazado de las ciudades el orden que seguía en la asignación de tierras: primero para las iglesias, plazas y calles; segundo, para edificios públicos y “propios de la ciudad” y ejidos: tercero, se repartía “por suerte a los pobladores; y finalmente, “las que restaren quedan para ser merced de ellos a los demás que fueran a poblar, o lo que la nuestra merced fuere”.En este sentido, y en consecuencia la regulación estaba sujeta a Reales Cédulas como la del 14 de Noviembre de 1507, donde al Rey se le informaba el repartimiento de solares tanto a labradores como a la gente común como a otras personas principales; y por haber sido estos causa de que no se hicieren buenos edificios, ordenaba que en “adelante los dichos solares que se señalaren e dieren sean moderados a calidad de las personas Proyecto Ven. II. 1971. Urbanización en Venezuela. p.50. e dando a cada uno conforme a lo que nos pareciere que merece o pueda tener e oviere menester”. Siguiendo lo pautado por la Corona, en la Ordenanza 103 se establecía que los Gobernadores debían otorgar tierras a los pobladores en la cantidad que estos se obligaren a edificar, con tal que no se dieran más de cinco peonías a los soldados de infantería ni más de tres caballerías a los soldados de a caballo. Esto condujo en principio a mantener un cierto control por parte de las autoridades coloniales para que se cumplieran dichas decisiones haciéndose con el tiempo harto difícil mantenerlos ya sea por motivos “políticos”, “personales”, o por la falta de hombres que se ocuparan de ello, por tanto tuvieron que hacerse a la vista gorda dejando proceder a su libre albedrío aquellos poseedores de tierras que basados en el predominio político y económico aumentaron de manera desproporcionada sus linderos, bien sea para aumentar sus cultivos, bien para aumentar y concentrar población (indígena) para su servicio o simplemente para concentrar aun más el poder personal y político que esto conllevaba. Es muy importante insistir en que las fundaciones de pueblos y ciudades en la América, se mantuvo estrictamente apegada a las ordenanzas de la Corona española, ellas se llevaron a cabo por vía de las capitulaciones y los acuerdos pautados entre la metrópoli y los gobernadores de las provincias ya existentes en el nuevo mundo, dándosele dicha responsabilidad a hombres experimentados pertenecientes estos al poder militar y civil de la Corona en la América colonial.

Estas reglamentaciones para el poblamiento se cumplieron en casi todas las colonias que España tenía en la América, al igual que las Ordenanzas para el proceso de fundación que frenaban las aspiraciones de los conquistadores por hacerse fundadores de pueblos y ciudades sin permiso de nadie cosa que estaba prohibido so pena de muerte, como fue el caso de Juan Rodríguez Suárez y la fundación de Mérida en 1558, que sin autorización alguna ejerció esa tarea poniéndose en contra y rebeldía de las decisiones de la Corona. Esto le acarreó graves problemas con el Virreinato de Santa Fe de Bogotá quienes dieron orden al Capitán Juan de Maldonado para que lo arrestara y lo devolviera a este Virreinato cuestión que fue cumplida cabalmente por éste.
Modos del Uso de la Tierra a Partir del Latifundio y Minifundio en Venezuela y su Incidencia en el Desarrollo De La Propiedad En El Páramo de los Conejos.

La distribución de la tierra por la Corona española en el territorio venezolano, desde que se inició la colonización, se realizó bajo un control férreo pautado desde el sistema económico feudalista; estos criterios o mandamientos de la Corona, se limitaron a formar las unidades de producción que les asegurará al máximo el mercado de exportación de aquellos rubros de mayor consumo a nivel mundial, sin importarle los medios que se utilizaran para el logro de tal fin. Estos sistemas fueron puestos en marcha con la implementación de las dos unidades latifundistas de producción , la hacienda agrícola y el hato pecuario sostenido en la hacienda de plantación y en el hato ganadero desde donde manejaron, las disposiciones de control de la tierra indígenas, emanadas desde la metrópoli (España) aplicándolas a su libre albedrío y en su beneficio particular para así poder justificar de manera "legal" la rapiña, la invasió y la apropiación indebida de las tierras de los indígenas venezolanos que dio como resultado la tenencia de la tierra; que con el tiempo se convirtió en "propiedad de la tierra". Se puede decir, que desde la aplicación de la encomienda, se produjo toda una serie de mecanismos que llevaron a concentrar aun más los grandes espacios geográficos que el conquistador español había arrebatado a los originales habitantes de Venezuela. No porque así lo decidiera la Corona; por el contrario la aplicación de éste método llevaba intrínseco el frenar el asalto, la barbarie y la apropiación indebida que hacían estos españoles contra los indígenas, sus conucos y su producción agrícola; mas se hizo caso omiso y se convirtió en un instrumento que al tiempo fomento lo que iba a ser más adelante la gran "propiedad de la tierra".
Rojas de Lo Porto Blanca. La Estructura Agraria Venezolana. Ensayo de Análisis En La Región Central de Venezuela. 1981. UCV. Instituto de Economía Agrícola y Ciencias Sociales. Maracay. p27.
(En el páramo de Los Conejos y su área de influencia no se manifestó la modalidad de tenencia de tierra denominada latifundio, operativizada en la hacienda y el hato ganadero, en toda su concepción jurídica, técnica, organizativa y operativa, en su defecto predominó y todavía se mantiene, la figura organizativa de los derechos de páramo. Por otro lado como contraparte de la hacienda, desde los primeros años de la colonia se constituyó el minifundio y el conuco, base de sustento de las familias aborígenes, mestiza y de españoles de orilla, que tuvieron en esta modalidad de producción el sustento básico de las familias y la obtención de un mínimo ingreso que les permitía subsistir y sastifacer la demanda de productos agroalimentarios de los incipientes circuitos económicos que se estaban formando.
La metodología productiva del conuco facilitó a las familias que se radicaron en la aldea las Gonzáles la supervivencia y resistencia en ese lugar tan inhóspito, sistema de producción que se mantiene en el siglo XXI. La aparcería y la medianería, fueron algunos de los sistemas que "sustituyeron" al método de producción esclavista que predominó en la época colonial. Bajo esta estructura se disfrazó el derecho y la individualidad del hombre campesino, aun mas, antes de sentirse libre de ataduras el peón de hacienda o del hato ganadero, adquiría compromisos con el patrón que los llevaba a convertirse de nuevo en esclavos de estos; ya no por la potestad de "propiedad" que el latifundista tuvo sobre ellos, sino por las deudas que el campesino adquiría con éste y que estaba obligado a pagar con el producto de su trabajo, al cual jamás podía cumplir por cuanto la deuda no paraba de crecer y la producción jamás alcazaba para cancelarla. Una de las formas de atar al medianero y al aparcero al latifundista de por vida (mucha veces esto lo heredaban los hijos) fue la creación de las llamadas pulperías o tiendas de raya, donde estaban obligados a comprar para adquirir los comestibles y demás artículos de manutención para sus familias; esto llevaba inconfundiblemente a mantener un endeudamiento de nunca acabar con el dueño de dichos abastos que no eran otros que los propios dueños de haciendas o hatos, además, el nombre de tiendas de raya no es por casualidad, pues este se debe a la forma de llevar las cuentas en estos negocios con los acreedores, que era marcando sobre una tabla o papel la deuda con ciertas "rayas" que según su tamaño representaba la deuda y desde luego eran guardadas muy "celosamente por sus dueños", quienes hacían crecer sus intereses descomunalmente para mantener a estos "socios" siempre dentro de sus predios.
De La Plaza, refiere que tanto la aparcería como la medianería actúan siguiendo conductas muy parecidas, siempre en beneficio del terrateniente y nunca para favorecer al campesino, y dice: "El 'aparcero' tenía que entregar al propietario de la tierra parte de la cosecha que recogiera –el 1/3, la 1/2 o el 1/4- según la región o si el propietario suministraba semillas o bestias de labor. Mediante el 'contrato de medianería', verbal o escrito, el propietario de la tierra entregaba al 'medianero' un lote de montaña para que lo talara y sembrara de cacao, caña de azúcar, tabaco, trigo o café, con la condición de que las matas que fueran sembradas se repartieran de por mitad al estar en producción obligando al medianero a vender las suyas al propietario de la tierra a su requerimiento, y a realizar, como también los 'aparceros', por exiguos salarios, las labores que en el fundo les fueran encomendados".De La Plaza Salvador. El Problema de la Tierra. 1976. Volumen V. UCV. Facultad de Ciencias Económicas y Sociales. Caracas. pp49-50.http://209.85.215.104/search?q=cache:45mn8KUkZywJ:servidor-opsu.tach.ula.ve/ascen_acro/maldon_h/cont/capitulo_2parte2.pdf+
las+haciendas+de+cafe+y+cacao+en+ejido+merida+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=15&gl=ve
En el páramo de Los Conejos se dió el sistema de medianería y aparcería en conveniencia con grandes propietarios que se apoderaron de grandes espacios en los páramos, de lo que se consigue la evidencia física de caminos empedrados indicadores de la extracción y comercialización de abundante producción agropecuaria y de traslado de personas; otra muestra de las grandes propiedades son los largos sitemas de muros en los que se invirtió trabajo en exceso y constante que significó una muestra de inversión de capitales que estaba por encima de la capacidad de los pequeños y medianos derechantes en los páramos andinos de Venezuela.

(Sobre la organización de grandes haciendas en la totalidad de la cuenca media y baja del río Chama y las subcuencas de sus afluentes en ese mismo tramo del río: Pedregosa, Los Curos, Mérida, Albarregas, La Portuguesa se conformaron ese tipo de unidad agropecuaria, que se organizaron sobre la base de los cultivos de exportación que se produjeron de acuerdo a la ecología y pisos altitudinales propicios para ello tuvieron como salida a los productos e ingreso de personas y compras los caminos que conducían trasmontando el páramo de Los Conejos hacia los puertos en la extensión del sur del lago de Maracaibo, centrados en los grandes puertos de Gibraltar y de La Ceiba, para hacer el trasbordo con el de Maracaibo , de allí al gran puerto de Cartagena en Colombia y hacia Vercruz en México, así como hacia Sevilla y a Cadiz en España)
Aunque en la hacienda hubo casi siempre un cultivo principal, se practicaron otros complementarios, en menor proporción que el cultivo principal: tabaco, algodón, trigo, cacao, añil, caña de azúcar o café; tampoco faltaron las actividades vinculadas a la ganadería extensiva. En las haciendas cañeras, por ejemplo, era frecuente el cultivo del café y, en las de café, el cultivo de la caña de azúcar, tabaco, árbol de caucho. El cultivo del café se hacía en laderas no aptas para la caña; por lo tanto, fue la configuración del terreno la que, en última instancia, determinaba las superficies a cultivar y establecer el tipo de cultivo. En las haciendas de cacao también hubo frutales menores. Los tres tipos de cultivo, caña, cacao, trigo, tabaco, añil y café, son los que motivaron al hacendado la construcción de una casa residencial con todas las dependencias de servicios, talleres, depósitos, establos, trapiches, patios, y espacios para procesar y almacenar las cosechas. Hubo, naturalmente, otros tipos de haciendas menores, principalmente en el área andina, dedicadas al cultivo simultáneo de trigo, papas, maíz y frutales.
http://www.analitica.com/art/1999.06/habitat/00007.asp

(En el análisis de la organización y desarrollo de la hacienda, del latifundio, del minifundio, de la medianería y la agricultura en las áreas de impacto del páramo de Los Conejos en la Sierra La Culata, es necesario revisar los procesos socio-históricos que se desarrollaron en estos lugares en el período prehispánico que son base para la organización de la hacienda, trasplantada de España a Hispanoamérica, con la tradición y la cultura del feudalismo. Varios cultivos autóctonos generaron las grandes haciendas en Venezuela, en el caso de Mérida ocurre lo mismo, situación que se repite en las áreas de influencia del páramo de Los Conejos, en los pisos climáticos por debajo de los dos mil metros de altura sobre el nivel del mar, es el caso del maíz, trigo, cacao, algodón, el tabaco, caña de azúcar, el café. Este último cultivo que comienza a finales de 1700 inicios de 1800, amplió la importancia del páramo de Los Conejos cómo área estratégica por cuanto, significó la subida a mayor altura en los pisos altitudinales de la agricultura de hacienda, antes en desuso o empleados con poca eficacia y eficiencia por el cultivo de cacao, tabaco, algodón y caña de azúcar o la ganadería, rápidamente las haciendas productoras de café se organizaron en las áreas de influencia del páramo de Los Conejos, tanto por la vertiente que da al valle del río Chama , como por la que corresponde con la cuenca del lago de Maracaibo, en consecuencia se construyeron y mantuvieron los caminos de bestias para el traslado de productos hacia y desde los puertos del lago de Maracaibo con las que se trasportaba el cargamento de café, de mercancias, así como el creciente tráfico de personas. La aldea las González renova la importancia estratégica adquirida desde tiempos precolombinos, luego en la primera etapa de la conquista, posteriormente en la colonia, para adecuarse en la etapa de la República como se explicó, rutas que se mantuvieron hasta 1960 con la construcción de la carretera Trasandina y la de Mérida a la Azulita)
La agricultura en la antigua gobernación de Venezuela se desarrolló a partir de los productos indígenas que hallaron en estas tierras los primeros pobladores españoles. El principal, por ser el más común y de mayor abundancia, el maíz, que constituyó la base de la alimentación no sólo de los nativos, sino de los mismos europeos que lo apreciaron desde el primer momento; adaptándose a su empleo en las distintas formas que solía usarse a manera de pan, y en adelante se constituyó en el fundamento de su dieta, tal como ocurrió en el resto de América, de donde fue llevado prontamente a Europa.

En las primeras expediciones emprendidas por los Welser desde Coro, a partir de su arribo en 1529, encontraron plantaciones y aun grandes depósitos de maíz, como el que describe Jorge Spira en 1535 en un pueblo indígena al pie de la cordillera, con más de 1.500 fanegas (70.000 kg aproximadamente). Otro de los productos que entraron inmediatamente en la dieta de los descubridores y conquistadores, fue el casabe obtenido de la yuca (Manihot utilissima). El desarrollo de la demanda hizo pronto insuficiente la producción local, pues en el Primer libro de la Hacienda Pública aparecen 2 registros por un monto de 70 cargas introducidas en Coro en 1534, evidentemente procedentes de regiones costeras muy próximas, pues a corta distancia de Coro había plantaciones. Otros 2 productos que encontraron los europeos en Venezuela y que más tarde adquirirían gran importancia en los mercados continentales y sobre todo de Europa hasta nuestros días, fueron el algodón y el tabaco. El primero se daba silvestre y con su fibra los indígenas fabricaban los toscos paños que les servían «Épara cubrir sus vergüenzasÉ», y un artículo de uso doméstico que más tarde tendría también por parte de los españoles un uso muy común y difundido: la hamaca. Al principio quedó limitado a los bosques naturales, pero cuando la industria textil europea generalizó el empleo del algodón americano, surgieron las nuevas plantaciones y la aplicación de métodos modernos para su cultivo e industrialización de la fibra. Sin embargo, el fruto más importante y sobre el cual se fundó toda la economía colonial venezolana, fue el cacao (Theobroma) que según diferentes testimonios, siendo oriundo de América, existió silvestre en algunas regiones de Venezuela. Los primeros pobladores españoles encontraron abundantes arboledas en la región de Mérida, cuyos aborígenes extraían del grano aceite para encender lámparas votivas en homenaje a sus dioses, atribuyéndole también cualidades medicinales; pero también preparaban la conocida infusión que tomaban endulzándola con miel de abeja.

http://www.fpolar.org.ve/nosotros/educacional/economia/agricultura.htmlI




INFLUENCIA DEL CAPITAL (GOBIERNO, BANCOS, CASAS IMPORTADORAS) SOBRE LOS CAMINOS DEL PÀRAMO
qqqqqqqqqq

FINANCIAMIENTO DE LA PRODUCCION AGROPECUARIA EN LA EPOCA DE LA COLONIA











FINANCIAMIETO DE LA PRODUCCION AGROPECUARIA EN LA REPUBLICA
Concluida la guerra de la independencia, las casas comerciales de origen británico, francés y alemán sustituyen a los comerciantes españoles y canarios del período colonial. Los británicos se retiran de sus colonias a mediados del Siglo XIX, quedando en mano de alemanes el predominio de la actividad mercantil. Durante la colonia, el cacao fue el principal producto de exportación, pero al término de la guerra de la independencia, el café lo sustituye, para ocupar el primer lugar de exportación durante aproximadamente un siglo. Las firmas alemanas que capitalizaban la exportación del café durante este período, sufren su primer revés durante la 1ª Guerra Mundial.(Las empresas comercializadoras del café asumieron en las áreas de influencia del páramo de Los Conejos las funciones de los bancos al conceder préstamos en dinero y en especie a los caficultores a cuenta de sus cosechas futuras y propiedad de la tierra; cumplieron funciones del Estado al promover el cultivo, aseguraron el mercado y precios estables al producto, introdujeron la tecnología requerida, fomentaron y coadyuvaron en el mantenimieno de las vías de comunicación y los medios de transporte, por lo que influyeron en los caminos construidos en el páramo de Los Conejos)

http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1011-22512006000100012&lng=pt&nrm=iso&tlng=es



INFLUENCIA DE LOS PUERTOS DEL SUR DEL LAGO DE MARACAIBO SOBRE LA CONSTRUCCION Y FOMENTO DE LOS CAMINOS DEL PARAMO DE LOS CONEJOS.
Velázquez Nelly. Población Indígena y Economía.Universidad de los Andes. Consejo de Publicaciones 1995 P 11." Sempat (1983:20 - 29) citado por Velazquez (1995: 11)
Las nociones de espacio económico colonial y circuitos económicos coloniales son fundamentales para comprender la naturaleza del régimen que comenzaba a implementarse en América"Velásquez (1995: 12) El Estado español instrumenta, sobre este apéndice jurisdiccional y administrativo, un esquema de organización económica con el propósito de hacer rentables, en el más breve plazo, las inversiones en capital que el gobierno y los comerciantes habían aportado a la empresa de la exploración, conquista y colonización. El Estado español promovió la consolidación de sus espacios económicos coloniales, afianzando en estos intereses y subordinando la actuación oficial a la política económica imperante en la época (mercantilismo), mediante una organización funcional de mercados locales y regionales. La colonización en su conjunto evolucionaría al compás dictado por el mayor o menor desarrollo de estos mercados, al tiempo que aceleró el proceso de ocupación del territorio. En la América colonial el sistema, en su sentido más amplio. Respondía a estímulos del mercado exterior, procurando ajustarse, en la medida de las posibilidades, a los propósitos mercantilistas que auguraban el mayor proteccionismo de los intereses económicos de la corona española”. En diciembre de 1607 se crea el corregimiento de Mérida y La Grita, con lo cual la ciudad se separa administrativamente del Corregimiento de Tunja, al cual pertenecía. Dicho corregimiento, incluía además las ciudades de Barinas, San Cristóbal y el Puerto de San Antonio de Gibraltar en la costa oriental del lago de Maracaibo. Los primeros pobladores de Mérida, una vez establecidos en la Meseta, necesitaban de vías de comunicación con el exterior, para el comercio del trigo, cacao, algodón, maíz, productos de la caña de azúcar y tabaco. Un grupo de vecinos de la naciente ciudad (Mérida), organiza una expedición que se dirige hacia el Lago, atravesando los páramos andinos y establecen el Puerto de Gibraltar. Sobre este episodio nos apunta la pluma excelsa de Tulio Febres Cordero:“...Poblada y conquistada Mérida en 1558, varios vecinos de esta ciudad emprendieron el descubrimiento de las tierras ribereñas del Lago de Maracaibo, entre ellos el capitán Miguel de Trejo, quien vino con el fundador de Mérida Juan Rodríguez Suárez y fue de los primeros que tuvieron encomiendas y fundaciones en dicha costa, creando allí puertos por donde se hacía el comercio con Venezuela. Este comercio y contratación que iba en aumento, fue causa para que se fundase en la laguna Nueva Zamora o Maracaibo con el fin de que este lugar sirviese a los de Venezuela para comerciar con los puertos ya existentes de Mérida.
En vista de esto, el cabildo de Mérida, con fecha 17 de Diciembre de 1591, cometió al Capitán Gonzalo de Piña Lidueña la fundación de una villa y puerto sobre la costa del Lago de Maracaibo, que Mérida poseía desde 1559, y donde estaban ya fundados y establecidos muchos de sus vecinos y se hacía de tiempo atrás el comercio con Venezuela, Santo Domingo, Cartagena y Santa Marta... “Así pues, Lidueña funda el puerto en los primeros días del mes de febrero de 1592, con el nombre de Villa de San Antonio de Gibraltar. A partir de 1622 se crea la gobernación de Mérida y La Grita, siendo su primer gobernador el trujillano Juan Pacheco Maldonado, designado por el Rey de España en gratitud a sus valiosos servicios y con la finalidad de someter a los indios motilones del sur del lago de Maracaibo, que impedían la navegación por el río Zulia. Juan Pacheco Maldonado fue uno de los primeros conquistadores nacidos en Venezuela, hombre de reconocida valentía y un aventurero incansable, quien ganó el cargo por sus servicios prestados a la corona en su lucha incesante contra los indios aguerridos del norte del lago de Maracaibo, los zaparas, adiles, toas, anzales, arubas, barautes, quiriquires y otros, hasta lograr la pacificación del territorio y someter a todas estas tribus. Maldonado asumió el poder de su gobernación en 1625. Durante años estuvo recorriendo el amplio territorio fundando pueblos, repartiendo las tierras, mejorando los caminos y resolviendo toda clase de asuntos legales de los infinitos pleitos en su jurisdicción.( Se explicó en este trabajo que los aborígenes antes de la llegada de los europeos tenían varias rutas por las que se comunicaban desde el valle del Chama Medio y Alto con la región del sur del lago de Maracaibo, estas vías fueron ampliadas y mejoradas por los x
x
colonizadores, algunas de estas vías fueron:
1.- Mérida - La Hechicera - Santa Rosa - laguna Albarregas, - páramo de Los Conejos - Llano Rucio - Tucaní.
2.- Mérida - El Valle Grande - Cerro La Torre – Páramo de Los Quinteros - Llano Rucio - Tucaní.
3.- Mérida - El Valle - Monterrey - Cabaña de Los Curas - páramo de Los Leones - Llano Rucio - Tucaní.
4.- Mérida - La Pedregosa Alta - páramo de Los Conejos - aldea Las González - laguna Albarregas - Llano Rucio - Tucaní.
5.- Mérida - Los Curos - páramo de Los Conejos - aldea Las González - páramo del Campanario MachoCapaz - Arenales - lago de Maracaibo.
6.-Ejido - Manzano Alto - Páramo de Los Conejos - Aldea Las González - páramo del Campanario - Macho Capaz - Arenales - lago de Maracaibo.
7.- San Juan - Jají - Las Cruces - Macho Capaz - Arenales - lago de Maracaibo.
8.- Lagunillas - La Trampa - La Sabana - Páramo del Tambor - Miraflores - Macho Capaz - Arenales.
9.- Chiguará - San Juanito - La Trampa - La Sabana - páramo El Tambor - Miraflores- Macho Capaz.
10.- Mérida - La Parroquia - Ejido - San Juan - Lagunillas - Chiguará - Cause del río Chama - San Carlos - lago de Maracaibo
Es propósito de este trabajo hacer énfasis en la búsqueda, exploración y recorrido de los posibles caminos que conectan a Ejido y a la ciudad de Mérida a través del páramo de Los Conejos con el lago de Maracaibo, apoyados en la hipotesis de que el camino más corto es la línea recta, que se cumple a cabalidad en lso recorridos de comercio ytransporte, se tiene que las poblaciones mencionadas de impresionnate auge económico, social y cltural desde su fundación requirieron su comunicación con el lago de Maraacaibo por lo que atravesar la sierra La Culata para acceder a los puertos lacustres bajando por las cuencas de los ríos Frío y Bonito constituyó la alernativa más viable y factible para lograr dicho contacto como se explica de forma recta y más breve en comparación con otras alternativas:
1 Por la cuenca del río Macho- Capaz
2 Por la cuenca del río Chama.
3 Por la cuenca del río Tucaní
Visitanmerida/peqhistoria.pdf+comercio+en+la+colonia+desde+
merida+hacia+maracaibo+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=9&gl=ve.

Q
Q


Q



Q



q



LOS CIRCUITOS ECONOMICOS Y SU INFLUENCIA SOBRE LA CONSTRUCCION Y MANTENIMIENTO DE LOS CAMINOS POR EL PARAMO DE LOS CONEJOS.


(Los circuitos económicos se dieron como procesos complejos económicos, cultural, político, ecológico, geográfico y de dominación territorial desde siglos antes de la llegada del europeo a las tierras andinas. Se tiene conocimiento del abundante y permanente flujo de tráfico de aborígenes y productos desde los valles interiores de la sierra andina de Mérida con las cuencas del lago de Maracaibo y la del Orinoco; también ocurría comunicación entre estos aborígenes con los de la sierra andina de la hoy Colombia; se hace hincapié en el contacto que ocurrió entre los aborígenes de la cuenca del rió Chama con los locales de la región del sur del lago de Maracaibo y las costas del mar Caribe del mismo lago. Los cronistas que acompañaron a los conquistadores españoles que ingresaron a la región de los andes venezolanos, atestiguaron en sus escritos los abundantes caminos encontrados, con buen mantenimiento, que en algunos casos constituían redes de caminos, estos senderos los emplearon los europeos para avanzar de manera rápida y expedita por los andes, lo que facilitó enormemente la conquista de estos territorios, el estado de estos caminos se corrobora por la rapidez y ventajas como la avanzada de conquistadores que partieron desde la ciudad de Coro, llegaron a Bogotá; los que salieron de Pamplona alcanzaron la región de Mérida, desde El Tocuyo por la vertiente oeste de la sierra La Culata y el sur del lago de Maracaibo hasta Cúcuta.
Estudios antropológicos y arqueológicos permiten conocer el desarrollo social, económico y cultural que alcanzaron muchas tribus locales andinas, lo que permitió la realización de intercambio de productos, como es el caso de la sal marina, cacao, pescado seco; por su parte desde la montaña se trasladaba chimó, carne de venado seco, cuero de venado, hortalizas, plantas medicinales, oro, cerámica, textiles. Caso demostrativo la red, fue el circuito de la sal, con centro en la actual población de Piñango (pueblo de la sal) en el estado Mérida, conquistado por Juan de Maldonado en 1559, esta población se dedicaba a comercializar la sal que traían del lago de Maracaibo siguiendo el camino de Torondoy hasta Piñango, desde el centro de acopio, se distribuía a Timotes, Pueblo LLano, Mucuchíes, Mucurubá, Tabay, Mucujún, Mérida, Barinas, Pedraza, Apure, Guanare, llanos occidentales, sur oeste del Táchira; esta fue una de las rutas más importantes con las que contó la región occidental de Venezuela.Otro ejemplo que explica los intercambios entre los poblados de nativos es el que se dio entre las tribus de la localidad de Lagunillas con el urao y otros subproductos del la sal de urao extraída de la laguna rica en sesquiscarbonato de sodio, especie de salitre llamado por los aborígenes urao, con la que preparaban diversos productos, siendo el más empleado el chimo, para el consumo humano y que tenía propiedades medicinales para el combate de ecto y endoparásitos en personas y animales; el chimó lo producían tratando el salitre extraído de la laguna con fuego, piedra caliza, y mezclándolo con tabaco, con lo que obtenían una pasta de color negro y fuerte olor que tenía la propiedad de mantenerse en el tiempo, la pasta la llamaron chimó.
Desde Lagunillas se conoce existía redes de comercialización con Estanquez, el valle del río Mocotíes, Tovar, Bailadores, La Grita. Por Chiguará con los pueblos del delta del río Chama y el sur del lago de Maracaibo. Por La Trampa se comunicaba con la Sabana, Jají, La Azulita. Con San Juan, Ejido, La Parroquia, Mérida, los pueblos de la cuenca alta del río Chama, o pueblos del Norte. Con los poblados de sur del estado Mérida y Barinas.

Estas regiones se fueron redefiniendo a partir de la llegada de los españoles en el siglo XVI al mismo ritmo que se desarrollaba la actividad agro-exportadora, en la medida en que se construían nuevas y modernas vías de comunicación: carreteras, trenes, barcos a vapor, aeropuertos.

Según las demandas del mercado capitalista se estructuraron espacios sociales articulados internamente por la mutua conveniencia de hacer operativas las áreas de producción y de comercialización. Circuitos económicos que descansaron en una red de ciudades de acopio, dormitorio y puertos; diferenciados en cuanto a red de intereses de los diversos centros de poder económico y político. A estos espacios sociales del período aborigen, del monárquico y republicano ha denominado la reciente historiografía venezolana “regiones históricas” por tener vínculos territoriales y humanos que los unieron y procesos socioeconómicos y culturales compartidos e integrados en la larga duración (Cardozo, 2005: 24–25).

El abastecimiento de la flota menor que tocaba en Cartagena de Indias, necesitaba para la navegación de retorno hacia las Antillas y España además de los productos para la exportación: cacao, tabaco, algodón; de harinas, bizcochos y jamones entre otros alimentos de la dieta diaria, constituyó el estímulo externo que impulsó la formación del circuito agroexportador de la cuenca del Lago de Maracaibo, vinculado a las áreas productivas andinas, y el externo con el inmediato Caribe. Luego se añadirían tabaco, cacao, cueros y otras mercaderías. Al interior fue estimulado por la necesidad de proveer de textiles, armas, herramientas de trabajo, aceite y vinos, entre otras manufacturas, a los primeros asentamientos hispanos (este comercio provenía en parte de la ciudad de Mérida y sus alrededores y tenía a los caminos construidos en el páramo de los Conejos la vía de comunicación más rápida y segura para llevar y traer los productos hacia Maracaibo y de allí a Cartagena). En un primer momento, el circuito fue plurinodal. Tres puertos del Lago, Moporo, Gibraltar y San Pedro en su costa oriental, más uno fluvial, Zulia, operaron como centros de acopio e intercambio con Cartagena de Indias, Santo Domingo y Sevilla.

CAMINOS DESDE MÉRIDA HACIA LOS PUERTOS SAN PEDRO, SANTA ROSA, BOBURES, GIBRALTAR, LA CEIBA, SAN CARLOS, SANTA BARBARA.
Q




Q





















Q
















Q


























Q















































Q








































q




Progresivamente el puerto de Maracaibo se impuso como único centro nodal; por su estratégica ubicación en el área de contacto entre la comunicación marítima y lacustre.

Memorias, Año 2, Numero 4. Uninorte. Barranquilla. Colombia. MMV – II Semestre. ISSN 1794-8886.
y enfermedades que hicieron por muchos años inapropiado seguir esta ruta, por lo que se prefierió seguir los caminos por la cuenca del río Capaz y por la del río Tucaní). Es de interés de esta investigación recorrer, explorar las cuencas de los ríos Frío y Bonito, a partir de la aldea Las González para determinar el planteamiento anterior y verificar si en esos lugares se consiguen restos de caminos empedrados que confirmen el empleo de los mismos en la época de la colonia.
Existen los vestigios de Caminos empedrados de manera organizada y metódica para cubrir las necesidades de transito de personas y bestias en doble sentido que se origina en Ejido, sube por el Manzano Alto, avanza por la aldea Las González y se conecta con el camino que baja hasta la ciudad de Mérida por el camino que baja desde la laguna Albarregas. Es concodido que desde esta laguna se conectaban los caminos que atravesaban el páramo de Los Conejos con el sendero Real que conectaba la provincia de Mérida con el camino hacia Tucaní y de allí al puerto Gibraltar.
LOS COMERCIANTES INGLESES Y ALEMANES EN LA CONSOLIDACION DEL CIRCUITO AGROEXPORTADOR DE LA PROVINCIA DE MERIDA Y LOS CAMINOS POR EL PARAMO DE LOS CONEJOS.
ACTIVIDAD DE LOS INGLESES.
ACTIVIDAD DE LOS COMERCIANTES ALEMANES.

A principios de la década de 1840, los alemanes se hicieron presentes en la región histórica de la cuenca del Lago de Maracaibo. Desde los años de la República de Colombia, representantes diplomáticos, hombres de negocio y comerciantes germánicos se habían establecido exitosamente en otros puertos y ciudades venezolanas -La Guaira y Puerto Cabello en particular (Walter, 1986: 157–160). El arribo a Maracaibo de los adelantados de este dinámico y emprendedor grupo, cuya influencia se haría sentir de inmediato y de modo creciente por el resto del siglo XIX y principios del XX, ocurrió en los primeros meses de 1842.

Dos firmas alemanas, “Shön Willink & Co.” y “H. E. Schmilinsky & Co.”, iniciaron sus operaciones en Maracaibo. De inmediato se colocaron a la par del comerciante hasta entonces más sólido, el británico Frederic Harris, y desplazaron al resto de las extranjeras y marabinas que durante la anterior década habían controlado la actividad mercantil del circuito. La competencia, en principio, se observó en el manejo del comercio con el exterior: Los registros conservados sobre introducción de frutos provenientes de los Andes y costa lacustre al puerto de Maracaibo, revelan cómo las operaciones de las firmas alemanas no superaban a las de comerciantes locales criollos y extranjeros. Pero en menos de una década, según el "Registro de introducción de frutos" correspondiente al año económico 1850–1851, las firmas alemanas, asociadas para esta fecha bajo la razón comercial "Graf y Schön" y "Schmilinsky Fahrenholtz y Cía." habían igualado y aún superado a las demás en operaciones con las áreas productivas de la región. De este modo, las firmas alemanas asumieron el liderazgo del comercio marabino, en algunos casos asociadas con firmas locales de raigambre; éstas, intuyendo el avasallador avance alemán, eligieron la opción de unir capitales antes de verse desplazados o sucumbir como ocurrió con la mayoría. Las firmas alemanas disponían de los capitales necesarios para iniciar y dar continuidad a sus operaciones en Maracaibo. Al contrario de lo ocurrido con los comerciantes ingleses, franceses e italianos de la primera oleada de inmigrantes instalados con la ayuda de pequeños créditos mercantiles de firmas antillanas, los alemanes se establecieron en Maracaibo respaldados por sólidas casas comerciales de Hamburgo y Bremen, principalmente.

El poder económico y nuevo estilo en la organización y conducción de los negocios de esa "aristocracia de mostrador" descollaba y aún deslumbraba con su apariencia externa. Aquellos comerciantes alemanes, impecables en su traje blanco de elegante corte y entalle, pulcras botas pulidas, camisa y cuellos a la última moda, cenaban formalmente trajeados y con corbata negra; se reunían en sitios exclusivos, a donde sólo a ellos les estaba permitida la entrada: "el club", con su orfeón y equipo de remeros.Pero sobre todo sobresalían por su sistema de operar en los negocios. Eran quienes mejor conocían las necesidades del mercado en el circuito agroexportador, cultivaban excelentes relaciones con los líderes locales, se esmeraban en hablar un fluido castellano. En las casas comerciales observaban un rígido mecanismo de promoción del personal, de manera que los jóvenes empleados alemanes ascendían metódicamente de un puesto a otro hasta convertirse en socios de la firma, luego en jefes, y finalmente regresaban a Hamburgo donde asumían la responsabilidad del contacto comercial y financiero con Maracaibo. Este proceder dio origen a la expresión "Made in Germany", frase de cuño británico con la cual, en 1896, en un clima de justificada alarma definieron aquel arrollador empuje de la maquinaria económica alemana (Herwig, 1991: 26). A diez años del establecimiento de las primeras firmas alemanas, los comerciantes de Maracaibo, criollos y extranjeros que habían logrado en las anteriores décadas el control del circuito agroexportador y su articulación con los mercados europeos y norteamericanos, se hallaban ahora desplazados de su rol económico, y veían cómo peligraba hasta su desempeño como sector dirigente en la marcha social, política y cultural de la ciudad y región. No es de extrañar que en este predicamento se produjeran frecuentes reuniones para tratar las causas y efectos de esta nueva situación, aun enfrentarla. (Estas casas comerciales tuvieron decisiva influencia sobre los caminos por el páramo de Los Conejos, sobre todo en las áreas de la vertiente de la sierra La Culata que se conecta con el lago de Maracaibo, el cultivo más importante orientado hacia la exportación fue el café, por lo lo que, las áreas más importantes del estado Mérida dedicadas a ese rubro fueron la cuenca del río Mocoties, Chiguará, Mesa de Bolívar, La Azulita, Parte alta del Vigía, Zea, y buena parte de la vertiente occidental de la sierra La Culata, produccion que tuvo salida fundamentamente por el camino desde Mérida – Chiguará – El Vigía – Santa Bárbara – Maracaibo. La producción de café del área de Mocoties y su zona de influencia salió en parte por la vía anterior y otra a través del río Escalante - Santa Bárbara – Maracaibo; el café producido en las faldas de la sierra Nevada de Mérida, que dan hacia los llanos occidentales y la de las cuencas del rió Santo Domingo, del rió Motatán se transportaron por los caminos que conectaban con el sendero Real que bajaba por el río Tucaní hasta el pueblo del mismo nombre y de allí la puerto de Gibraltar con llegada final al puerto de Maracaibo; en consecuencia se puede decir con certeza que en este tiempo y las condiciones socio-económicas demarcó el punto de inflexión hacia el desuso para el transporte masivo de mercancias y personas por los caminos del páramo de Los Conejos.
Posteriormente se construyó el ferrocarril Santa Bárbara – El Vigía, la carretera Trasandina, la carretera Panamericana, la carretera de Los LLanos y por último la carretera Mérida - La Azulita vías de comunicación que concentraron las comunicaciones y el transporte por la cuenca del río Chama, hacia El Vigía, de allí a Santa Bárbara - Maracaibo. Por los llanos y falda oriental de la sierra Nevada de Mérida el comercio y traslado de personas y bienes se encauzó hacia el puerto Cabello y La Guaira.
http://64.233.169.104/search?q=cache:mFOPE-Gi-qUJ:www.uninorte.edu.co/publicaciones/memorias/memorias_4/articulos/
articulogermancardozo.pdf+caminos+de+recuas+para+transportar+la+
produccion+de+trigo+en+los+andes+de+
merida+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=8&gl=ve


INFLUENCIA DEL LAGO DE MARACAIBO SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS


El artículo comienza ubicando a Maracaibo como el centro de la actividad mercantil de una región que abarcaba, además del Zulia, los estados andinos de Trujillo, Mérida y Táchira en Venezuela, así como el Departamento Norte de Santander en Colombia; esta amplia zona es conocida en la historiografía moderna como la "región marabina". Un testigo de la época, José María Rivas (1988), confirma en su libro El Comercio de Maracaibo, escrito entre 1912 y 1913, la importancia y trascendencia de Maracaibo para el intercambio comercial de esta extensa área, que hoy conocemos con el nombre de "región marabina":
Aunque son pocos los vínculos de esta naturaleza que unen al comercio de Maracaibo con el resto de la Republica, son de gran importancia en cambio, las relaciones que sostiene con varios estados y muy especialmente con los andinos esto se explica por los cuantiosos negocios que celebran nuestros exportadores para obtener los productos y muy especialmente con los andinos; para obtener los productos, y muy especialmente el café, de aquellas feraces regiones (En el estudio importa la incidencia de este comercio sobre los caminos que pasan por el páramo de Los Conejos, ya para finales de 1800 la comunicación desde Mérida atravesando los caminos del páramo de Los Conejos hacia Maracaibo fue disminuyendo, por las razones descritas en párrafos anteriores). Además, los importadores de aquí surten en buena parte las plazas de allá de mercancías procedentes de Europa y los Estados Unidos de América. Agréguese a esto que los consignatarios de Maracaibo reciben constantemente los frutos de los Andes, ya para su venta en este puerto, ya para exportarlos por cuenta del remitente; reciben a la vez las mercaderías que llegan para los importadores andinos y, previo el despacho aduanero, las remiten a su destino por los buques de vapor que hacen la navegación del Lago y de los ríos Catatumbo y Escalante; son de gran importancia los ferrocarriles de la Ceiba y del Táchira. Iguales relaciones existen con la importante plaza de San José de Cúcuta, en los Estados Unidos de Colombia; movimiento de tránsito que contribuye a la importancia de la Aduana de Maracaibo (p.99). En la descripción se aclara la pérdida de valor de los caminos que surcaban el páramo de Los Conejos. La participación de ciudadanos alemanes en el intercambio mercantil del puerto de Maracaibo fue decisiva desde el siglo XIX. Comerciantes procedentes de Hamburgo, Bremen y Lübeck se habían consolidado en la actividad de importación de mercancías de toda clase y de exportación de frutos del país, especialmente el café (En esta época los caminos de recuas que se extienden por el páramo de Los Conejos dejaron de tener importancia estratégica por cuanto la cantidad y calidad de productos exportados por Mérida recorrían otros caminos. Los de la cuenca media y baja del río Chama lo hacía por este caudal, por El Vigía hacia el lago de Maracaibo; otra ruta por el río Arenales, los que venían por la vía de La Azulita. Los productos que se comerciaban por la cuenca alta del río Chama transitaban los senderos que conducían al puerto de la Ceiba principalmente, para beneficiarse del servicio del tren y del mejor puerto de La Ceiba).

Aspecto que resalta para abordar y comprender la evolución y desarrollo de los caminos en el páramo de Los Conejos es el estudio la vertiente o fachada de la Sierra La Culata que da hacia el Sur del Lago de Maracaibo, esta relación ocurrió desde siglos antes de la llegada de los europeos a la región ( algunos autores lo estiman en más de 2000 años), hecho reflejado en las rutas y senderos empleadas para el traslado por parte de los aborígenes del sur del lago y de las montañas de los andes merideños de productos propios de la zona baja: sal, cacao, pescado seco, sestería hacia los andes; para recibir de la montaña: maíz, chimó, tabaco, carne de venado, cuero de venado, papa, batata, tejidos de algodón y alfarería. El tráfico de personas y el comercio aborigen se realizó, principalmente por las cuencas de los ríos que recorren las montañas y desembocan en el Lago de Maracaibo.

Durante ese tiempo la espesa floresta de la montaña y el gélido clima de los páramos merideños sirvieron de barrera para impedir la continua y violenta invasión de tribus guerreras y belicosas de los Caribes, motilones y Arahuacas del sur del Lago a la serranía merideña, (lo que no impidió el comercio y el trato entre los aborígenes respetando sus áreas de influencia.)
Velásquez Nelly (1995. p 82)Las investigaciones arqueológicas efectuadas en la cuenca del lago de Maracaibo referidas por Wagner ( 1978: 329 – 342),
Con la llegada de los europeos, estos siguieron las rutas y senderos construidos por los aborígenes (en la primera fase de la conquista) en la búsqueda de oro, plata y otros minerales preciosos, para lo cual, los conquistadores efectuaron avances sobre esa zona provenientes de la Provincia de Venezuela y de Pamplona con el fin de conquistar y asegurar los espacios a favor de una y otra provincia. Durante la colonia otras relaciones socio-económicas-políticas-administrativas se establecieron en esa zona; región en la que se consolidó, en primera fase de la Colonia, la importante producción del cultivo de cacao de gran valor en los mercados europeos, de allí que la zona Sur del Lago y los caminos que comunicaban con los Andes ( páramo de Los Conejos) fueron de importancia estratégica en lo comercial y en la defensa, por cuanto le daba acceso a los puertos lacustre del Lago de Maracaibo y la salida al océano Atlántico.
En los siglo XIV y XV, los primeros pobladores y habitantes del Sur del Lago era los indígenas: Los Vigías centinelas de las montañas y los cerros aledaños al Vigía, los Chamas, Guaeroríes, Chiguaras, Mocotíes, Tabayanes, Mormuquenas, Torondoys, Perijás, Machiques, Coro Coro, Onias, Guayabones, Motilones, Baris, los Yucpa y en el norte del Zulia los Guajiros, Mucujepes y otros... Los Chibchas y los Timotocuicas huyeron a las altas montañas, despobladas (a la llegada de los europeos)... Los Caribes se defendían como fieras no se entregaban mansamente, lucharon con valor indomable. Los Caribes eran los pobladores de todo el Zulia, eran muy bravos y con un carácter de fieras, los más salvajes. Siglo XVI, ante el etnocidio traumático, la masacre total, la invasión de sus propiedades, los incendios, las torturas crueles, la expropiación de sus bienes y joyas con la fuerza de las armas, apropiación ilícita de todas las tierras ajenas y cultivadas en los territorios llanos y el hurto de sus tesoros naturales y el asesinato de sus caciques con premeditación alevosía y ensañamiento. En 1635, se procedió a la ocupación y apropiación ilícita de todas las tierras cultivadas en el territorio o del Sur de Lago las mismas que pasarán como propiedad de la corona, durante la explotación de la ganadería y el cacao.
"En el año 1793 el Rey Carlos IV, decreta una exploración dirigida por Fray Eduardo de La Victoria, prefecto de las misiones" de la provincia en el río Chama desde El Vigía, hacia la desembocadura del lago, con el fin de hacerlo navegable y aprovechar la fertilidad de sus riberas, pues con los mismos materiales que arrastran sus aguas dan para la construcción de las escolleras" "... y sigue sonando el nombre de El Vigía, todavía faltaba mucho tiempo para, su pobladura. Debido a esas razones, los caminos por los que se recorría el páramo de Los Conejos se les prestó importancia y se constituyeron en las vías más rápidas para el transporte de mercancías desde la cuenca baja y media del rió Chama, Barinas, Apure y los llanos colombianos, cuando las tierras bajas están anegadas en el tiempo de lluvia y evitaban la salida hacia el río Orinoco.

El poblado y evolución como ciudad de Mérida, que con el tiempo se constituyó en la sede política y administrativa de los poderes representativos del Rey de España en gran parte de los Andes occidentales de Venezuela, trajo como consecuencia el incremento del comercio, la visita de personalidades y de autoridades, personas en diligencias a administrativas y legales que exigió la construcción y mantenimiento de caminos desde la ciudad de Mérida hacia la zona del Lago (algunos por el páramo de Los Conejos).
Se imponía una salida rápida, efectiva, estratégica de los nuevos dominios del Corregimiento de Tunja hacia el océano Atlántico para conectarse con el puerto de Cartagena y con la capital del Virreinato de Nueva Granada, Santa Fe de Bogotá diferente a a vía tradicional por el río Magdalena; otra situación que exigió la rápida construcción de caminos desde el lago de Maracaibo hacia Mérida fue el clima de temperatura elevadas , exceso de húmedad y pecaria salubridad en las tierras bajas hacía imposible o riesgoso la permanencia de los europeos en esos lugares por lo que se desplazaban continuamente desde Mérida a las plantaciones de cacao, posteriormente de tabaco para regresar lo más pronto posible a las tierras altas y frías. Otro aspecto de relevancia para la construcción y mantenimiento de caminos desde Mérida al Lago de Maracaibo ocurrió con la constante invasión y ataques, primero de tribus belicosas, posteriormente de piratas y bucaneros a las poblaciones costeras; el enfrentamiento permanente por territorio entre el corregimiento de Tunja y la Capitanía General de Venezuela referente al dominio del territorio de la cuenca sur del lago de Maracaibo y la región de los andes, por lo que se requería que desde Mérida se auxiliara a esas poblaciones de los ataques de los invasores, así mismo de la violencia y sublevaciones aborígenes, de la presencia de armadas rivales a España en la búsqueda de arrebatar al imperio español la mayor cantidad de tierra posible, por lo tanto los caminos que comunicaban a Mérida con el Lago de Maracaibo tenían importancia estratégica (ese auxilio requerido desde Gibraltar y el lago de Maracaibo, tuvieron en los caminos por el páramo de Los Conejos la alternativa más corta de la capital andina al lago de Maracaibo sigueindo las cuencas de los riós Frío y El Bonito, en comparación con las cuarenta leguas desde Mérida a Pamplona, promovieron caminos a través de la Sierra La Culata, de catorce leguas desde Mérida hasta Gibraltar; los más expeditos y seguros en términos de clima, y seguridad personal, hacia el lago de Maracaibo se construyeron atravesando el páramo de Los Conejos).

Durante la Colonia los caminos a través de las montañas mantuvieron su importancia para comunicar y sacar los productos de las plantaciones de tabaco, algodón, café, de cacao, caña de azúcar, ganado, cueros, el trigo y sus derivados, hortalizas, frutas y verduras que abastecían el mercado europeo, la demanda de las islas del Mar Caribe y la demanda de productos por parte de los pueblos de españoless y de indios que se conformaron en los diferentes pisos altitudinales que se organizaron en la provincia de Mérida. Las montañas de la Sierra La Culata desde la Colonia aportaron a las poblaciones que se fueron consolidando en el recorrido de los caminos madera preciosa para la construcción, también se extrajo madera de alto valor monetario para exportarla a Europa y el Caribe, en el puerto de Gibraltar se construyeron navíos; poco a poco se talaron las montañas para la organización de plantaciones de café y de potreros para la cría de ganado lo que ha diezmado la inmensa y densa selva que cubre el pie de monte andino; la tala y la quema en el área no ha disminuido a pesar de la existencia de leyes y controles.

A partir de ese momento se construyó una extensa red de caminos que conectaba a los centros poblados de Mérida y su área de influencia con el Sur del Lago de Maracaibo, esto hizo que los colonizadores españoles se interesaran en preservar la ubicación original de los centros poblados aborígenes, buscando encontrar las tierras más aptas para el cultivo y la mejor ubicación de los centros poblados con base en la red de caminos. Por esta razón, a finales del siglo XVI e inicios del siglo XVII, la Corona española buscó en el Nuevo Reino de Granada consolidar las fundaciones de pueblos de indios (preferiblemente a lo largo de los caminos que comunicaban con el lago de Maracaibo).
El año de 1586 marcó el inicio del proceso de población misional…entre los años 1586 a 1619, caracterizados por la imposición tributaria a los indígenas; el reparto de resguardos significó el intento más serio por reagrupar a los naturales en pueblos estratégicamente ubicados en torno al eje vial económico y administrativo que, tomando a la ciudad de Mérida como núcleo, partía en dirección a la Laguna de Maracaibo y hacia las otras ciudades españolas, tales como Barinas, Trujillo, Pamplona, Tunja y Santa Fe de Bogota (muchos de esos pueblos de indios y de blancos tuvieron como salida hacia el lago de Maracaibo los caminos que atraviesan el páramo de Los Conejos).
Las ordenanzas de Mérida de 1620 y 1621 reúnen suficientes referencias para describir los distintos cultivos que se practicaban en la jurisdicción de dicha ciudad, tanto por parte de los indios como por los encomenderos. En los centros poblados por indígenas predominaban los siguientes productos agrícolas: frutas, maíz, yuca, tabaco, hortalizas, legumbres, entre otras. Y en las poblaciones de vecinos encomenderos prevalecía los cultivos destinados a la exportación: caña de azúcar, algodón, trigo, añil, cebada, cacao y tabaco. Durante estos años, la producción de cacao era principalmente en Gibraltar (además se cosecharon cantidades significativas en la cuenca media y baja del río Chama), al respecto Marco Aurelio Vila comenta: Los encomenderos en las tierras bajas y lluviosas de la jurisdicción de Mérida y Gibraltar, poseían cacaotales ( el rey de España prohibió la fundación de poblados de indios, el traslado de indios, el trabajo de indios en las tierras bajas por lo inhóspitas y malsanas, por la misma razón, los hacendados domiciliaban a sus familias en la capital de las montañas, por lo que, para explotar los cada vez mayores cultivos de cacao y tabaco en el sur del lago de Maracaibo construyeron redes de caminos, ampliaron y le dieron mantenimiento a los caminos de indios existentes para su traslado hacia sus casas de familia en la ciudad de Mérida).

El trabajo en estas explotaciones agrícolas estaba aniquilando a los indígenas que eran llevados allí desde las montañas, para realizarlo; casi todos ellos de temple sano y fresco, o sea de montaña. Se prohibió el traslado de estos indios, a quienes se separaban de sus mujeres y se ordenó que se utilizara mano de obra de negros esclavos… (la población de raza negra en los cultivos de cacao y luego de caña de azúcar en el sur del lago consolidaron las grandes haciendas, permitió también la acumulación de bastas riquezas que facilitó a los hacendados mejorar los caminos por el páramo de Los Conejos hacia la ciudad de Mérida).

Los pueblos de indios establecidos en los valles piemontanos y llanuras litorales desde Mérida a Gibraltar, consolidaron el eje vial que servía como ruta económica para intercambio comercial. Entre estos centros poblados tenemos: Pueblo de la Sal, Chaquinigo, Mocotapó, Torondoy, Mucumpis, Mucumpate, Mucutisis, Moxaxán, Tucaní, Tomón, Arapuey, Macao, Capaz, Galgas, Sarira, Chirurí y Mucujepe. Estos grupos aborígenes, que fueron reducidos a pueblos de indios, no tenían libertad de circulación y debían establecerse en áreas muy bien demarcadas. Les era imposible disponer de movilidad, estas comunidades no podían establecer cultivos en zonas frías y calientes. El aprovechamiento de la mano de obra local y el comercio trasatlántico de los bienes provenientes del exterior o producidos regionalmente, ameritaba tener organizados los asentamientos en sitios de fácil acceso a la Laguna de Maracaibo y a la ciudad de Mérida.

Las redes de comercio y comunicación se establecieron sobre una estructura de transporte y comunicación terrestre, fluvial y lacustre, que se fue constituyendo en el litoral de la cuenca del Lago de Maracaibo, con Gibraltar como puerto nodal ubicado en las cercanías de la desembocadura del río Chama (que se conectaban con la red de caminos que surcaban el páramo de Los Conejos y la sierra La Culata). El comercio de mercancías entre Mérida y Gibraltar se conducía a través de dos vías de comunicación: la fluvial, circundando los ríos: Chama, Arenal, Fusil, Catatumbo, Escalante, Macho Capaz, San Pedro y la terrestre conformada por los caminos de recuas: que saliendo de Mucuchíes atravesando el páramo, comunicaba al Pueblo de la Sal (Piñango) con Torondoy que llegaba hasta Gibraltar. De Mucuchíes bajaba por la cuenca del río Chama hasta la ciudad de Mérida, de allí a Chiguará- El Vigía – Lago de Maracaibo. Otro Mucuchíes – La Toma – Altos de Tucaní –Llano Rucio - El Charal – Tucaní - Gibraltar.

Las tierras Sur Laguenses fueron pobladas hasta la segunda década del siglo XVII exclusivamente por españoles e indígenas, y a partir de 1622 comenzaron a introducir mano de obra esclava negra para las producciones cacaoteras del litoral lacustre. El cultivo del cacao en las tierras del Sur del Lago de Maracaibo tomó auge y desarrollo a finales del siglo XVII, debido, principalmente, a la introducción de la mano de obra esclava. Los litorales fueron utilizados en formas productivas y portuarias, luego, sobre todo en lo que es hoy el municipio Sucre se promovió el cultivo de la caña de azúcar; las demás tierras de esta región fueron empleadas como paisajes de recorrido, vacíos de poblamiento humano; es decir, sólo fueron utilizadas como vías de comunicación entre el interior de los paisajes andinos y su transición a los espacios exteriores. Es importante destacar que una de las características impuestas por el poblamiento hispánico en la legislación establecía, por las Ordenanzas de Descubrimiento Nueva Población y Pacificación de Felipe II, promulgadas en 1573, que en las zonas geográficas bajas no se debían desarrollar centros poblados ya que no son las más favorables para la sana expansión del poblamiento humano. Esos espacios tienden a ampliar las enfermedades, lo que condicionaba la vida humana para su desarrollo óptimo. Así, tenemos que el artículo 40 de las denominadas ordenanzas establecía las condiciones geográficas que debía tener un nuevo centro para su poblamiento: "No se elijan lugares muy baxos porque suelen ser enfermos; elijan en lugares medianamente levantados …"La mayoría de los poblados fundados en el período colonial estaban ubicados estratégicamente en las márgenes de los principales ríos y en las costas. Estos núcleos de poblamiento, en sus inicios, no eran otra cosa que pequeños puertos o puntos de resguardo, centros de acopio y trasbordo de productos, aduanas y hasta posadas, los cuales eran la expresión material de la necesidad que tenían los nuevos pobladores de expandir su influencia en espacios geográficos, con los cuales se garantizaba el contacto con el mercado externo.

A principios del siglo XVIII la situación económica de Mérida se presentaba difícil, pues su población era escasa e incluso había sufrido disminución. Así lo corrobora una real cédula del 23 de septiembre de 1700, donde se expone la suma miseria de la ciudad de Mérida. No será sino hasta finales del siglo XVIII. Esto se debió a una real cédula del 17 de junio de 1796, que indicaba la necesidad de realizar el repartimiento de tierras en el delta del río Chama, allí donde este río cruza la llanura que se extiende al Sur del Lago de Maracaibo, para que la denominada provincia de Maracaibo y sus habitantes salgan de la miseria en que se hallaban, se repartieran tierras en la riberas lacustre entre los que puedan cultivarlas, y si no eran trabajadas en dos años las perdían. El transporte de productos de las zonas orientales neogranadinas y de la Sierra de Mérida, sólo fue posible después de la pacificación aborigen de finales del siglo XVIII. (Mérida entra en el estado de letargo y paralización de la evolución del constante y profundo crecimiento y desarrollo, considerado uno de los mejores del sistema colonial español de América. Una hipótesis que aclara dicha situación, es la adscripción de Mérida a la Capitanía General de Venezuela y la pérdida de interés de la Nueva Granada de establecer salida desde Mérida hacia el lago de Maracaibo, en el mismo orden de ideas el conflicto entre la ciudad de Mérida y Maracaibo que no permitió los acuerdos y coordinaciones para la construcción de caminos y mantenimiento de los existentes que facilitará el comercio y el traslado de personas, así como la transacción de monedas y metales preciosos que estimulara el comercio y la producción).

Otra situación que propendió en la mejora y ampliacióon de los caminos a través de la sierra La Culata (páramo de Los Conejos) se refiere a la ocupación misionera en la cuenca del Sur del Lago de Maracaibo, que mejoró y amplió la ocupación del territorio por parte de hacendados blancos, la organización de pueblos de indios y la importación de esclavos negros, que estuvo condicionada por la presencia de comunidades aborígenes belicosas, las cuales atacaban constantemente los territorios poblados por españoles, perjudicando el transporte de las mercancías, a través de los medios hidrográficos, los denominados caminos de agua, (de allí la importancia de establecer rutas terrestres alternas a los causes de ríos navegables) por lo que el poblamiento misional capuchino debe entenderse como un factor de avanzada, ideado para ejercer un mayor control sobre los ejes fluviales que desembocan en las costas del Sur del Lago de Maracaibo, que también fueron azotados por piratas. Los bucaneros, corsarios y piratas con sus incursiones contribuyeron a ese estado de depresión económica de la provincia de Mérida en la medida que tornaron inseguro el comercio y la navegación por as rutas de la flota Real, lo mismo ocurrió con la navegación entre los dominios español en América y fundamentalmente con el ingreso y salida de embarcaciones en el lago de Maracaibo en consecuencia el tráfico de personas y de mercancias se paralizó y con ello la producción de los bienes de comercialización hacia las colonias americanas y Europa; los caminos durante esos años se deterioraron significativamente.

En general, en el siglo XIX las vías de comunicación entre las diferentes regiones de Venezuela desmejoraron notablemente. Ésta es una de las razones por las cuales Mérida comienza a perder presencia en el Sur del Lago, principalmente por la desaparición de caminos como el de Gibraltar-Mérida, lo que trajo como consecuencia que los productores agrícolas y comerciantes (Esto ocurre en parte por la primacía y prioridad dada por las autoridades de la ciudad de Mérida al camino de Mérida hacía el Río Chama y su desembocadura en el lago de Maracaibo, en consecuencia); la población y el puerto de Gibraltar decayó debido a varias causas; el ascenso y predominio del puerto de Maracaibo por sobre los lacustres del sur del lago; por otra parte los productores de la cuenca alta del Chama, los que provenían de Barinas, Apure y Guanare se vieron en la obligación de sacar su producción por el puerto Sur Laguense de La Ceiba, que desde su fundación estuvo bajo el control y jurisdicción de la ciudad de Trujillo. La utilización del puerto de La Ceiba fue una necesidad, por la que los campesinos de Mérida y todas las áreas de influencia poblacional del interland andino merideño se organizaron y constituyeron juntas de caminos, que desde 1830 hasta 1864 la diputación provincial de Mérida se encargó de estimular para el desarrollo de dichas vías de comunicación, legislando sobre aspectos referentes a la construcción y mantenimiento de los caminos, a través de ordenanzas, acuerdos, resoluciones y decretos, sobre la apertura de caminos, construcción de puentes, asignación de tierras baldías, fomento de la industria y el comercio, recaudación y distribución de impuestos. Esto lo expone Pedro Cunill Grau cuando expresa:…se analizarán los esfuerzos del poblamiento andino para asegurar sus comunicaciones hacia el sur del Lago de Maracaibo con el rosario de pequeños puertos lacustres y fluviales que allí se organizaron como La Ceiba, Puerto Escalante, Puerto Madera, Guamas y Puerto Táchira, todos ellos asentamientos andinos, a los que hay que agregar los establecimientos marabinos como Bobures, Santa Bárbara del Zulia, Santa María, Santa Rosa (este puerto se ubicaba en el delta del río Chama conformaba parte de la red del camino Santa Rosa, El Vigía, Chiguará, Estanquez, Puente Real, Lagunillas, San Juan, Ejido, La Parroquia, Mérida) Santa Cruz, San Carlos del Zulia y otros…El crecimiento económico y el desarrollo de centros poblados andinos, como es el caso de Mérida, Mucuchíes, Timotes, Piñango, Tovar, Bailadores, Santa Cruz de Mora, entre otros; tenía un factor importante para su desarrollo y crecimiento las vías de comunicación al Sur del Lago de Maracaibo, por lo tanto se requirió de la construcción, ampliación y mantenimiento de los caminos de recuas, para dar salida a sus productos y a la vez proveerse de las mercancías procedentes de las comarcas vecinas y del exterior. Las vías de comunicación que se extendieron desde las tierras merideñas hasta el Sur del Lago de Maracaibo, fueron arterias importantes para el comercio, permitieron la evacuación de los productos desde los paisajes andinos de páramos hasta los sitios de intercambio, hacia los centros de consumo o a los mercados de exportación. Aunque es de tener presente que las vías de comunicación eran muy irregulares y en tiempos de lluvias se hacían prácticamente intransitables. Algunos caminos presentaban inconvenientes en su recorrido, dado que el rumbo que tomaban era infinitamente largo, y a veces atravesaban parajes deshabitados y puntos de difícil acceso, además de presentar pasos que se tornaban peligrosos en las tierras altas, y el tráfico era con frecuencia interrumpido por las inundaciones de los ríos que atravesaban o que les servían de curso. Esta situación se repetía en la mayor parte de las vías merideñas a la región del Sur del Lago, lo que repercutía indudablemente en el desarrollo del comercio y la agricultura de las diversas localidades, los precios de los productos destinados al consumo interno y a la exportación se disminuían debido al retardo en el transporte y, en consecuencia, ocasionaba el encarecimiento de los productos de consumo. Esta preocupación fue expresada por la prensa regional de la época. El rotativo El Comercial, del 10 de abril de 1897, señalaba: "La vía al Sur del Lago de Maracaibo, atraviesa climas cálidos, terrenos regularmente poblados, ricas plantaciones y da salida a los productos del valle del Mocotíes…Los caminos están expuestos en la serranía a los derrumbes del suelo y en la tierra llana a fuertes avenidas de los ríos durante las lluvias. "Algunos pueblos interesados veían con inquietud la ineludible necesidad de trazar una ruta que reuniera la mayor suma de ventajas en beneficio de su desarrollo local. En el caso específico de la región del sur del lago de Maracaibo, los caminos que existieron durante este período fueron:

1- El camino que partía de Ejido, siguiendo la ruta de Jají a la población de La Azulita, para concluir en el puerto de Arenales. (Otra alternativa a este camino era Ejido – manzano Alto- Las González – Llano Rucio, Tucaní, Gibraltar, (este camino es el que principalmente se estudia en este proyecto)
2- El camino que se extendía desde Lagunillas de Mérida hasta la población de San Carlos del Zulia.
3- El camino desde Chiguará que atravesaba Chamita, Chama, Cañitos, Caño del Padre y finalizaba en Santa Bárbara.
4- El camino de Tovar, que continuaba la vía de Santa Cruz de Mora, pasaba por Mocotíes, San Buenaventura y seguía la ruta Chama, Cañitos, Caño del Padre para concluir igualmente en Santa Bárbara.
5- Del mismo Tovar, otro camino tomaba la vía Zea, por el sitio de Las Tiendas del Estado Táchira y culminaba en el Puerto de Escalante, sobre el río del mismo nombre; camino que fue utilizado con mucha frecuencia por los arrieros que trasportaban la producción de Tovar, cuando la vía de Santa Cruz de Mora presentaba dificultades que impedían la circulación de bienes y productos.
6- El camino de herradura que enlazaba la población de Zea con el sitio de la Pedregosa en el Vigía, que sirvió durante mucho tiempo a Zea y las poblaciones de su influencia como núcleo de producción agrícola, para colocar sus productos en las poblaciones cercanas y a los mismos embarcaderos del Lago de Maracaibo. Próxima a esta localidad de Pedregosa se establecería el trazado del ferrocarril El Vigía-Santa Bárbara, que lo trataremos más adelante.

Como podemos observar, casi todos los caminos iban a desembocar en un punto o nodo que conducía a un puerto fluvial o lacustre. En la relación de Mérida con los centros poblados del sur del lago, el trinomio rutas-poblaciones-puertos forjó la infraestructura de la red comercial en torno a las áreas que producían rubros agrícolas para la exportación, como es el caso de Gibraltar, Bobures, Santa María y San Antonio, entre otros. A lo largo de la cordillera de Mérida, por la cuenca del río Chama, y en las costas del sur del lago de Maracaibo se fueron desarrollando centros poblados, quedando casi totalmente intacta la región de tierra llana más allá del pie de monte andino, espacio que no estuvo sometido a la acción creadora del hombre, manteniéndose el paisaje natural representado en una zona de selva tropical lluviosa, quedando simplemente como un paisaje de recorrido, de paso de quienes realizaban el comercio entre las montañas y el litoral sur laguense, constituyéndose así en la vía de continuidad entre la vida comercial de Maracaibo y la agrícola de Mérida. Esto fue expresado muy bien por el viajero alemán Christan Anton Göering, durante su permanencia de 8 años en Venezuela de 1866 a 1874, quien explorará Maracaibo, de donde parte al sur del lago, llega a Moporo y a través del río Escalante llega a San Carlos y Santa Bárbara, donde comienza su ascenso a la sierra nevada, pasando por una serie de caseríos y pueblos entre los que se destacan: Mucutíes, Estanques, Lagunillas, Jají, El Moral, Ejido, La Punta hasta llegar a Mérida. Estando en la meseta de Mérida organizó expediciones para: La Otra Banda, Loma de Los Ángeles, San Jacinto, El Valle, El Páramo de Pan de Azúcar, El Encanto, Tabay, Mucurubá, Mucuchíes, Mucumpate, Torondoy.
A finales del siglo XVIII la expansión del cultivo cafetalero transformó algunos paisajes merideños y afianzó la economía agro-exportadora del estado. Este impulso estimuló el requerimiento de una red de caminos hacia el sur del lago de Maracaibo y el desarrollo de vías fluvio lacustres hacia la ciudad de Maracaibo, cuyo puerto tenía vinculación hacia el exterior. (La producción en auge del café promovió la construcción del ramal del ferrocarril Santa Bárbara-El Vigía, que aunado a la construcción de la carretera Trasandina marcaron la declinación en el empleo de los caminos que atraviesan el páramo de Los Conejos con la intensidad e importancia que tenían antes de la construcción de las vías mencionadas; los senderos de la montaña se constituyeron en ramales que acercaban la producción de café a las vías principales, las áreas de influencia del páramo de Los Conejos se constituyeron en centros de producción de café y de diferentes productos agropecuarios: ganadería, horticultura, floricultura, cambures, frutas que hizo que los caminos poco a poco en desuso, se les diera el mínimo mantenimiento, se conformaron en formas de comunicación de las familias que habitaron los pueblos que se conseguían en esa parte de la sierra de La Culata), la producción de las dos vertientes de la sierra La Culata se realizó por caminos que no atrevesaban las montañas, seguían rutas diferentes, como ocurrió con el ramal ferreo que fue construido entre 1892 y 1896, siendo Santa Bárbara el puerto fluvial sobre el río Escalante antes de San Carlos del Zulia.
Este trazado ferroviario de 60 Km de longitud, construido con capital francés, fue el único de la región andina que tuvo la garantía del Estado del 7% de interés anual sobre las inversiones realizadas. Si bien el ferrocarril mejoró las comunicaciones con Maracaibo, no transformó la vialidad de Mérida, pues no llegaba directamente a los centros de producción cafetalera, y a lo corto del trayecto se agregaba su funcionamiento irregular; las lluvias y las inundaciones destrozaban la vía y el recorrido se interrumpía. El ferrocarril de Santa Bárbara a El Vigía, permitió poner en contacto y unir el piedemonte andino merideño con el eje del Sur del Lago de Maracaibo. Los trenes necesitaban de las patas de los animales, que comunicaban los paisajes interiores de difícil acceso, así mismo como el tráfico fluvial y lacustre, con lo cual se establecieron auténticas redes regionales de comunicación con el trinomio recuas-tren-barco a vapor. El ferrocarril de Santa Bárbara-El Vigía, denominado el ferrocarril del Zulia, fue muy criticado por el rotativo El Comercial, donde se exponía que esta línea férrea duraba más de mes y medio sin funcionar, por las lluvias y la inundación del río Chama que destruían gran parte de las vías. Igualmente en este periódico de los comerciantes de Mérida, se realizaron reportajes donde se reprochaba al ser muy corto el recorrido y muy altos los costos de construcción y mantenimiento, no permitió cumplir con uno de los objetivos de su edificación, que era abaratar los fletes. A pesar de ello, el ferrocarril incrementó el transporte de carga y pasajeros; sin embargo, el Ferrocarril de La Ceiba (que tenía un recorrido de 35 Km. desde Sabana Mendoza hasta La Ceiba de 1887) y el Ferrocarril del Táchira (entre Encontrados-La Fría de 1894) no unían directamente los centros productores con el puerto exportador, teniendo que limitarse a cubrir un trayecto intermedio y a depender de otros medios de transporte suplementarios, como la navegación en barcos de vapor, y la mula que conformaron los arreos desde las montañas a los centros de trasbordo en los ferrocarriles.
La construcción de las tres líneas de ferrocarriles generó a su vez expectativas en los comerciantes, productores y gobiernos regionales que estimularon la construcción de vías ferreas hacia las ´zonas altas de las montañas, lo que no ocurrió, por otro lado le dieron más importancia a los caminos de recuas que se conectaban con las estaciones de ferrocarriles, como parte de esas expectativas, los camios hacia el páramo de Los Conejos están lejos de esos focos de interés, lo que generó descuido y desatención a esas rutas.

Las recuas eran el complemento indispensable del ferrocarril en la región andina, promoviéndose el establecimiento de servicios de mulas entre los centros productores y las estaciones, dependiendo el volumen del tráfico ferrocarrilero de la existencia de suficientes animales. (En consecuencia la vía férrea limitó y mermó notablemente el tráfico constante e importante que se realizaba a través del páramo de Los Conejos como se explica en párrafos anteriores, en razón a que, se prefirió la ruta Mérida, La Parroquia, Ejido, Los Guaímaros, Las González, San Juan, Lagunillas, Estanquez, Chiguará, El Vigía, Santa Barbara por constituirse en una ruta más segura, cómoda, barata, rápida respecto a la del páramo de Los Conejos, quedaron los senderos que bajan por ambas fachadas de la sierra la Culata que alimentaron con productos agropecuarios, café el principal, las vías más importantes de comunicación hacia la vía ferrea y los puertos lacustres en la región, ya citada). El poblamiento de ciertos paisajes bajos de la depresión del sur del lago de Maracaibo, se dio en el período decimonónico, posteriormente a la Guerra de la Independencia. Primero surgió Torondoy en 1830, como un punto importante entre las poblaciones de páramo como Piñango, con puerto lacustre como Bobures y Gibraltar; La Azulita en 1866, en un lugar que ofrecía enormes posibilidades al desarrollo del cultivo del café; Palmira en 1869, sobre un pueblo conocido anteriormente como San José de Pocó; Mesa Bolívar en 1893, en las cercanías de El Vigía; Santa Polonia en 1907, alrededor de un conjunto de haciendas productoras de café y San Cristóbal de Torondoy en 1910, vieja aldea dependiente de Piñango. ( En la fachada hacia el lago de Maracaibo todas estas poblaciones y otras más se consolidaron con salida principal hacia la llanura lacustre, sin embargo, mantuvieron el contacto con menor fuerza, con el páramo de Los Conejos por razones de carácter estratégicas, con los pueblos de la fachada de la sierra La Culata comunicados con la cuenca media y alta del río Chama.) La disminución de las cosechas de café, la principal carga del ferrocarril de Santa Bárbara-El Vigía, la falta de conexión con los otros ramales, lo costoso del mantenimiento de la vía ferrea, lo oneroso de los fletes y principalmente la competencia de la carretera Trasandina creada en 1923, la carretera Panamericana 1952, la carretera El Vigía – Santa Barabara del Zulia, sumados a la crisis en la producción de café, hicieron que el ferrocarril fuera perdiendo su importancia como medio de transporte, hasta su clausura. La Trasandina unió los paisajes del centro de Venezuela (Caracas, Valencia, Maracay, San Carlos) con las zonas andinas (Trujillo, Mérida, San Cristóbal). Con la llegada del siglo XX, se inicia un proceso de cambios en los paisajes del territorio venezolano. Con el advenimiento del petróleo, se inicia en el país una política de saneamiento ambiental que permitió la ampliación de las fronteras agrícolas y poblacionales, siendo este hecho muy importante en los cambios paisajísticos del sur del lago de Maracaibo. La explotación petrolera a gran escala incentivó, a partir de 1922, grandes cambios espaciales, al iniciarse un poblamiento expresado en el dualismo entre el paisaje urbano petrolero y los paisajes rurales. (Los caminos que ascienden la vertiente occidental de la sierra de La Culata se mejoraron hasta las poblaciones que se consolidaron por su relación con la recíen construida carretera Panamericana, no obstante, esta vía no atraviesa el páramo de Los Conejos, en consecuencia la mayor parte del tráfico y comercio que se trasladaba por el páramo de Los Conejos fue reducido al mínimo, de algunos poblados que hacían que la comunicación por estas montañas se realizará más rápida y económica). En 1936 se inicia la lucha contra el paludismo que azotaba gran parte del país. Esta tarea sanitaria constituyó un verdadero desarrollo del territorio nacional, al crear la oportunidad para emprender actividades agrícolas y pecuarias en zonas que anteriormente estaban totalmente marginadas del desarrollo poblacional, como era el caso del espacio territorial existente entre la costa del sur del lago de Maracaibo y el piedemonte Andino; lo cual determinó el desarrollo de esta región en consonancia con la economía nacional. El saneamiento de la región eliminó el principal obstáculo para el poblamiento, la existencia de suelos fértiles y muy baratos, atrajo la ocupación del espacio por el hombre, abriéndose una nueva brecha para la ocupación de un hábitat que se convertiría en una de las zonas más productivas del país (lo anterior influyó sobre el incremento de poblados y crecimiento demográfico en la falda occidental de la sierra La Culata, con influencia decisiva sobre los caminos que remontan las montañas, permitio la consolidación de los pueblos fundados en esa fachada y el aumento de la producción de café, ganado, frutas, cacao, plátano, yuca), la construcción de la carretera panamericana, el saneamiento del pie de monte de la fachada occidental de la sierra La Culata, la construcción de los servicios básicos, la construcción de la carretera Mérida – La Azulita, significó el éxodo de las personas del páramo de Los Conejos, la aldea Las González inició su proceso de despoblamiento.

En 1954 deja de funcionar el ferrocarril Santa Bárbara - El Vigía, como resultado, entre otras causas, de la construcción, desde 1952, de la carretera Panamericana. Inaugurada en 1955, fue uno de los cambios más importantes en la red vial del estado Mérida desde la apertura de la Trasandina, favoreciendo las comunicaciones con los otros estados andinos, el Zulia y el centro del país. La Panamericana dinamizó la incorporación de las tierras bajas del estado Mérida al sur del lago de Maracaibo, cuyo principal centro económico y nudo de comunicaciones ha sido El Vigía. Todo esto trajo como consecuencia que entre 1955 y 1960 se hicieran deforestaciones de las selvas pluviales tropicales heterogéneas, lo que originó que estas tierras, que fueron utilizadas desde el período colonial y durante el siglo XIX como paisajes de recorrido, tuviesen una nueva valoración, ya que se conformaron como una de las tierras más productivas no solamente de Venezuela sino también de América del Sur.

Al respecto:…la carretera Panamericana, bordeando el piedemonte andino-lacustre, construida entre 1952-55, más la troncal Barinas-La Pedrera-San Cristóbal 1964-66, la troncla Agua Vivas – Maracaibo por la parte Oriental del lago …influyen decisivamente en la estructuración de la red de asentamientos (influyeron definitivamente sobre el mantenimiento de los caminos a través de las montañas de la sierra de Mérida, que se prolonga por la sierra La Culata y el poco tráfico que restaba desde los pueblos de la fachada hacia el lago de Maracaibo quedó anulada con la construcción de la carretera Panamericana y la carretera Mérida – La Azulita – Caño Zancudo), una vez que la economía petrolera, reemplaza al ciclo agrario y se establece el predominio de las actividades de comercio y los servicios (los pocos pueblos que se mantienen en lo profundo de la montaña va disminuyendo la población hasta que se desabitan en la totalidad y desaparecen, con ello el empleo de los caminos por el páramo de Los Conejos queda limitado a los agricultores, ganaderos y senderistas que hacen uso de los mismos).

En este orden de ideas, la red de asentamientos de pueblos de raíz colonial y la red originados de la producción cafetalera (que atraviesa el páramo de Los Conejos disminuye y en algunos casos desaparece). En esta región a finales del siglo XIX e inicios del XX, la construcción delas modernas y extensas carreteras permitió el avance de la frontera del poblamiento y el auge de actividades productivas, en tierras que en base a su deforestación, se transformaron en unas de las más ricas del país, sobre todo para el desarrollo de actividades agrícolas y pecuarias. Igualmente, el auge de la carretera rompe la organización caminos de recuas-portuaria fluvio-lacustre desarrollada desde el período colonial, marcaron la desaparición de los ferrocarriles, los vapores y los caminos de recuas, pasando a ser las vías calzadas las que en sus áreas cercanas estimularían los procesos de poblamiento, como es el caso de la carretera Panamericana, la Trasandina, San Cristóbal Barinas. La ampliación de la Barinas -Valencia. Por lo que podemos ir concluyendo que, desde el periodo colonial hasta el siglo XIX, la zona sur del lago estaba casi exclusivamente reducida a un corredor de paso que relacionaba el lago de Maracaibo con la cordillera de Mérida, cuyos paisajes de tierras bajas eran dominados por selvas tropicales heterogéneas y por el predominio de enfermedades endémicas como el paludismo, entre otras. (La construcción de las carreteras panamericana, Mérida – La Azulita y trasandina cambiò radicalmente el empleo de las rutas y los destinos de los productos y personas en el occidente del país, orientando el comercio y traslado de las personas por nuevas rutas); consolidó las vías hacia de la parte occidental del país hacia los puerto de Maracaibo y Puerto Cabello al acercarse estos terminales marítimos a las necesidades de las comunidades de la región occidental del país. Por otro lado, significó la liquidación total de los caminos de recuas como vías de comunicación para el transito de mercancías y personas por el páramo de Los Conejos)

http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-29682005000200004&lng=es&nrm=isohttp://209.85.215.104/search?q=cache:wMEnjD0WLHAJ:
www.saber.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe%3FDocumento%3DT016300001485/59%26term_termino_2%3De:/alexandr/db/ssaber/Edocs/monografias/
ciencias/rivero_francisco/visitando
_merida/fachada_lago.pdf%26term_termino_3%3D%26Nombrebd%3DSsaber+carretera+panamericana+en+el+sur+del+lago+de+maracaibo+
venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=26&gl=veSantiago Garnica José. ÁGORA -Trujillo.Venezuela. ISSN 1316-7790-AÑO 9- N° 17-ENERO -JUNIO -2006. 45-83 167. SOCIOHISTORIALanglois Drawbridge at Arles, March 1888 Oil on canvas, 54 x65 cm Rijksmuseum kröller-Müller, Otterlo, the Netherlands Vincent van Gogh (1983-1890)
Los Sistemas de Transporte y La Articulación del Territorio Venezolano.
Santiago Garnica JoséÁGORA -Trujillo.Venezuela. ISSN 1316-7790-AÑO 9- N° 17 -ENERO-JUNIO-2006 168Los Sistemas de Transporte y La Articulación del Territorio Venezolano desde finales del Siglo XIX. Santiago Garnica José Armando. Docente del Departamento de Ciencias Sociales UPEL – IPRGR

El hombre al interactuar con el entorno adquiere una dimensión espacial (elemento intrínseco de las formas y los procesos sociales), por tanto, para la sociedad es un requerimiento relacionarse con dicho entorno y satisfacer sus necesidades. Allí ha sido fundamental el intercambio de productos, bienes o servicios, para lo cual, se han diseñado e implementado diversos sistemas de transporte, en algunos casos, adaptándose a las condiciones del medio, en otras modificándolo, con la finalidad de articular territorios distantes, mantener un control político - estratégico - militar, o explotar un recurso natural, ejerciendo de esta manera una acción modificadora del territorio. Los más acelerados desarrollos en materia de transporte se han llevado a cabo prácticamente en los últimos cien años y ello ha tenido repercusiones en la articulación de los territorios (como ocurrió con los caminos de herradurra construidos en la sierra La Culata).
Así, desde fines del siglo XIX, Venezuela ha tenido una evolución interesante en relación con los sistemas de transporte, pasando de un incipiente sistema multimodal (caminos de recuas, ferroviario y fluvial), hacia una acentuada consolidación del sistema carretero para el intercambio de bienes, de servicios y desplazamiento de la población, convirtiéndolo en el eje articulador del territorio venezolano.

http://www.cideiber.com/infopaises/Venezuela/Venezuela-06-03.htmlhttp://209.85.215.104/search?q=cache:q2jZXxpZrowJ:saber.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe%3FDocumento%3DT016300003626/8%26term_termino_2%3De:/alexandr/db/ssaber/Edocs/pubelectronicas/agoratrujillo/agora17/articulo7.pdf%26term_termino_3%3D%26Nombrebd%3Dsaber+evolucion+de+la+CARRETERA+MERIDA+-+EL+VIGIA+EN+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=28&gl=ve
http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1012-16172006000100004&lng=es&nrm=iso&tlng=es

LA CONSTRUCCION DE LA CARRETERA PANAMERICANA Y SU EFECTO SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS

La vialidad, su mejoramiento y ampliación han jugado, en este siglo, un rol fundamental en la aparición y/o consolidación de poblamientos, por ende, en la organización espacial. Con la construcción de la carretera Trasandina (1920-1926) y la carretera Panamericana después (1952-1955), los centros poblados ubicados en sus márgenes, se dinamizaron, en detrimento de aquellos que no se encontraban conectados a dichas vías (como pasó con el páramo de Los Conejos y muchos pueblos en la sierra La Culata que simplemente se deshabitaron). Los trabajos de construcción de la carretera Panamericana se iniciaron en el país, a partir del año 1948, y la longitud total de la vía desde La Guaira hasta San Antonio del Táchira es de 1.001 kilómetros. Se ha señalado que la carretera Panamericana "realizó el ideal de unión entre las nacionalidades de las tres Américas, permitiendo el intercambio por la vía terrestre de uno a otro extremo del Hemisferio Occidental... El sector venezolano de la carretera Panamericana arranca en el Puerto de la Guaira, continuando hasta la capital de la República por una de las modernas autopistas del continente, y luego se dirige hacia el Occidente del país, rumbo a la frontera colombiana, frente a la ciudad de Cúcuta. Su influencia abarca 12 Estados y el Distrito Federal dentro del país". La construcción de la Panamericana, constituyó para Venezuela una ruta de comunicación interna de incalculables beneficios que contribuyó a elevar el coeficiente económico del país. Esa vía tuvo una doble finalidad: acercar los principales centros de producción y de consumo, y ofrecer nuevas y promisoras zonas al trabajo y producción. Se afirma que a lo largo de la Panamericana, se encuentran los grandes núcleos de producción agropecuaria, las ciudades de mayor florecimiento industrial y las zonas donde es más activo el comercio. La construcción de la carretera Panamericana y sus múltiples ramales modificaron radical y rápidamente la estructura geoeconómica y la proyección futura de Venezuela.

La construcción de esa vía explica en parte la colonización del sur del lago de Maracaibo, pues "la construcción de la Panamericana siguió un trazado longitudinal a lo largo de la zona de contacto entre la llanura fluvio-lacustre y la cordillera de la Culata, la apertura de caminos de penetración en el sentido transversal al eje principal de comunicación que era la carretera Panamericana, facilitó la ocupación del espacio de la zona del pie de monte, que se caracterizó por ser fundamentalmente un movimiento de las personas de las partes altas hacia las zonas bajas. En muchos de esos caminos secundarios, como en el eje de comunicación principal -La Panamericana- se formaron centros de colonización, que motivaron la formación de nuevos pueblos. (Como se explicó hasta 1952 la comunicación de algunos de los pueblos ubicados en la fachada de la sierra La Culata orientada hacia la depresión del lago de Maracaibo realizaban parte de la comunicación y comercio con Mérida atravesando la sierra La Culata, con la construcción de esta carretera, este contacto deja de ocurrir, para usar la vía Panamericana y trasladarse por la conexión El Vigía – Mérida y hacia otros centros urbanos importantes del occidente, centrooccidente y del centro del país.)
http://albertoadriani-merida.gov.ve/portal-alcaldias/historia2.html?id=397

Si bien es cierto la ruta más directa y cercana desde la ciudad de Mérida hasta el puerto del Lago de Maracaibo es atravesando la Sierra La Culata, treinta kilómetros, a través del páramo de Los Conejos, también es cierto que es la más ardua, fragosa, difícil e insegura; por el contrario desde el siglo XVI los colonizadores españoles que habitaban la ciudad de Mérida y el valle medio y bajo del río Chama, construyeron senderos que llevaron desde estos lugares hasta la población de El Vigía para proseguir por el río Chama hasta el Lago de Maracaibo mediante el empleo de bongos, ya en el lago, por navegación de cabotaje tomaron el puerto de Gibraltar, en la que atracaban las embarcaciones con velas pequeñas y medianas hasta el puerto de Maracaibo. Sendero alterno fue el del Vigía hasta Santa Bárbara. Otra vía era: Chiguará - páramo el tambor vía la azulita, Caño Zancudo, puerto Arenales, Lago de Maracaibo; vía alterna usada por las personas que habitaron la parte d ela cuenca alta del río Chama, las que se trasladaban desde Barinas emplearon los caminos que comunican la cuenca del río Tucaní con el lago de Maracaibo con sitio de llegada el puerto lacustre de Gibraltar, poco a poco el sendero longitudinal de la cuenca del río Chama, que estaba plagado de dificultades y riesgos fue consolidándose, ampliándolo mediante el trabajo de los vecinos y las juntas de gobierno hasta que se construyó la carretera Trasandina.

LA EVOLUCIÓN POLÍTICO ADMINISTRATIVA DEL LAGO DE MARACAIBO Y SU INFLUENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS

Claudio Alberto Briceño Monzón(*)

“Por tener vínculos territoriales y humanos que los unían y procesos socioeconómicos y culturales compartidos e integrados en la larga duración, hemos convenido en denominar región histórica a estos espacios originarios de los períodos aborigen, monárquico y republicano que precedieron a la actual nación venezolana y participaron en su construcción; espacios surgidos históricamente a partir de los poblados y ciudades que, como base primaria del proceso, se fueron articulando en lo económico, sociopolítico y cultural.” Germán Cardozo Galué.

(El aspecto referido a la dependencia política y jurisdiccional de la región de Mérida con respecto a Maracaibo y viceversa, influyó sobre el desarrollo de los caminos y área de impacto en el páramo de Los Conejos, la relación con Maracaibo es muy importante debido a que condiciona las comunicaciones, la dirección de las mismas, la periodicidad, el tipo de movimiento de las personas y mercancias en los caminos, con consecuencias sobre el poblamiento, y el comportamiento de las personas en la zona de los páramo merideños, proceso que deviene desde cientos de años anteriores a la conquista del territorio por parte de los europeos).

Las ciudades de Mérida y Maracaibo desde sus fundaciones en el siglo XVI, tuvieron rivalidades en la dirección política, administrativa e indirectamente religiosa de la región del lago de Maracaibo y sus áreas de influencia, (que incluyó el páramo de Los Conejos). Mérida fue capital de provincia hasta el año 1676 cuando Maracaibo se une a la jurisdicción merideña, y por su importancia geoestratégica desplaza a Mérida en la dirección política de la provincia; pero en 1777 por bula del papa Pío VI elige sede de la diócesis a Mérida; y es designado su primer obispo, el fraile franciscano Juan Ramos de Lora. El 16 de septiembre de 1810 Mérida se separa de la provincia de Maracaibo y se adhiere a la declaración de la independencia decretada en Caracas el 19 de abril del mismo año. Maracaibo, no obstante, se mantuvo fiel a la corona española hasta 1823, en tanto el poderío militar español se concentró finalmente en esta ciudad. La flota española ocupó todo el lago de Maracaibo frente a las provincias sediciosas; como tal se declaró ocupante del territorio sur del lago y, por ende, del puerto de Gibraltar (Este lugar de atraque era el punto de contacto entre la región de Maracaibo y de Mérida, por lo que los caminos que llegaban hasta el puerto se constituían en la red de vías de comunicación que entrelazaban los puntos geográficos más apartados las que por razones políticas y administrativas obligaban el comercio y traslado de personas por los diferentes puertos existentes en el Sur del Lago, adscritos a la Nueva Granada, hacia el puerto de Gibraltar. El paso de montaña por el páramo de Los Conejos mantuvo la importancia estratégica en el orden económico, político y militar durante la guerra de independencia).

La ocupación por tropas realistas garantizó la posesión por parte de Maracaibo hasta el año 1823, fecha en que esta ciudad fue liberada de la dominación española por las fuerzas militares patriotas (la falta de mantenimiento y olvido de los caminos que atravesaban el páramo de Los Conejos se acentuó con el pasar del tiempo por diversas causas, entre las que están la construcción de vías alternas para acceder al lago de Maracaibo y a la ciudad de Mérida, lo que contribuyó con la pérdida de importancia y funcionalidad del puerto de Gibraltar y en consecuencia la merma acelerada en el empleo de los caminos por el páramo de Los Conejos hacia el lago de Maracaibo). En este ensayo analizaremos la evolución política administrativa de Mérida y el dominio y jurisdicción del sur del lago, concibiendo el proceso de transformación en la administración política jurídica, en el dominio y conformación del territorio, desde la fundación de Mérida en 1558 hasta la situación actual en el siglo XXI. Los paisajes montañosos merideños fueron transformados por los españoles desde el inicio de la conquista, estando condicionados por la ocupación anterior del espacio por parte de los aborígenes, nativos de estas regiones. En el proceso de poblamiento, el español impuso su propia forma de ocupación, la cual correspondía a su modo de vida (requerían la construcción de caminos, puertos y fundación de pueblos). Dos características fundaméntales se originan de la ocupación hispánica en este nuevo hábitat, en primer lugar, los conquistadores implantaron unidades de poblamiento que se constituyeron en centros de toda la vida social y, por supuesto, en núcleos necesariamente estables, en segundo lugar, esas unidades sólo podían funcionar y desarrollarse en estrecha y continua conexión, lo cual inició la formación de una verdadera red de asentamientos humanos. (desde ese momento urgió la importancia y necesidad que tenía establecer caminos, lo más cercanos, seguros y accesibles hacia el Lago de Maracaibo, constituyéndose el puerto de Gibraltar en el lugar de contacto más cercano (administrativamente habilitado por el Virreinato de Nueva Granada) entre Maracaibo y Mérida, a este puerto se aaccedía entre otros caminos, través de los senderos en el páramo de Los Conejos).

La ciudad de Mérida y la villa de San Cristóbal no formaban parte de la gobernación de La Grita, siendo jurisdicciones municipales del Nuevo Reino, sujetas directamente al corregimiento de Tunja. Vistos los inconvenientes, y ante la debilidad de la gobernación, el presidente de la Audiencia de Bogotá, Juan de Borja, dispuso la erección del corregimiento de Mérida, compuesto de las jurisdicciones de las ciudades de Mérida, La Grita, Barinas, Villa de San Cristóbal y puerto de San Antonio de Gibraltar, lo cual fue aprobado por el Rey en cédula fechada en San Lorenzo del Escorial el 9 de mayo de 1607 (toda esta región geográfica dependiente de la Nueva Granada debían salir hacia el lago de Maracaibo con carácter obligatorio por el puerto de Gibraltar, convirtiéndose el páramo de Los Conejos en área nodal de caminos para lograr el objetivo propuesto).
En esta región venezolana, los datos que poseemos hasta el presente indican la existencia hacia 600 d.C., de pequeñas aldeas de (aborígenes) posibles cultivadores, ubicadas a lo largo de los senderos que comunicaban las montañas cercanas a Mérida con el lago de Maracaibo. Los cambios cualitativos y cuantitativos importantes comienzan a evidenciarse dentro de la vida de las comunidades altoandinas, hacia el siglo X cuando aparecen aldeas o conjuntos de aldeas asociadas con terrazas de cultivo y posiblemente sistemas de riego, cámaras subterráneas utilizadas indistintamente como tumbas o para el almacenamiento de los plusproductos de la producción agrícola, organizadas territorialmente en los valles fluviales serranos. …la base económica de estas comunidades se fundamentaba en el cultivo del maíz y la papa, así como de otros tubérculos como la cuiba, la ruba y la arracacha.” (Lo expuesto indica que en el área de la cuenca del río Chama se asentaba una importante población, constituida por núcleos dispersos de aborígenes y sus parentelas, estos generaban intercambio de productos que traspasaban la cordillera de La Culata hacia el lago de Maracaibo, con los llanos de Barinas y de Apure, al igual que en otras partes de la cordillera merideña, al arribo, los conquistadores europeos consiguieron caminos, que fueron empleados y ampliados para el paso de las bestias y sus cargas, el autor de este trabajo estima en varios cientos de miles los aborígenes asentados desde la cuenca alta del rió Chama y las subcuencas que lo alimentan).
Mario Sanoja e Iraida Vargas. Las Sociedades Aborígenes Venezolanas que los Navegantes Encontraron. En: Venezuela y… Los Países Hemisféricos, Ibéricos e Hispanohablantes: Por los 500 años del encuentro con la Tierra de Gracia. Caracas: Universidad Simón Bolívar, Instituto de Altos Estudios de América Latina, 2000, p.16.
Los primeros centros de poblamiento de europeos sirvieron de base para explorar los territorios desconocidos del interior y para la explotación y comercialización de las materias primas con la metrópolis. La penetración del territorio y ulterior trazado de algunas vías fundamentales en la circulación regional, condicionadas en gran medida por algunos accidentes geográfico-físicos, al imponer sus líneas directrices conformaron ejes de penetración. Fue así desde el siglo XIV hasta el XVI. Como ocurrió con la comunicación hacia el puerto lacustre de Maracaibo, que fue sustituyendo en importancia a la ciudad de Mérida, por su relevante ubicación geoestratégica en la entrada de la denominada barra de Maracaibo, como un puerto obligatorio para el intercambio comercial entre los centros poblados del interior (Mérida, Trujillo, Barinas, Pedraza, Sur del Lago, Maracaibo, Alto Apure, La Grita, Cúcuta, Pamplona, Tunja, entre otras), y el comercio internacional sea con la Metrópoli española, Nueva España, Inglaterra y otros países de Europa. Por esta razón de creciente competencia, Maracaibo se fue transformando en un centro nodal de influencia comercial. (el crecimiento y evolución del puerto de Maracaibo y su ciudad significó para la región de Mérida un estímulo para el desarrollo, puesto que la salida de los productos e ingreso de las importaciones se efectuaba por ese puerto; otra razón de la relación entre Mérida y Maracaibo consistió en que parte importante de los recursos requeridos para el aprovisionamiento de la ciudad portuaria se trasladaban desde la ciudad de Mérida, transito de bienes y personas que se efectuó, en parte siguiendo las rutas que atraviesan el páramo de Los Conejos).

La trascendencia de Maracaibo la podemos observar en el siguiente documento del (Archivo General de Indias): Al Gobernador de Mérida y La Grita ordenándole que se comunique con el de Venezuela sobre la Fortificación que conviene hacer en la Laguna de Maracaibo y determinen lo que se pueda ejecutar. (A.G.I.) 6 de julio de 1676, Santa Fe, Leg. 540, Lib.1, ,f.137v. 138v. 23.Maracaibo asumió el control hegemónico del occidente venezolano en lo económico y administrativo. Por más de 2 siglos y medio, se convirtió en el centro de intercambio, coordinador y distribuidor de 2 extensos circuitos comerciales: el del interior de la región lacustre y andina y el exterior, hacia el Caribe y el Atlántico, movilizados ambos sobre la base de los cultivos nativos de exportación y los europeos de reciente introducción. A Maracaibo arribaban diariamente embarcaciones menores procedentes de los puertecillos de Gibraltar, Tomoporo, Moporo, Puerto Zulia, Los Cachos y San Faustino, cargadas con el algodón, lienzos, cacao, trigo y bizcochos de las jurisdicciones de Trujillo, Mérida, Guanare, San Cristóbal, Pamplona y Salazar de las Palmas; el tabaco de Barinas y Pedraza; jamones, tocino, cueros, cordobanes y badanas de Trujillo y Mérida. Parte de esta producción cubría la demanda local y el grueso se reexportaba hacia Cartagena de Indias, Santo Domingo, Veracruz y Sevilla. En retorno, se abastecían Maracaibo y su región de ropa. Hacia el interior y el exterior, motivo por la cual fue fortificada, ya que desde el siglo XVI esta ciudad y sus entornos (Golfo de Venezuela y lago de Maracaibo) fueron blanco de los ataques de piratas y corsarios, que buscaban tener el monopolio del comercio de la producción agrícola de los centros poblados que lograban interconectar sus productos a través, del intercambio comunicacional de los caminos de recuas y la navegación fluvial, por medio de los puertos en el lago de Maracaibo, como son el caso de La Ceiba para la producción de Trujillo y Gibraltar para la producción de Mérida. (El ataque de piratas fortaleció la construcción de caminos por el páramo de Los Conejos hacia el lago de Maracaibo, para asegurar el transporte de fuerzas de defenza ) .
Dentro de su jurisdicción como ciudad (Mérida) estuvieron en proceso de conformación hasta 60 pueblos de indios, un puerto sobre la Laguna de Maracaibo, de precaria existencia y sin rango civil alguno, el puerto de Mérida, y desde su fundación en 1592, la ciudad de Gibraltar, cuya fecha de fundada fue primero que Maracaibo, lo cual permite suponer que debieron dársele como términos por el Norte la parte del Sur del Lago; esta suposición se basa en el hecho que la Villa de San Antonio de Gibraltar fue fundada por vecinos de Mérida. (Con la fundación de Mérida se creó la necesidad de abrir caminos desde el interior del Nuevo Reino de Granada hasta el Lago de Maracaibo para buscar salida al mar, pues la vía lacustre resultaba más expedita a los fines propuestos que la de Pamplona, río Magdalena hacia Cartagena para la salida al océano, así mismo, ocurrió constante comercio, transporte y transito de personas entre Mérida y Gibraltar)...
“…Las largas jornadas a través de tupidas selvas, las características del clima local, las dificultades del terreno, escarpado en unos lugares, cenagoso en otros, y los ataques de diversos grupos indígenas, motivaron a que cada cierto trecho de camino se construyeran lugares… donde viajeros y recuas se detenían para descansar… La importancia de Gibraltar se hizo notoria en corto tiempo; se obliga a los habitantes del Corregimiento de Mérida a comerciar por este puerto, se instituye una serie de ordenanzas con el objeto de reglamentar las transacciones, se controlan pesas y medidas.
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA.
La Dependencia de Mérida estuvo sometido a permanentes contradicciones. En Mérida, el trinomio rutas – poblaciones – puertos, forjó la infraestructura de la red comercial en torno a los centros poblados que producían rubros agrícolas para la exportación, como es el caso del puerto de Gibraltar que nació como puerto de salida de la producción merideña (varios caminos atraviesan el páramo de Los Conejos orientados hacia ese puerto, así como los puertos conectados con la cuenca del río Macho Capaz).
La mayor dificultad de los productores merideños era colocar sus productos en los puertos de la laguna, condición exigida por los comerciantes. La escarpada cordillera del norte se convirtió en un obstáculo muy difícil de salvar con la tecnología vial de la época. En línea recta, el valle del Chama está a sólo 30 kilómetros del lago de Maracaibo, pero superarlos con mercancías por los caminos de la época, significaba 8 ó 9 jornadas (por esta razón se realizaron esfuerzos para mejorar y construir los caminos que atravesaban el páramo de Los Conejos). Los productores de la zona del páramo y del valle del Motatán preferían la ruta al puerto de Moporo (La Ceiba), a más del doble de distancia del puerto de Mérida, pero por un camino mejor (Este puerto fue usado principalmente para la comunicación del comercio de los pueblos ubicados en la parte alta de la cuenca del río Chama, los productos que venían de Barinas y Guanare). Los calificativos de fragosos y ásperos fueron corrientes para los caminos andinos de la época. Muchos de los caminos transitados por los españoles ya estaban trazados desde antes de su llegada, como consta en las numerosas referencias sobre los caminos que encontraron los participantes en la incursión inicial al territorio merideño. El mantenimiento de los caminos estaba a cargo de los encomenderos, que lo hacían con los indios encomendados, por orden del cabildo o directamente del teniente de corregidor.Magaly Burguera. Historia del Estado Mérida. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Republica, 1982, pp.86-89.

“…constituyó una ruta de vital importancia para las poblaciones de la provincia de Mérida, debido a que por allí se acarreaban los productos de sus tierras para ser embarcados desde Gibraltar rumbo al puerto de Cartagena de Indias, o bien, se transportaban las mercaderías procedentes de Castilla a estas mismas localidades...”
Ileana Parra Las comunicaciones en el occidente venezolano: rutas, pueblos y puertos (Siglos XVI y XVII). Maracaibo: Universidad del Zulia, Facultad de Humanidades y Educación, 1983, (Cuadernos de Historia, N º 14), p 61

..En 1602 los arrieros del pueblo de Mucurubá declararon que en ir y venir del puerto tardaban 15 días. (AGN Traslados AHN.) Ciudades de Venezuela. R. 13. “…Los españoles, en efecto, no se desplazaban en los terrenos tan accidentados y peligrosos de la Cordillera sino siguiendo los caminos ya trazados por los indios. Senderos llamados hoy caminos de los indios al mismo tiempo que caminos reales. Los conquistadores no se aventuraban en otras partes. Los indios lo sabían, y tenían mucho cuidado en no trazar nuevos caminos que pudiesen llevar a sus regiones de refugio. De modo que, para llegar ahí, hubiera sido preciso ser andinista. (Algunas zonas de refugio de los aborígenes en fuga, fueron por ejemplo los altos cerros y páramos entre los que se encontraban el páramo de Las Gonzáles y el de Los Conejos, entre éste y la Culata, entre la Culata y el Páramo de Mucuchíes, en Piñango, en el Páramo de Timotes, en el de Chachopo, en los cerros de la Cordillera).”
Jacqueline Clarac de Briceño.Identidad étnica y arqueología de rescate cordillera de los Andes, Venezuela. En: Boletín Antropológico. Mérida, N° 13, julio- diciembre, 1987, pp.39-40.42.


Rodrigo Téllez fue muy activo en el mantenimiento de los caminos reales; incluso dirigió personalmente la construcción de un puente. (AGN Traslados AHN.) Ciudades de Venezuela.
Un arreo podía recorrer por jornada entre 4 y 4,5 leguas (22,29 y 25,08 km), de Mucuchíes a Mérida, uno de los caminos en mejores condiciones, un arriero tardaba día y medio. En la Descripción Geográfica de la Ciudad de Nueva Zamora, su término y Laguna de Maracaibo, realizado por Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga, por orden del gobernador Juan Pimentel, se expone: “Hay en esta laguna un puerto que se desembarcan para ir a Trujillo, y otro puerto que se llama el de Mérida... Los puertos de esta laguna están muy abastecidos de agua y de leña, porque la laguna es dulce hasta la barra, y por la una costa y por la otra. En este pueblo y puerto hay falta de refrescos por ser la tierra nueva, recién poblada... Así mismo en los puertos de Trujillo y de Mérida, pueden adquirirse y traer los bastimentos y refrescos, y de los dichos pueblos, Trujillo y Mérida, ya han salido navíos cargados de harina y bizcocho, tocinos y jamones, y ajos y cordobanes y bandanas y otras cosas.” El relato anterior nos permite observar como en 1579, se reconocía la existencia de puertos por parte de Trujillo y Mérida en la costa sur del lago de Maracaibo, con el intención de promover el desarrollo económico y comercial de estas ciudades con la metrópoli española y con la demás provincias americanas. (Se infiere del texto anterior que en la región de los andes, por ende, en el páramo de Los Conejos, existían caminos de indios, transformados luego en los senderos reales desde Mérida a Gibraltar que fueron mejorados y ampliados por los europeos en más de trescientos años de uso constante) En la Relación Geográfica hecha por Diego Villanueva y Gibaja de la Gobernación de Venezuela, los Corregimientos de La Grita y de Tunja, y la Gobernación de los Mussos del año de 1607, se expone sobre la ciudad de Mérida:“... tendrá unos 150 vecinos, 60 de ellos encomenderos, y tendrán en encomienda unos 3500 indios que están poblados a 3, y a 4, y hasta 10 y 12 leguas en el contorno de dicha ciudad. Es la tierra áspera y fría. Conservándose los indios más que en otros partes, y sirven a sus encomenderos, como los de la gobernación de Venezuela. (Para el transporte el colonizador introdujo el caballo, la mula, el buey y el asno; la carreta se empleó solo en la parte baja, en las cercanías de los puertos lacustres, por lo que no valía la pena el trasbordo de la mercancía en tan poca longitud; los anteriores fueron factores de carga que obligaron a rehacer los caminos y a construir puentes por los caminos en el páramo de Los Conejos).

La prolongada pluviosidad dio lugar a que los caminos de los valles se empedraran debido a que por ser terrosos, acumulaban el agua, en consecuencia se convertían en vías fangosas e intransitables. De estos caminos empedrados aún quedan vestigios en el valle del Chama, avanzando más o menos paralelos con las carreteras, otros en orientación perpendicular para conectarse con los caminos principales.

Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga. Descripción Geográfica de la Ciudad de Nueva Zamora, su término y Laguna de Maracaibo. En: Antonio Arellano Moreno. Relaciones Geográficas de Venezuela. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1964, (Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, vol. 70), pp. 211-212.

La descripción hecha por Diego Villanueva y Gibaja nos ratifica la existencia de comunicación constante entre la ciudad de Mérida y su espacio, con la laguna de Maracaibo por el puerto de Gibraltar, (por lo tanto existían caminos que pasaban por el Páramo de Los Conejos) transitando por éste una diversidad de productos y personas como consecuencia de la abundante y diversa producción que los indígenas elaboraban para los encomenderos y que éstos se encargaban de comercializar en la ciudad de Mérida y su crecanía. Ya en 1788 los cabildantes de Maracaibo se quejaban de que Mérida era un lugar: “…mal temperado por dominarle por las tardes especialmente el destempladísimo aire de la Sierra Nevada, ser escasa de todos víveres y más de carnes de que se hace uso de la salada que se lleva de Barinas mala y costosa (desde esta región de los llanos se trasladaba hacia Mérida reses en pie, una parte para el consumo de la ciudad de Mérida y otro grupo proseguía hacia Maracaibo, e islas del Caribe parte de ese ganado se guiaba por el páramo de Los Conejos) … en la ciudad de Mérida, el agua aunque muy abundante por los cuatro ríos que la circundan, es de mala calidad para la salud, demostrándolo el que su uso a poco tiempo produce hinchazón de garganta, que vulgarmente titulan coto, el que a mas de imperfeccionar a los hombres los reduce a continuo aflicto de pecho … el viaje de Maracaibo a Mérida duraba al menos diez o doce días de transito de Laguna, navegando tres, cuatro, cinco y hasta seis según las estaciones, y si se hace la ruta por la Aduana de Moporo ( La Ceiba) o desde Gibraltar” Con esta carta del cabildo de Maracaibo del 24 de abril de 1788, se pueden observar las rivalidades entre los vecinos de la ciudad de Maracaibo y Mérida ya para finales del siglo XVIII, donde descalifican el clima merideño, la carestía de alimentos, la mala calidad del agua para la salud, entre otros. Según el Informe sobre la Provincia de Maracaibo, hecho por José Domingo Rus en el año de 1794, esboza sobre la ciudad de Mérida:
Diego Villanueva y Gibaja. Relación Geográfica de la Gobernación de Venezuela, los Corregimientos de La Grita y de Tunja, y la Gobernación de los Mussos del año de 1607. En:Antonio Arellano Moreno. Relaciones Geográficas p. 294.Archivo General de Indias, Sevilla, Audiencia de Caracas. Legajo 397, Carta del Cabildo de Maracaibo del 24 de abril de 1788.
Una de las respuestas que los merideños dieron a los cabildantes e intereses en Maracaibo que propendieron a descalificar las condiciones de la ciudad de Mérida para constituirse en la capital de la región que incluía la ciudad e Maracaiibi y su área de influencia, fue la construcción de caminos y el mantenimiento de los existentes.
“... a 60 leguas de Maracaibo al Sursureste, tiene en su jurisdicción de 12 mil almas hasta 13 mil, incluidos 600 esclavos poco más o menos, y los indios de 16 pueblos que comprende. Es país montañoso y de serranía, pero con varias lojas, vegas y algunos llanos fértiles, y distintos temperamentos. Se transita por lo regular, 30 leguas por tierra, en vía recta, y 30 por Laguna hasta esta ciudad. Está aquella situada sobre una mesa de tierra de 3 leguas de latitud y media de longitud, rodeada de cuatro ríos de los cuales, por acequias, se riega un poderoso terreno que a pesar de un temperamento delicioso recibe todo género de semillas de América y de España. Produce todo lo necesario para la vida de sus naturales, cacao para su gasto, y muy poco para extraer, pero se puede fomentar mucho cultivo pues solo en las riberas del río Chama que pasa por aquella ciudad y que desagua en la Laguna, se cogían 9 mil pesos de cacao al año. Necesita para su fomento, entre otras cosas, que se haga navegable el río Chama, obra que ya tuvo principios en los años pasados, sobre lo que se creó expediente que está en la Intendencia, y se quedó así: y que los varios caminos que vienen a sus márgenes se abran y compongan, uno o dos, lo que parezca más proporcionado.” El informe de José Domingo Rus, redactado a finales del siglo XVIII, puntualiza sobre la importancia de la situación geográfica de la ciudad de Mérida, distinguiendo la fertilidad de sus tierras, las características de su población, las técnicas de producción y su separación geográfica de la ciudad de Maracaibo, acuñando además la importancia de fomentar la navegabilidad del río Chama como vía de comunicación y comercio de la ciudad de Mérida hacia el sur del lago y Maracaibo. El activo comercio desarrollado por los vecinos de Maracaibo, Mérida y Trujillo, cuya producción era objeto de comercio, extendía ampliamente su circulación por el lago de Maracaibo y sus márgenes donde llegaban a través de la navegación de sus ríos.

Se concluye que durante el siglo XVI al XVIII, Mérida tenía una presencia vital en el sur del lago, con la fundación de puertos cuya supervivencia dependía de la producción y exportación de la región de Mérida, es decir, que desde ese período Mérida ha tenido jurisdicción ribereña en el lago de Maracaibo, la cual ha sido mantenida de forma consuetudinaria hasta nuestros días, ya que Mérida, desde su fundación en 1558, nunca ha vivido de espaldas al sur del lago (empleando los caminos por el páramo de Los Conejos como ruta de comunicación. la más directa), es decir, que su emplazamiento ha tenido como eje de circulación natural de su producción, el sur del lago de Maracaibo.

José Domingo Rus. Informe sobre la Provincia de Maracaibo. En: Antonio Arellano Moreno. Relaciones Geográficas … pp. 466-467.BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA
Ahora bien desde el punto de vista de la institución eclesiástica, su organización, necesidades, (este aspecto fue muy importante en la construcción y mantenimiento de los caminos por el páramo de Los Conejos, por cuanto, por varios siglos la ciudad de Mérida se constituyó en la capital religiosa del occidente de Venezuela, en consecuencia, exigía el traslado permanente de los religiosos y de personas que debían realizar trámites relacionados con el tema religioso-administrativo, en consecuencioa se requerían caminos en buen estado); Maracaibo y sus términos de influencia jurisdiccional seguían sometidos a la competencia religiosa del obispado de la provincia de Venezuela y Mérida y su área de dominio, es decir, los términos de autoridad de la Gobernación que existió desde 1622 a 1676, que comprendía la villa de San Cristóbal, y las ciudades de La Grita, Gibraltar, entre otras; y que estaban bajo la dependencia religiosa del Arzobispado del Nuevo Reino de Granada. Por lo que se planteó la necesidad de crear una diócesis en esta basta zona de influencia geográfica-religiosa, ya que esta extensa área territorial era difícil dominar desde el punto de vista clerical, y por esta causa estos paisajes fueron desasistidos de sus pastores, por la lejanía y la dificultad de comunicación, lo que impidió el ejercicio cotidiano de las actividades eclesiásticas tales como: confirmaciones, nombramiento de curas, votos, demandas, etc; diligencias que debían tramitarse en el caso de Maracaibo y sus términos por Caracas y en Mérida y su área de influencia por Santa Fe de Bogotá. Todo ello llevó a la necesidad de la erección de una nueva diócesis, y es entonces cuando surge la rivalidad entre Maracaibo y Mérida por la sede de la diócesis.


DERECHOS DE USO DE PARAMO Y SU INFLUENCIA SOBRE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS

(Entre los campesinos, descendientes de los indígenas, persiste en términos de propiedad sobre los terrenos en el páramo de Los Conejos, el derecho consuetudinario de propiedad comunitaria – privada, parte de la tierra en esas montañas, de propiedad individualizada entre sus derechantes, figura jurídica vigente, que les permite usufructuar las tierras, derecho jurídico originado en los “resguardos de pueblo” que proviene de la época de la colonia, de sus antepasados, derechos que son afectados hoy por otros intereses locales y extraños a la comunidad del páramo, con fines científicos, objetivos -turísticos y urbanísticos, proyectos agroforestales. Situación problema en términos de uso y dsifrute de los derechos de páramo es la que ocurre con la contradicciones y conflictos que se presentane entre los productores y el marco jurídico de protección de las montañas como reserva de recursos naurales estratégicos para la nación venezolana como ocurre con lo establecido en la Constitución Nacional en materia ambiental, el Decreto de Creación del Parque Sierra La Culata y su Reglamento de Uso; leyes ambientales de carácter nacional. Los Derechos de Páramo requieren de control para evitar la comercialización de estos por parte de los propietarios, sin reglamentación alguna, lo que ocasiona uso inadecuado de los terrenos en el páramo por parte de personas ajenas a las familias derechantes. La ventas de esos derechos de páramo origina en la actualidad problemas de diverso orden y en el futuro serán difícil de corregir por parte del Estado venezolano, véase el caso de Estanques en el estado Mérida, Mucuchíes, Timotes, Pueblo Llano, Bailadores, Tovar, Pueblos del Sur, entre muchos casos en el estado)

Luís Bastidas Valecillos. Centro de Investigaciones Etnológicas. Universidad de los Andes, Mérida. Concepción de la propiedad de la tierra.
La concepción de la estructura agraria actual entre los campesinos de las zonas que constituyeron las tierras aborígenes durante la colonia, es cambiante y dinámica. En efecto, hemos visto cómo el indio y luego el campesino se han apropiado del discurso de criollos y políticos; así como también de las nociones manejadas por éstos con relación al problema del uso y tenencia de la tierra, para fortalecer y sostener sus propias nociones al respecto. El campesino descendiente de indígenas se ha apropiado, en su propio beneficio, de las armas teóricas y legislativas empleadas contra él por la sociedad nacional. Esta actitud ha originado que las concepciones de los antepasados indígenas, unidas a la de los españoles de la época colonial, se encuentren presentes, aún hoy, en el medio rural merideño.
(Este razonamiento de la apropiación de los fundamentos legales y técnicos en cuanto a uso de la tierra, propiedad y venta de la misma, es fundamental en la actualidad, por cuanto del control en el traspaso de las propiedades y terrenos; del uso de los mismos en los páramo de la sierra La culata, garantiza el uso de las mismas para proveer agua a los sistemas de acueductos en la zona baja, y la calidad del ambiente como reguladores del clima; lugares de distracción y esparcimiento; reserva genética de planta y animales)

http://64.233.167.104/search?q=cache:stZtkXLwriAJ:www.insumisos.com/lecturasinsumisas/Mirada%2520etnohistorica%2520de%2520tierras%2520indigenas.pdf+CAMINOS+ABORIGENES+EN+LOS+PARAMOS+MERIDE%C3%91OS&hl=es&ct=clnk&cd=23&gl=ve

Para los aborígenes, la propiedad y la producción tenían carácter comunitario dentro de una organización social, carente de antagonismos internos y divisiones clasistas (esta ocurre en muchos lugares en los paramos andinos y es la que debe mantenerse y prevalecer).
de+merida+en+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=19&gl=ve
El asentamiento de la urbe colonial de Mérida se consumó en la segunda mitad del siglo XVI, desde esa época y hasta avanzado el siglo XVIII, se procedió a la distribución de tierra y el otorgamiento en propiedad a través de: derecho de conquista, las mercedes de tierra, la capitulación, los repartos, resguardos de indios, ejidos. La ciudad colonial y sus áreas aledañas fueron entregadas a los primeros conquistadores y pobladores que se avecindaron en ella).

Los hispanos tomaron como base aquellas propiedades para la conformación de las unidades de producción que asumieron inicialmente la denominación de estancias, pero que progresivamente con la especialización de los cultivos y la concentración de la propiedad dieron paso a la estructuración de las haciendas. Otro factor de importancia en ese proceso productivo, lo constituyó el repartimiento de indígenas en encomiendas que fueron aprovechados como trabajadores agrarios en aquellas estancias y haciendas.
http://64.233.169.104/search?q=cache:yw2Czmxx_9gJ:saber.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe%3FDocumento%3DT016300002597/9%26term_termino_2%3De:/alexandr/db/ssaber/Edocs/pubelectronicas/procesoshistoricos/vol5num9/articulo6.pdf%26term_termino_3%3D%26Nombrebd%3Dsaber+DERECHO+DE+PROPIEDAD+agraria+EN+
LOS+paramos+de+merida+en+venezuela&hl=es&ct=c
lnk&cd=4&gl=veDsaber+DERECHO+DE+PROPIEDAD+agraria+
EN+LOS+paramos+de+merida+en+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=24&gl=ve
El trabajo que se anexa describe pormenorizadamente el origen y operacionalización del Derecho de Páramo, razón por la cal, se trae a consideración.
Las extensas comarcas cordilleranas, especialmente sus valles y mesetas, fueron objeto de repartimientos. Nuestro trabajo se centra en el estudio de una forma de modalidad colectiva de tenencia de la tierra, y de manera específica, la otorgada a los Pueblos de Indios, conocida como tierras de comunidad en buena parte de Hispanoamérica bajo el dominio español (Resguardo de Pueblo en Venezuela). El tema medular de este trabajo podemos precisarlo en lo que se ha denominado Resguardos en la Nueva Granada, término que luego comprendió a los propios pueblos aborígenes. La noción de propiedad individual fue desconocida en América por las comunidades prehispánicas. Para esas comunidades indígenas, formadas por familias vinculadas por lazos de parentesco, la tierra cultivable fue un recurso de utilización compartida, que con el trabajo cooperativo comunal, les proporcionaba bienes de subsistencia pertenecientes a la comunidad, aunque el usufructo de su producción fuese individual. Tal circunstancia permite deducir la estrecha relación que establecieron con la tierra que cultivaban, con la tierra fecunda, sobre la que el aborigen mantuvo un profundo sentimiento de posesión, en razón de su pertenencia ancestral, capacidad de asentarse y explotarla, lo cual caracterizó la estructura social de la comunidad, los medios técnicos de producción, sus creencias religiosas y las manifestaciones artesanales y artísticas que encontró el español a su llegada a tierras americanas. (algunas de esas prácticas se mantuvieron bajo el dominio europeo y han permanecido a través del tiempo para mantenerse activas en la actualidad en el sector rural del estado Mérida, como ocurre con los derechos de páramo, por otro lado, por información extraída de crónicas de españoles se observa la rápida incorporación de los aborígenes al concepto de propiedad individualizada, privada y la comercialización de sus productos, así como la venta de su capacidad de trabajo o mano de obra).

A lo largo de los siglos hispánicos, la Corona proveyó una serie de disposiciones legales que dictaminaron sobre las tierras comunales indígenas o resguardos, encaminadas a proteger, conservar y garantizar la supervivencia de la población nativa. Parte de ellas fueron recogidas en el Cedulario Indiano de Diego de Encinas (1596) y, la mayoría en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias de 1681. El tema del resguardo se ha abordado desde perspectivas diferentes y en un marco cronológico netamente diferenciado. Podríamos apreciar por un lado el aporte de siglos hispánicos y, por otro, el del siglo XIX, elaborado a la luz del proyecto moderno liberal. Más, la producción científica sobre la tenencia de la tierra en países como

Méxicohttp://209.85.215.104/search?q=cache:3- m2S8oJ_eUJ:www.anhvenezuela.org/admin/Biblioteca/353/Edda_O._
Samudio_A..pdf+la+hacienda+en+los+andes+meride%C3%B1os+en+la+colonia&hl=es&ct=clnk&cd=43&gl=ve
Propiedad comunal indígena y posesión comunera campesina en Mérida, Venezuela, siglo XIX. Edda O. Samudio A. Universidad de Los Andes Mérida – Venezuela

El estudio se centra en el análisis de dos modalidades de propiedad de la tierra que estuvieron presentes en Mérida el siglo XIX. Se plantea el proceso por el cual, en nombre de los postulados liberales, se legisló la liquidación de la propiedad comunal indígena, mediante el reparto de sus resguardos, mientras por otra parte, se consolida y fundamenta jurídicamente la propiedad o posesión comunera, con limitaciones en cuanto a su perdurabilidad. Se estudia comparativamente las características y comportamiento de ambas modalidades de tenencia, con la constante manifestación del dilema individuo y comunidad, que propugnaba la eliminación de la propiedad colectiva, característica relevante de la política agraria del siglo XIX. El tema de esta comunicación está directamente vinculado a la tenencia de la tierra en el siglo XIX, cuestión fundamental en la Historia Agraria de Venezuela y, en general, de los países hispanoamericanos. Con la llegada de los españoles se inicia el proceso de ocupación violenta, de usurpación, reparto, donación y concesión de la tierra, entre otras maneras de apropiarse de ese bien raíz, posteriormente legalizado a través del instrumento jurídico de la “composición”, proceso que implicó el sometimiento y organización del indígena en torno a la encomienda, base de la estructura socioeconómica y de la iniquidad social en la América Hispana. De esa manera, el hábitat del indígena fue progresivamente limitándose hasta confinarse en los Pueblos de Indios, dotados de las tierras comunales o resguardos, mientras en su entorno se consolidaban y expandían las propiedades de los notables vecinos de las ciudades. El análisis comparativo de esas dos modalidades de tenencia, relacionadas con formas tradicionales de propiedad en comunidad; una instituida en la colonia que se prolonga a la república, la comunal indígena y, la otra, de carácter asociativo, cuyos actores, en una buena parte, estuvieron vinculados a la propiedad comunal que consta en la documentación del siglo XIX como posesión comunera, constituyen el objetivo esencial de este trabajo. Se parte de que las élites republicanas ceñidas a los principios liberales de la época, se empeñaron en asegurar el funcionamiento del mercado libre de tierras, eliminando las trabas que dificultaban la enajenación de la tierra en común y consecuentemente, la concurrencia de su mano de obra al mercado laboral. De esa manera se impuso la individualización, tanto de las tierras comunales indígenas como las que estaban bajo el régimen de posesión comunera, sin que se acompañara de una política complementaria de asistencia técnica a la producción, ni de apoyo a la comercialización de sus productos, proceder que se ha prolongado en el tiempo, hasta nuestros días. Tampoco se ofreció un sistema de crédito para la población campesina, sumida en una economía de subsistencia, ni al sector desposeído o sin tierra, resultante de ese proceso de minifundización, circunstancia que ocasionó mayor pobreza de la población rural. Es preciso señalar que mientras el estudio sobre la propiedad comunal indígena ha motivado el interés de investigadores de la Ciencias Sociales, la historiografía sobre la posesión comunera es prácticamente inexistente, tema que fue motivo de un trabajo de investigación realizado por un grupo de estudiantes en las aulas de la escuela de Historia de la Universidad de Los Andes, hace más de una década. Este estudio se fundamenta básicamente en datos recogidos en trabajo de campo, en documentos notariales y en la legislación de la época.(Para comprender la evolución y desarrollo de los procesos culturales, económicos, ambientales en la sierra La Culata, que incluye el páramo de Los Conejos es importante conocer la evolución en el derecho sobre las tierras de los páramos antes de la llegada de los europeos y después de su arribo).

La propiedad comunal indígena y la posesión comunera. Sus orígenes. Es bien conocido que desde el temprano siglo XVI hubo la preocupación por parte de la Corona de dotar de tierra a los Pueblos de Indios; no obstante, en los territorios neogranadinos, fue el primer presidente de la Audiencia de Santa Fe de Bogotá, Andrés Venero de Leyva, quien a mediados de esa centuria inició el proceso conducente al establecimiento definitivo del resguardo.Mérida formó parte de la jurisdicción neogranadina hasta 1777, cuando se le anexó a la Capitanía General de Venezuela y luego, en la década siguiente, a la Real Audiencia de Caracas. El cumplimiento de las Cédulas de El Pardo (1591) y la observancia de las Ordenanzas sobre resguardos motivaron el envío de Oidores y de otros funcionarios reales a diferentes provincias neogranadinas, con la misión de conocer la situación de las tierras indígenas y los vecinos; así como el cumplimiento de la condición de “morada y labor” , a la vez que establecer si la posesión de esas tierras se ajustaba a lo determinado en la legislación indiana y si los asentamientos aborígenes disponía de tierra suficiente para la subsistencia. Consecuencia del conocimiento de la caótica realidad de los naturales merideños fue la asignación de resguardos a los Pueblos de Indios de Mérida, proceso que inició Juan Gómez Garzón, como Juez Medidor de Tierras en el año 1594.

En la jurisdicción emeritense esta dotación de resguardos, al igual que en otras provincias, se extendió más allá de la primera mitad del siglo XVIII y estuvo enmarcada dentro del proceso de reordenamiento y reorganización de la población aborigen en Pueblos de Indios. (Este es el origen de las tierras comunales bajo la figura jurídica del derecho de páramo).

En consecuencia, la tierra comunal indígena o Resguardo indígena formó parte del régimen de la tierra desde el temprano período hispánico. A través de esa institución se consagró la propiedad comunal otorgada a los Pueblos de Indios o reducciones, para su aprovechamiento y beneficio colectivo, por consiguiente, los indígenas no ejercían dominio sobre esas tierras, pues, la Corona conservaba la propiedad, y aquellos, el derecho al usufructo. De esa manera se impedía que los indígenas hicieran de la tierra un bien comerciable para que ésta se transformara en el medio fundamental de vida de las comunidades aborígenes. Por su parte, la posesión comunera que parece haber estado presente en Venezuela desde la primera mitad del siglo XIX, comparte dos figuras jurídicas: la posesión y la comunidad. En consecuencia, se acoge la noción de que la posesión es la tenencia de una cosa o el disfrute de un derecho que ejercitamos por nosotros mismos o a través de otra persona que retiene el bien o ejercita el derecho en nuestro nombre; mientras la comunidad es definida como el derecho de propiedad que corresponde a varias personas sobre un mismo bien, en el cual, “...cada una tiene una cuota ideal o abstracta”. No obstante, la indivisión de la cosa poseída entre los comuneros constituía exigencia medular en la comunidad, de manera que “...el derecho de cada uno se halla indistintamente sobre toda la cosa y sobre cada una de sus partes”. En esta forma, cada comunero ejercía un derecho de dominio pro indiviso que se traducía a la posesión sobre su cuota y de los provechos o frutos correspondientes. Además, estaba en capacidad de vender, traspasar o hipotecar libremente su parte y, también, transferir su disfrute a otras personas ( esta figura se conserva en la actualidad en los Derechos de Páramo), para el “...usufructo, uso, habitación, anticresis o arrendamiento”; todo limitado a la parte correspondiente. De este modo, ese derecho que tenía un valor traspasable se fraccionó a través de la compra-venta, herencia y donación, constituyendo un sistema de “aderechados”, con la posesión o dominio de la cuota y no de la propiedad. (Este párrafo explica claramente el concepto de Derecho de Páramo).Esta última se adquiría con la división o liquidación de la posesión comunera que otorgaba la propiedad plena de la parte o lo correspondiente a la cuota. Así, la posesión conducía a la propiedad por lo que se les ha considerado términos análogos. No obstante, es necesario destacar que las bienhechurías o mejoras realizadas por el comunero eran de su absoluta propiedad. La confusa situación que generó la convivencia de nativos y forasteros no fue un hecho particular de los pueblos de resguardo; también las posesiones comuneras fueron consideradas semilleros de desavenencias. Esta circunstancia justificó y propició su intervención, estableciendo cotos a su existencia. Esto fue regulado a través de disposiciones legales: en el caso de los resguardos, desde la temprana república; y en el de la posesión comunera, en la segunda mitad del siglo XIX. La propiedad comunal y la posesión comunera en la legislación venezolana.(El derecho de Páramo como figura jurídica se respetó durante toda la evolución histórica de la etapa republicana de a nación, se mantuvo el derecho de propiedad privada y de herencia de parte de la tierra en los páramos, otra parte de esos terrenos es de uso comunal, el origen de este tipo de propiedad se originó de ordenanza Real). La Constitución Federal de Venezuela de 1811 definió la postura de la elite republicana respecto a las tierras comunales indígenas. Esta postura puede considerarse lineal e inquebrantable durante el resto de la centuria. Apoyándose en los derechos fundamentales del hombre y del ciudadano, las leyes republicanas favorecieron la participación de otros sectores de la sociedad en los espacios comunales indígenas, propiciando su partición y liquidación. Estas fueron promulgadas en el orden cronológico que se presenta a continuación: Diciembre de 1811, 11 de octubre de 1821,
15 de octubre de 1828
2 de abril de 1836
7 de abril de 1838
16 de junio de 1884
25 de mayo de 1885.

Los gestores de la República tuvieron el cuidado de que no persistiera aquella propiedad comunal, inalienable e inajenable, heredada de la colonia. Con ese fin dispusieron, a partir de entonces, que las nuevas poblaciones indígenas tuvieran tierras para repartir progresivamente, de diez a cien fanegadas, conforme a la calidad del terreno, por familia indígena asimilada. Además, permitían a los no indígenas asentarse en estos poblados, donándoles solares para sus viviendas, arrendándoles o vendiéndoles las tierras de labor. Quince años más tarde, una nueva Ley estipulaba que se dieran veinticinco fanegadas a cada familia indígena reducida a vivir en los poblados misionales, algunas semillas, instrumentos de trabajo, algún ganado, unos animales domésticos y el vestuario necesario. No obstante, en esta misma disposición se contemplaba conceder igual cantidad de fanegadas a familias venezolanas no indígenas y extranjeras que se avecindaran en esos asentamientos.La lectura de la legislación venezolana que trata sobre la parcelación o individualización y la plena propiedad de las tierras comunales indígenas, advierte de un progresivo afinamiento en la forma de llevar a cabo aquel objetivo durante la centuria pasada, característica que es notoria en las disposiciones promulgadas en los años mil ochocientos ochenta, a la que se acogió un buen número de asentamientos en la región andina merideña, donde la propiedad comunal había tenido un dilatado y significativo arraigo. Por su parte, la posesión comunera no respaldada de un compromiso previo entre comuneros, debía acogerse a lo establecido en el Título IV, “De la Comunidad”, del Código Civil. El contenido de este título del cuerpo de preceptos legales de 1873 evidencia el cuidado que tuvieron los legisladores de evitar que esta modalidad de tenencia constituyera una compleja institución de inmovilización de la propiedad de la tierra. Con este motivo, se definió claramente su naturaleza, la que tuvo entre sus características, la prescripción o transitoriedad. De esa manera, se impuso el principio de no obligar a ningún comunero a mantenerse en comunidad, cualquiera de ellos podía exigir su partición; sin embargo, se consideraba lícito permanecer en comunidad durante un lapso no superior a cinco años. El ordenamiento jurídico llegaba todavía más lejos, pues el Artículo 640 establecía que la autoridad judicial, ante situaciones serias y apremiantes podía ordenar la división de la cosa en común, aún antes de haber cumplido el tiempo convenido. Entre esas situaciones se contemplaba: la enemistad entre comuneros, el desacuerdo en la administración de la cosa común y el haber caído en un estado de pobreza tal que varios comuneros no pudieran cumplir con los gastos de administración o conservación, sin que el resto estuviera dispuesto a suplirlos. Respecto a las cosas comunes, otra disposición (art. 633), determinaba que cada comunero podía aprovecharse de ellas, pero debía emplearlas de acuerdo al destino que le había dado, sin atentar contra el interés de la comunidad o no permitir el ejercicio del derecho que otros comuneros tenían de servirse de ellas.

También, en cuanto a la división de aquellas cosas que al ser fraccionadas dejaban de prestar el servicio señalado, lo que en estos casos podía exigirse era la venta en almoneda pública. Finalmente, se determinó que las reglas sobre la división de la herencia eran aplicables a la división entre comuneros (art. 642) Similitudes y diferencias. El trabajo empírico respecto al comportamiento de estas dos instituciones agrarias en Mérida, permite establecer similitudes y diferencias importantes, en cuanto a su origen, características y evolución. Igualmente, es preciso destacar que cada una de ellas tuvo un desenvolvimiento no precisamente homogéneo; por el contrario, esa heterogeneidad es preciso conocerla, para poder aproximarse atinadamente a su caracterización. En cuanto a su origen es necesario destacar que la propiedad comunal indígena fue una institución creada por la Corona española, como parte del proceso de reducción del aborigen, a través de la formación de Pueblos de Indios, ubicados en sitios determinados y dotados de tierras, cuya propiedad se nutrió de la raíz colectivista prehispánica. Por su parte, la posesión comunera surge en forma espontánea, mezcla de elementos de la cultura occidental y de las sociedades tradicionales, a partir de la primera mitad del siglo XIX y se propaga en la segunda mitad de esta centuria, precisamente en el periodo que se inicia y se intensifica la disolución de la propiedad comunal indígena en Mérida. A ella concurrió principalmente población proveniente de asentamientos originalmente indígenas, en busca de satisfacer objetivos de índole social y económica. Tal como se ha señalado, la propiedad comunal indígena tuvo su origen en la concesión real de tierras a las poblaciones aborígenes para el usufructo, mientras la Corona conservaba su propiedad. Ésta, no sólo era de carácter comunal, sino inalienable, inajenable e imperecedera, perpetuidad que termina con el ordenamiento jurídico republicano. (este trabajo que se presenta en resumen es interesante para entender, analizar e interpretar el origen, evolución y estado de la propiedad agraria en el páramo de Los Conejos. Es de hacer notar que los derechos de páramo, como su nombre lo define, se adjudicaron en tierras de todos los páramos de la sierra andina venezolana, en todas sus extensiones y ramales, la razón de ese derecho comunal obedeció, al requerimiento legal establecido por el Rey para dotar de tierra a la población indígena, porque estas áreas no motivaron en el conquistador, luego colonialista, más tarde hacendado y posteriormente latifundista la intención de pelear esas tierras a los aborígenes por lo estéril, difícil para la agricultura, no se daban los cultivos destinados a la agroexportación y a la capacidad e intención de los naturales para resistir el clima inclemente , consiguiendo de esta forma tierras para sobrevivir en la forma de propiedad y trabajo comunal como lo venían haciendo desde siglos)

http://209.85.215.104/search?q=cache:VpjaHdFhYzkJ:saber.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe%3FDocumento%3DT016300000827/1%26Nombrebd%3DSsaber%26term_termino_3%3D%26term_termino_2%3D/alexandr/db/ssaber/Edocs/pubelectronicas/procesoshistoricos/vol2num3/articulo3-1.pdf+produccion+agropecuaria+en+la+colonia+en+M%C3%A8rida+venezuela&hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=ve

DERECHO DE CONQUISTA.
QQQQQQQ
INCIDENCIA DE LOS MOVIMIENTOS POLITICOS RELEVANTES EN LA HISTORIA DE VENEZUELA Y DEL ESTADO MERIDA EN LA EVOLUCION Y DESARROLLO DE LOS CAMINOS EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS

La presión ejercida sobre los indígenas para imponerles el régimen económico y las creencias religiosas de los españoles provoca reacciones de la más diversa índole, algunas de las cuales culminan en la rebelión o en la fuga de sus tierra ancestrales para esconderse en los páramos y adquirir derechos de hecho de esas montañas que no fueron deseadas por los blancos hasta bien avanzado el siglo XX.

Cardozo Arturo.
El combate y la huida son las dos formas de lucha que utilizan los aborígenes frente a la invasión española; mientras tienen fuerza que oponer al peninsular, se baten con sus flechas; cuando ya están vencidos se fugan a los montes para conservar sus principios y su libertad (el páramo de Los Conejos se convirtió en los primeras décadas de la conquista de la región de Mérida en lugar de protección y escape de la esclavitud y desmanes de los europeos, estas montañas poseen las condiciones mínimas de sostenibilidad ecológica para aceptar, mantener y lograr la reproducción del grupo poblacional que se trasladó a esos lugares. El clima en el páramo de Los Conejos no es tan inclemente lo que permite el asentamiento humano durante todo el año, los lugares poseen suficiente agua, de buena calidad para satisfacer la demanda de numerosos pobladores radicados en el lugar; el suelo es productivo y fértil, puede ser cultivado durante todo el año con especies alimenticias que se adaptan a la zona, las que los aborígenes producen desde hace cientos de años con el conocimiento suficiente para sembrarlos en la extensión necesaria para su susbsistencia; dominaron la tecnología de construcción de viviendas empleando los materiales que provee las montañas, elaboración de vestimenta adecuada y suficiente para satisfacer las exigencias rigurosas del clima; la existencia en el medio de animales en cantidad y diversidad suficiente que satisfizo las necesidades nutricionales en proteína animal de los aborígenes en fuga: conejos, lapas, venado paramero, pavas, palomas, pájaros, huevos de aves, picures, lochas, monos, culebras, insectos, crustaceos, bataracios).

Cardozo Arturo. Proceso de la Historia de Los Andes.
Una gran rebelión, la más importante en el suelo andino durante la colonia, fue la de los comuneros del Socorro, célebre movimiento de masas campesinas, mestizoa, artesanos, blancos criollos, pequeños y medianos hacendados que conmovió a toda América del Sur y penetra en los Andes venezolanos. “Es un levantamiento en contra de las autoridades coloniales encargadas de cobrar los tributos. Los notables de Mérida se suman a la rebelión. En los Andes lo habían hecho Bailadores, Ejido y Estanques. Para 1782 la rebelión está totalmente vencida y procesados sus dirigentes. La rebelión de los Comuneros es una verdadera revolución. (Es posible que los pobladores del Páramo de Los Conejos se incorporaron a este movimiento participando activamente, motivado a que este páramo estaba muy ligado a la realidad y actividad que ocurría en Ejido, y con los caminos que comunicaban con el lago de Maracaibo, fue la salida de las personas y productos de este poblado hacia varios puertos lacustres; para esa época los aborígenes no estaban en huída , se encontraban asentados en resguardo ( los que originaron los derechos de páramo), la inmensidad de esas montañas constituyó el sitio propicio para la construcción de los caminos que permitieron el traslado más rápido de personas y bienes de la ciudad de Mérida y Ejido hacia el lago de Maracaibo, por lo que, fue la ruta más idónea para propagar las ideas de los revolucionarios y alzados de Los Comuneros del Socorro hasta las tierras del pie de monte del sur del lago de Maracaibo y la Ciudad puerto, del mismo depósito de agua).

En 1810 no había transcurrido un mes de la adhesión de los pueblos cordilleranos a la Junta Suprema de Caracas, cuando ya las autoridades maracaiberas están reuniendo fuerzas para sofocar la insurgencia, alienta aun más el propósito de las autoridades coloniales, el nombramiento recaído en el Gobernador Miyares como Capitán General de Venezuela, quien tendrá como sede Maracaibo, mientras Caracas permanezca en rebelión. (Este movimiento político trae como consecuencia que la región de Mérida se separó de Maracaibo, por lo que la rencilla que venía desde la fundación de Mérida con la capital marabina entre el grupo de nobles y prohombres de ambas regiones se acrecentó). Se desata entonces una guerra civil entre la región lacustre y los pueblos andinos. (Los caminos por las montañas, con ellos los del páramo de Los Conejos se inmiscuyeron directamente en este proceso, por cuanto eran las vías de comunicación de tropas y logística más rápida y directa hacia ambos lados de las áreas geográficas en conflicto militar)

“Ellos ( los merideños) han palpado las medidas activas y eficaces que estos eclesiásticos, con los demás vocales seculares, han dado y ejecutado para la seguridad del país, cortando los caminos estrechos con fosos, poniendo en todas las alturas inmediatas a la costa montones de piedras para resistir con ellas a las tropas de Maracaibo. (es posible que este esfuerzo estratégico militar que en su momento protegió a la ciudad de Mérida del ataque de las tropas realistas provenientes de Maracaibo, por la sierra La Culata, ( páramo de Los Conejos), significó el olvido y el uso, cada vez menor, de los caminos desde Mérida hacia el lago de Maracaibo, varios senderos llegaban al puerto de Gibraltar).

En la guerra Federal, fuerzas combinadas de Conservadores, de Táchira y Mérida avanzaron por el páramo de Los Conejos, para bajar por el sendero de La laguna Albarregas, Santa Rosa , la Hechicera y atacar por sorpresa a las fuerzas Liberales que desde Barinas se apoderaron de la plaza de Mérida, causándole total derrota.
Dictadura Militar
QqqqQQQ
Democracia Representativa
QQQQQQ
Democracia Autoritaria y PopulistaQQQQQ
LA ORGANIZACIÓN POLITICO ADMINISTRATIVA DEL PARAMO DE LOS CONEJOS DESDE 1558 HASTA EL 2007
QQQQQQ


INCIDENCIA DEL CONTRABANDO EN EL SUR DEL LAGO DE MARACAIBO SOBRE EL TRAFICO DE PERSONAS Y BIENES Y POBLAMIENTO EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.

La Corona trata siempre de imponer un comercio cerrado entre la Península y sus colonias. Con este objetivo prohíbe todo intercambio directo entre los pueblos americanos y las demás potencias europeas. Sin embargo el subdesarrollo de España no le permite abastecer de mercancías a las colonias (además de bienes de calidad, y competitivas en precio con las de otros países de Europa); tampoco es capaz su flota mercante de cubrir con eficiencia las diferentes rutas para abastecer de productos provenientes de Europa y de regreso llevar los bienes producidos en la colonia, especial atención los que se origunaban en la provincia de Mérida. A Maracaibo llegan apenas uno o dos barcos españoles por año. (la política de estanco para el cultivo del tabaco y el chimo impuesto en la provincia de Mérida, es otro elemento que motivó el contrabando en la región). De la intransigente actitud real surge con gran fuerza el comercio clandestino con Holanda, Francia, paises bajos e Inglaterra y sus respectivas colonias antillanas. En 1634 los holandeses se apoderan de las estratégicas islas de Aruba, Bonaire y Curazao. Con tan vecinas bases el contrabando se extiende a las costas de Coro y a todo el Lago de Maracaibo, ( desde ese lugar atravesando la sierra La Culata hacia la provincia de Mérida) Durante todo el siglo XVII los holandeses monopolizan el comercio con Los Andes, sirviendo Maracaibo de enlace. El comercio con los holandeses significa para los andinos el 67 % de la economía. La jurisdicción de la Compañía Guipuzcoana se extiende solamente a la Provincia de Caracas por lo que el resto de Los Andes y Maracaibo permanecen durante 24 años excluidas del campo de operaciones de la Guipuzcoana, esta situación acelera las negociaciones clandestinas, porque ya no es solo Trujillo, ( Guanare, Barinas y Apure) el que trata de evadir las onerosas condiciones y los bajos precios impuestos por el monopolio, sino las regiones de Barquisimeto y los llanos occidentales de Venezuela; a través de los caminos cordilleranos (Páramo de Los Conejos) se desplaza el comercio buscando el Lago de Maracaibo y al comprador holandés.

Para enmendar esta situación, el Rey extiende, en 1752, la jurisdicción de la Compañía Guipuzcoana hasta los territorios de Mérida y Maracaibo.
Cardozo Arturo. Proceso de la Historia de Los Andes.
El régimen español de los siglos XVI y XVII y la prohibición impuesta a los extranjeros de comerciar con las posesiones americanas, trajeron como consecuencia el contrabando o comercio clandestino que no pagaba derechos aduaneros, violaba y defraudaba al fisco. Los ingleses, portugueses y holandeses introducían toda clase de géneros; aun los mismos concesionarios de las flotas se entregaban con descaro al contrabando. Estas empresas aprovecharon el asiento para contrabandear, lo cual perjudicó en gran medida los intereses económicos del gobierno metropolitano y del rey de España. En consecuencia, el comercio ilegal aumentó en forma alarmante, y fue necesario combatirlo. Ejemplo de este contrabando es el realizado por barcos holandeses con relación al tabaco procedente de Barinas. Dicho tabaco se enviaba en jarras de porcelana azul de Delft (Holanda) a través de barcos que remontaban el Orinoco y el Apure hasta la propia provincia de Barinas, (otra vía fue a través de la sierra de Mérida y la sierra La Culata, en ese transito atravesaron caminos por el páramo de Los Conejos) mientras que el comercio (ilegal) del tabaco con España se realizaba mediante recuas de mulas a través de los Andes venezolanos (páramo de Los Conejos) hasta el puerto de Gibraltar, en el sur del Lago de Maracaibo. El contrabando holandés llegó a superar el comercio colonial del tabaco con España, por lo que la Corona española construyó dos fuertes junto al Orinoco para combatirlo, ya en el siglo XVIII. Las jarras holandesas de tabaco con las que se comercializaba en Europa llevaban la inscripción Farinas. ( Barinas)
http://es.wikipedia.org/wiki/Compa%C3%B1%C3%ADa_Guipuzcoana_de_CaracasPresente y Pasado. Revista de Historia. ISSN: 1316-1369. Año 6. Volumen 6. Nº 11/12. Enero-Diciembre, 2001.Carlos Villalobos León, Piratas y corsarios en el Lago de Maracaibo..., pp. 70-95.Carlos Villalobos León**Universidad de Los Andes. Mérida–Venezuela.Piratas y corsarios en el Lago de Maracaibo(Siglo XVII)

La región económico-geográfica del Lago de Maracaibo, desde la isla de San Carlos al norte, hasta Gibraltar al sur fue escenario –durante el siglo XVII– de frecuentes incursiones de filibusteros europeos, quienes incursionaban en el estuario en procura de botines en numerario y joyas, así como también de avituallamiento, aprovechando la disminuida defensa militar hispánica de esta zona costera. Los corsarios actuaban contra las poblaciones ribereñas de acuerdo con los criterios personales de sus comandantes de escuadra y la política de sus respectivos países de origen frente a la Corona Española. Maracaibo y Gibraltar fueron intermitentemente diezmadas por filibusteros holandeses, ingleses y franceses, (como consecuencia de toda esa situación, los caminos que atraviesan el páramo de Los Conejos cobraron importancia estratégica para trasladar las fuerzas que repelían y aseguraban la posesión de las propiedades y de las personas que habitaban en la población del puerto de Gibraltar, por lo que, se requería que la presencia de las fuerzas provenientes de la ciudad de Mérida, lo hicieran de forma rápida y en número suficiente para repeler la presencia de las fuerzas extrañas. Es de aclarar que, la ciudad de Mérida, no poseía para esa época fuerzas militares, ni policiales profesionales o conscriptos, la defensa del territorio perteneciente a Mérida se hacía mediante la agrupación de voluntarios en cuerpos de milicia que activaban la defensa)

NOTA DEL COMITÉ DE EDITORES: Ponencia presentada en el Simposio “El Lago de Maracaibo en la Historia Nacional: a 500 años del arribo de Alonso de Ojeda (1499-1999)”, Maracaibo-Estado Zulia: Septiembre 28 a Octubre 1º de 1999; la misma fue sometida a la consideración de Presente y Pasado. Revista de Historia para su publicación en Noviembre de ese año y aprobada por el Comité de Arbitraje en Diciembre del mismo.

Entre tantas vivencias que la Historia depara en su discurrir queremos exponer en este Simposio “El Lago de Maracaibo en la Historia Nacional: a 500 años del arribo de Alonso de Ojeda (1499-1999)” acerca del interés que tenían piratas o filibusteros para adentrarse hasta esta formación acuática natural y desembarcar en las poblaciones costaneras y allende a éstas, en lo que distintos historiadores han coincidido en llamar “correrías”. Acerca del tema del filibusterismo en América, comentaba Eduardo López Rivas, a finales del siglo XIX, que era necesario recurrir a las obras que sobre la temática habían escrito historiadores ingleses, “Tuvo en todo tiempo nuestro Lago la desgracia de excitar con la riqueza de sus poblaciones ribereñas la avaricia de aventureros y piratas: desde las depredaciones de los tudescos en nombre de la conquista, hasta los filibusteros del siglo XVII, y desde éstos hasta los aventureros de las guerras civiles, con procedimientos semejantes, el filibusterismo ha tenido una especie de encadenamiento histórico en nuestras aguas”
Eduardo López Rivas. Palabras iniciales de la primera entrega de la serie “Los filibusteros en el Lago”en El Zulia Ilustrado, Nº 20. Revista Mensual, Maracaibo, Julio 1890.
La presencia filibustera en el Lago. La estrategia defensiva de Gibraltar, por ejemplo, era responsabilidad del gobierno de Mérida y La Grita, a pesar de que para el puerto de Maracaibo (Da la impresión que en el juego de intereses que se daba en las áreas de influencia en el lago de Maracaibo , esta ciudad puerto aupiciaba, o se hacía de la vista gorda en cuanto a los continuos ataques de piratas a los puertos lacustres del sur, en especial al de Gibraltar, con el fin de disminuirlo y no perder la preponderancia e importancia, sin importar que en este juego, como ocurrió la ciudad de Maracaibo fue desvastada en varias oportunidades por lo filibusteros y corsarios)el asentamiento sureño era de vital importancia estratégica comercial, condición que sí le otorgaban los gobiernos provinciales de las cumbres andinas. A continuación referimos las más cruciales experiencias conocidas en la región lacustre, practicadas por las huestes de invasores contra los ocupantes de ella, exponiéndolas - según el corso del pirata líder - a fin de coincidirlas con algunas de las actitudes contrarias a España asumidas en el Caribe por las coronas europeas rivales de su Imperio en uno u otro tiempo.
Incursión Holandesa: Registra Luis Britto García en su densa obra “Demonios del Mar. Piratas y Corsarios en Venezuela, 1528 - 1727”, la actividad de los filibusteros contra Maracaibo y otras localidades ubicadas en las riberas del Lago de Maracaibo, desde la cuarta década del siglo XVII. Nos atenemos a su cronología y a su diferenciación de orígenes para nuestra exposición. En Octubre de 1641, por ejemplo, el gobierno del nuevo gobernador holandés residente en Curazao, Jan Claeszoon Van Campen, despachó una flota de cuatro buques y dos chalupas hacia el Golfo de Venezuela, comandada por el capitán Heydrick Gerritsz, también llamado por sus víctimas Henry Gerard. Sin dificultad los navíos holandeses salvaron la Barra, obstáculo natural existente donde el Lago y el Mar Caribe se comunican. Allí, las débiles defensas emplazadas en el cercano Castillo de San Carlos no le detendrían. Frente a Maracaibo pasó airoso rumbo al sur. Desembarcó hombres en los lugares llamados Somocoro y Mocoro y, visto el escaso botín, prosiguió Gerritzs hacia Gibraltar, provincia de Mérida. El gobernador andino, Felix Fernández de Guzmán, estante al momento en aquel lugar pero sin los adecuados recursos bélicos para afrontar invasores más numerosos y mejor equipados, comandó el éxodo de la población gibraltareña y ordenó incendio de las edificaciones, justo cuando los flamencos procedían al desembarco. Sin embargo, los invasores lograron capturarle una de sus embarcaciones, cuyos tripulantes y cargamento pasaron como rehenes y botín, respectivamente, de los captores. Asimismo, se apropiaron de las imágenes sacras del convento no incinerado por Fernández de Guzmán, más 300 sacos de tabaco proveniente del Estanco de Barinas que llegaba al sur lacustre traspasando páramos trujillanos.
Incursión Inglesa: Instado Morgan nuevamente por El Picardo a navegar hasta Gibraltar, lugar por él muy conocido pues tres años antes allí había estado en correrías con David Naú, El Olonés, se dirigió hacia el sur encontrando el poblado casi desolado, por lo que procedió a capturar y torturar a esclavos que no habían huido con sus amos y a algunos blancos que se habían rezagado en la partida, ordenada ésta por la autoridad merideña cuando se supo de la presencia de los filibusteros en Maracaibo. López Rivas apoyado en la traducción personal suya de la obra de Exquemeling, dice acerca de Morgan: “Después de quince días de pillaje por los alrededores de Gibraltar volvió a aquella, cargado de botín y con gran número de prisioneros a quienes obligó a pagar rescate, durante su ausencia había llegado el destacamento del Río Zulia, (enviado allí por Morgan, atendiendo las delaciones de los torturados), con las embarcaciones cargadas de fugitivos con su dinero y ropas. Cinco semanas había permanecido Morgan en Gibraltar; durante ese tiempo taló quince leguas a la redonda sin perder un hombre siquiera, tal era el pánico de los españoles!… Como Gibraltar había sido reedificada después del saqueo de L’Olonnais, los habitantes no queriendo ver consumir por el fuego la flamante población, pidieron tiempo a Morgan para reunir el rescate. Les concedió ocho días, ocurridos los cuales, debían llevar el rescate a Maracaibo; y se hizo a la vela para aquella ciudad donde llegó tres días después, con los principales vecinos de Gibraltar que llevaba como rehenes”, Concluyó así el martirio iniciado en Gibraltar desde que Morgan y su gente desembarcaron el 21 de Marzo de 1669. El retorno desde la sureña posesión se hizo el 23 de Abril.
Incursión Francesa: Los invasores vencieron la dura resistencia y pasaron a buscar el botín. En el lugar permanecieron durante seis semanas, discutieron la posibilidad de proseguir hacia Mérida, cuyo gobernador había muerto en batalla defendiendo a Gibraltar. Lo obtenido fue poco y el rescate pedido a los vecinos no se consumó, por lo que Naú ordenó el incendio de la población antes de regresar a Maracaibo. Llegado acá exigió, también, rescate a los aterrados vecinos que presagiaban su retorno. Éstos, le entregaron 500 reses vacunas cimarronas perijaneras que fueron beneficiadas, pues El Olonés así lo demandó para avituallarse, mientras esperaba durante ocho días la consignación del rescate en numerario. Ordenó, entretanto, destruir las iglesias previa recolección de sus ornamentos, cuadros, esculturas, campanas y cruces, ya que con ellas dotaría un templo católico a edificarse en La Tortuga, comentó Exquemeling. Miguel El Vasco y Montbars: Francois Grammont De La Motte, llamado Agramont por los españoles, según Lucena Salmoral: Pirata, parisino nacido en 1625, del temple rudo de Morgan, ejerció muchos años como máxima autoridad de la Hermandad de la Costa, sita en la isla de La Tortuga, predios de La Española. En Julio de 1678, forzó con muchos agravantes su paso a través de la Barra para luego desembarcar en Maracaibo. Más tarde, avanzó hasta Gibraltar y se desplazó hasta Trujillo, localidades todas que saqueó e incendió antes de retirarse de esa región.” Al Lago ingresó cuando la ciudad estaba bajo el mando del Capitán General de la Provincia de Mérida y La Grita, Jorge Madureira Ferreira, quien había anexado este puerto a la Nueva Granada por orden del Virrey de Santa Fé de Bogotá. Grammont atacó y el ocupante andino despejó la ciudad para no enfrentarlo con sus pocos soldados, manteniéndose en las cercanías del lugar hasta la partida final del invasor. Esta acción estimuló a los piratas para navegar hasta Gibraltar, luego del consabido saqueo de Maracaibo. En el sur encontraron desierto el sitio, de población y de guarnición. Desde acá decidieron avanzar hacia la montaña, desplazándose en sentido Escuque–Motatán-Sabana Larga–Trujillo.
presenteypasado/ano6vol6/carlos_villalobos.pdf%26term_termino_3%3D%26Nombrebd%3Dsaber+EL+CONTRABANDO+POR+LOS+PARAMOS+MERIDE%C3%91OS&hl=es&ct=clnk&cd=22&gl=veEl lago y el filibusterismo.

Varios eran los núcleos poblacionales asentados en las riberas del Lago, cuya actividad económica resultó, a posteriori, de importancia si se considera la escasa preponderancia geopolítica que el estado español confería a la Gobernación de Venezuela y a todas las jurisdicciones costaneras de Tierra Firme. Estas falencias (falta de caminos y los pocos que existían en mal estado desde el lago a las poblaciones interioranas del valle del río Chama) permitieron a los filibusteros europeos triunfar en el mar, ufanar en tierra, enriquecer a las coronas enemigas de España y disfrutar —en lo personal— los botines con que se saciaban en costas del Nuevo Mundo. Ejemplo de penetraciones hacia bien entrado el continente fue la correría del filibustero galo François Grammont hacia el Lago de Maracaibo, en 1678, quien ocupó y saqueó a Maracaibo, Gibraltar y ascendió hasta Trujillo, en acción depredadora que duró casi cinco meses consecutivos. (El constante ataque de Gibraltar por parte de piratas, bucaneros y filibusteros, que no son lo mismo, es un indicador de la importancia de la población y el puerto en lo económico, del movimiento de mercancías y de personas que ocurría en esos siglos, lo que promovió de parte de las autoridades de Mérida y de Nueva Granada, la construcción y mejoramiento de los caminos entre la capital de la región y el puerto lacustre, algunos por el páramo de Los Conejos, con el objeto de facilitar el desalojo a tiempo de la población y sus bienes, así como, respaldar y apoyar con rapidez mediante refuerzos militares, como ocurrió en varias oportunidades de manera exitosa)Visión descriptiva del Lago y de su economía a finales del siglo XVII(Para comprender el desarrollo y la evolución de los caminos que atraviesan el páramo de Los Conejos y la sierra La Culata, conviene revisar y analizar el proceso histórico ocurrido en el Lago de Maracaibo siglos antes a la llegada de los europeos a la región hasta bien avanzado el siglo XX cuando inició la declinación y sustitución de los senderos en las montañas por las vías carreteras construidas en los andes)Desde el punto de vista económico, en la época cuando Alonso de Ojeda entró con sus naos al Lago de Maracaibo (1499) hasta finales del siglo XVIII, inclusive, lo más resaltante ocurrido en esta parte de la geografía venezolana fue el intenso y lucrativo tráfico comercial lacustre interno. También resalta el crecimiento demográfico de Maracaibo, constituido, sin discusión, en importante centro de actividad mercantil de importación y exportación. En términos comparativos modestos, Maracaibo fue a los Andes de Venezuela y al oriente de la Nueva Granada lo que Veracruz fuera a Nueva España. ( lo que soporta la hipótesis que explica que el comercio de los productos y las transacciones con los Andes venezolanos fue elemento fundamental para ese logro, en consecuencia la necesidad de construir y ampliar los caminos por el páramo de Los Conejos, fueron decisivos en tan rápido e importante desarrollo)Para que este logro fuera de realce, una actividad paralela de índole agrícola se manifestaría en las costas sureñas del Lago: la producción cacaotera (luego de tabaco, a comienzos de 1800 en las faldas de la sierra La Culata el grano de oro, el café). Gibraltar estaba a la cabeza de un corredor lacustre donde la explotación agrícola se hizo con abundante mano de obra esclava, (primero de aborígenes naturales, luego, los esclavos de raza negra venidos indistintamente desde Las Antillas francesas, holandesas e inglesas). Allí confluía su cacao con los producidos en los lugares de Santa María, San Antonio, Bobures, Palmarito, La Ceiba, Motatán (la producción del la parte media del valle del río Chama) y varios sitios más. Creció el grano gracias a la bondad de sus suelos, al sudor de los negros africanos y a la inversión de capitales hecha, principalmente, por blancos españoles radicados en Mérida y Trujillo (los que construyeron, ampliaron y mantuvieron los caminos de indios, al mismo tiempo construyeron nuevos que permitieran el traslado a sus casas de habitación en Mérida, ya que lo inclemente del clima y lo insalubre del ambiente no permitía la radicación de las familias en las haciendas; estos caminos fueron empleados para el transporte de productos desde el puerto en el Lago de Maracaibo hacia Mérida y viceversa; también se usaron para el traslado de fuerzas militares para la defensa de Gibraltar). El destino de la producción cacaotera gibraltareña era Europa, con escalas en Maracaibo y otros puertos caribeños, acatando la política de flotas mercantes establecida por el monopolista estado español. La Corona había favorecido ampliamente a los Cabildos de Mérida y Trujillo para que repartiesen tierras, al sur del Lago, entre vecinos de sus jurisdicciones. (esta política de repartir tierras por parte del Rey en la región del sur del lago de Maracaibo, favoreció con creces la construcción de caminos que atravesaron y aun lo hacen muchos de ellos el páramo de Los Conejos, por constituir estas montañas paso estratégico entre la ciudad de Mérida, el puerto de Gibraltar y las tierras concedidas a los colonos). Sus vegas eran climatológicamente feraces pero fértiles y de densa vegetación, con abundantes quebradas y ríos, gracias a los cauces que las montañas andinas vaciaban hacia el Lago, bañando y nutriendo riberas. En síntesis, un trópico de treinta y cinco grados o más de temperatura medioambiental, propicio para la rápida germinación de la semilla marrón, para gruesos tallos de los arbustos y para el grande fruto. A su vez, los navíos propiedad de marinos y mercaderes asentados en la villa maracaibera, proveían con asiduidad a los pobladores sureños: principalmente de sal, apetecida en los páramos, que provenía de los blanquizales de Salina Rica y Los Filúos, términos de Monteclaro, predio de Maracaibo, también zona de grandes hatos, cercanos al Puerto. De sus alrededores, igualmente, provenían las conservas o pescados salados, que deleitaban a esclavistas y esclavos del Sur, y también a blancos e indios de Acequias, Torondoy, Mucubají, Mérida, Esnujaque, Niquitao y Trujillo, La Grita, Seboruco, San Cristóbal, Ocaña y Salazar de las Palmas, por ejemplo. Todo este conjunto de mercaderías y muchas otras se juntaban con bultos de finas sedas y encajes para la sociedad blanca montañesa. También aportaban instrumentos de labranza, vinos, aceite de oliva y un sinfín de cosas más, que por el Lago se enviaban hasta Gibraltar y hasta riberas del río Zulia. En canoas y piraguas se llevaban los objetos hasta los tablados de muchos destinos lacustres de cabotaje. Desde allí, los arreos de mulas remontarían las serranías. Gibraltar era destino y origen del tráfico de pasajeros, paisanos, soldados y funcionarios, que iban y venían, hacia y desde Mérida, Trujillo, Pamplona y Maracaibo (hasta 1777 con carácter obligatorio establecido por el Virreinato de la Nueva Granada, los párrafos anteriores justifican con suficiencia la importancia de los caminos de arreos que se construyeron en el páramo de Los Conejos, para complementar el trinomio de vías de comunicación: marítimo-cabotaje-arreos).
A la vez, era centro negrero por excelencia, para nutrir de mano de obra a las eras andinas. Así, pues, el progreso agrícola del sur del Lago dio alta connotación económica a estos meridianos y apuntaló a la estratégica Maracaibo, adentrándose con importancia en el bien llamado hinterland maracaibero-andino-neogranadino. Ciertamente, Maracaibo fue el centro exportador e importador por excelencia del oeste de Venezuela, aunque dirigido hacia el cabotaje o hacia el mar no era mayormente producido en los predios cercanos del puerto. Casi todo lo comercializado desde Maracaibo hacia el exterior del Lago le llegaba desde el sur del Lago (parte de esos bienes se trasladaron por los caminos del páramo de Los Conejos). Desde Maracaibo se reenviaba casi todo lo que los Andes, venezolano y neogranadino consumían, manufacturado en la Europa no hispana, pues como bien se sabe el desarrollo de factorías en España era desde siglos casi inexistente, característica propia de una economía basada en la abundancia de metales preciosos que desde América se enviaban.

INFLUENCIA DEL PUERTO DE GIBRALTAR Y OTROS ATRACADEROS EN EL SUR DEL LAGO SOBRE LOS CAMINOS Y EL ASENTAMIENTO POBLACIONAL EN EL PARAMO DE LOS CONEJOS.

Consideraciones epistemológicas previas, tiempo, espacio y reproducción cotidiana de la vida de los pobladores del pàramo de Los Conejos
http://www2.bvs.org.ve/scielo

Presente continuo en una aldea del páramo. Nos tomamos el derecho de aislar en el flujo histórico un espacio micro social y un micro proceso biográfico. Se trata de un lugar y de unos pobladores del páramo de Los Conejos, a tres mil trescientos metros sobre el nivel del mar, antiguo sitio de adoración, de lagunas encantadas y espacio de contemplación y no propiamente de asentamiento humano, ni de trabajo sino hasta la llegada de los colonizadores. Este espacio se organizaba, tomando en cuenta los procesos itinerantes de ocupación y desocupación de un ambiente con características climatológicas y ecológicas ciertamente difíciles. En 2007, describe el páramo de Los Conejos como lugar situado a la distancia de 20 kilómetros de la capital de Mérida en la falda de uno de los cerros de la cordillera del Norte. Es importante destacar que el hoy espacio rural del páramo de los Conejos, era antiguamente un espacio sagrado y por tanto no habitado por los indígenas, quienes se asentaron en los alrededores para desarrollar allí su vida cotidiana desde aproximadamente unos quince siglos antes de la llegada de los conquistadores (Clarac, 1996). (Con la conquista y posterior período de la colonia, tiempo en que se procedió a esclavizar a los aborígenes mediante las figuras jurídicas de repartos, encomiendas, pueblos de indios, capitulaciones, se produjo en consecuencia el rechazo de grupos enteros de aborígenes que se marcharon a las montañas, en este caso poblaron las estribaciones de la sierra La Culata, en particular el valle de Las González). La importancia de esta zona aledaña a la tierra sagrada, que iba desde Jají hasta el Páramo la Culata, se debía por un lado a su agricultura sistemática en terrazas (donde se producía sobre todo la papa en variadas especies endémicas que aseguraban la base de sustentación alimentaria. Los aborígenes habitantes de las zonas altas de la región de Mérida conocían la tecnología necesaria para producir alimentos vegetales y animales en los páramos; dominaban la construcción de viviendas adecuadas para proteger a las personas del clima inclemente de las altas montañas; lo mismo ocurrió con la elaboración de vestidos a partir del algodón y empleo de pieles que los abrigaba, conocían las propiedades de muchas plantas que crecen de forma silvestre en el páramo, las que les aportaban los medios para prevenir y controlar algunas enfermedades), por otro lado a la presencia del páramo y al culto del Dios-Páramo, también identificado con el Sol y el Arco Iris; y al CHES, culto dirigido por los "mohanes" o sacerdotes de esta zona. El cargo de los mohanes les venía por herencia aparentemente también como en Colombia, de Tío a sobrino, hijo de la hermana, aunque según Clarac (1998) en Mérida parece haber tenido más privilegio el sobrino de menor edad. Estos recibían un entrenamiento de varios años que comenzaba con el nacimiento como parte de una preparación especial.El culto del Dios CHES se realizaba en la alta montaña y a orillas de lagunas de los páramos. Se le identificaba con el sol, con el dominio del agua y con el arcoiris.

Hoy día entre los campesinos su nombre se relaciona con Arco, referencia masculina, quien "encanta" páramos, lagunas, pantanos, pozos de agua y ríos. También le dicen el Viejo, que con su esposa, la Vieja (Arca) están representados en la mayoría de las danzas actuales de la agricultura. Podría ser el dios más antiguo de la cordillera (Clarac, 1996). La ocupación del espacio de las zonas altas en los Andes merideños se caracterizó por el desarrollo de diferentes modos de trabajo o tipos de técnicas de cultivo según la diversidad ambiental (Vargas en Puig, 1989). Pueden observarse dentro de un inventario básico de obras agrícola prehispánicas, la construcción de canales de regadío y terrazas agrícolas destinados al transporte de agua hacia los cultivos y a la conservación de los suelos y su humedad en pendiente."El cultivo del maíz en las zonas altas en la época indígena está sustentada por dos evidencias: la presencia de huertas sembradas con la variedad ‘pollo’ en los alrededores del páramo de Los Conejos, y el testimonio de cultivo de este rubro en las tierras altas para el momento de la conquista. Es probable que el maíz, como la papa, hayan ofrecido sólo una cosecha anual en las tierras altas en vista de sus condiciones climáticas" (Puig, 1989: 94).

CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS.
Se integra a la investigación el concepto de calidad de vida de las personas con el objeto de comprender los principios y fundamentos en ese marco teórico en el mundo, en Venezuela, la región y su aplicación en el estudio para el entendimiento y aplicación de esa fundamentación metodológica en el logro de las metas propuestas en términos de mejoramiento de la calidad de vida en los páramos merideños, en especial en el de Los Conejos y cómo la búsqueda de estos objetivos en esas montañas incide sobre la calidad del ambiente de ese bioma.
La calidad de vida en nuestros días se ha convertido en motivo de muchas investigaciones, las cuales surgen de la búsqueda de soluciones reales que sirvan para mejorar las condiciones de vida de las personas. En el caso de las áreas rurales se hace más evidente la necesidad de una verdadera respuesta que lleve a soluciones acertadas, que permita identificar aquellos elementos que no son perceptibles (elementos subjetivos) y los objetivos, que de alguna manera forman parte de la vida y el entorno de muchas personas y que pueden mejorar la calidad de vida en aquellas poblaciones rurales, donde el entorno suele ser precario, pero a la vez se siguen conservando valores significativos propios de su población.
Cuando se habla de mejorar la calidad de vida es rápido definirla en conceptos tan sencillos como: dotación de servicios, mejores condiciones ambientales, satisfacción de necesidades básicas, derecho a tener una vivienda confortable y por ultimo pertenecer a una sociedad consolidada en su calidad humana, que le permita al individuo un desarrollo integral como ser humano, sin embargo, estos conceptos pueden extenderse hacia términos mas subjetivos, sobre todo cuando se trata de espacios rurales que conservan valores humanos, características del pasado, tradiciones, creencias y tipologías arquitectónicas. ( El concepto de calidad de vida en los páramos debe ajustarse a un conjunto de aspectos y variablesQQQQQQQ)
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. FACULTAD DE ARQUITECTURA Y ARTE. OMISION DE T.E.G.A. Noviembre 2004. TUTOR: Prof. Norma Carnevalli.
El interés por la Calidad de Vida ha existido desde tiempos inmemorables. Sin embargo, la aparición del concepto como tal y la preocupación por la evaluación sistemática y científica del mismo es relativamente reciente. La idea comienza a popularizarse en la década de los 60 hasta convertirse hoy en un concepto utilizado en ámbitos muy diversos, como son la salud, la salud mental, la educación, la economía, la política y el mundo de los servicios en general. En un primer momento, la expresión Calidad de Vida aparece en los debates públicos en torno al medio ambiente y al deterioro de las condiciones de vida urbana. Durante la década de los 50 y a comienzos de los 60, el creciente interés por conocer el bienestar humano y la preocupación por las consecuencias de la industrialización de la sociedad hacen surgir la necesidad de medir esta realidad a través de datos objetivos ( cuáles datos se emplean para enmarcar la calidad de vida en el páramo)
QQQQQQ, y desde las Ciencias Sociales se inicia el desarrollo de los (indicadores sociales, estadísticos)
QQQque permiten medir datos y hechos vinculados al bienestar social de una población. Estos indicadores tuvieron su propia evolución siendo en un primer momento referencia de las condiciones objetivas, de tipo económico y social, para en un segundo momento contemplar elementos subjetivos (Arostegui, 1998).
En 1995, se siguen encontrando modelos conceptuales de Calidad de Vida. En un primer plano definida como la calidad de las condiciones de vida de una persona, como la satisfacción experimentada por la persona con dichas condiciones vitales como la combinación de componentes objetivos y subjetivos, es decir, Calidad de Vida definida como la calidad de las condiciones de vida de una persona junto a la satisfacción que ésta experimenta (Borthwick-Duffy 1992) y, por último, como la combinación de las condiciones de vida y la satisfacción personal ponderadas por la escala de valores, aspiraciones y expectativas personales. (Felce y Perry 1995).
A pesar de esta aparente falta de acuerdo entre los investigadores sobre la definición de calidad de vida y la metodología utilizada para su estudio, el concepto ha tenido un impacto significativo en la evaluación y planificación de servicios durante los últimos años.“Calidad de vida” puede conceptualizarce desde muchos puntos de vista aunque la mayoría definen el mismo sentido de bienestar humano. La Calidad de Vida es un concepto complejo, difícil de definir en términos de funcionalidad. Sin embargo, es posible establecer una característica principal: su multidimensionalidad; es decir, la calidad de vida, como la vida misma, cuenta con ingredientes múltiples. Es más, la calidad de vida puede depender del contexto o las circunstancias en las que vive la gente ( las del páramo). Desde una perspectiva semántica, el término “calidad” se refiere a ciertos atributos o características de un objeto particular (vida), y en cambio, el término “vida” es más amplio y envuelve a los seres humanos. El problema inicial es que la vida puede analizarse desde diferentes perspectivas, por ello la calidad de vida debe ser necesariamente un concepto multifacético. Los ecologistas y biólogos están interesados en la calidad de los nichos ecológicos que contienen más o menos formas complejas de vida y emplean indicadores como la pureza del agua, balanzas naturales entre las especies, la deforestación, etc. Los científicos sociales (economistas, sociólogos, etc.) se preocupan del bienestar de las poblaciones y utilizan medidas socio-económicas (como productos locales brutos o ingresos per capita), o sociales como el índice de delitos, indicadores de la desintegración de la familia, etc.Finalmente, desde un punto de vista médico, para garantizar la calidad de vida, se han empleado indicadores epidemiológicos y socio-demográficos (como el índice de mortalidad, la esperanza de vida o la mortalidad infantil). Sin embargo, el ingreso per capita, el índice de delitos o la esperanza de vida, a pesar de ser indicadores importantes del nivel de desarrollo económico, social o sanitario de un grupo determinado, no parece reflejar totalmente el ser humano. Resumiendo, en los últimos veinte años, la calidad de vida ha emergido como una imponente construcción que incluso ha llegado a provocar un cambio en los objetivos sociales. La política social ya no aspira únicamente a obtener un mayor crecimiento económico, una mejor distribución de la riqueza o un aumento en la esperanza de vida de la población, sino también a lograr algún impacto positivo en el bienestar de las comunidades atendidas e influir en la manera en que los ciudadanos evalúan los programas sociales, (en el páramo de Los Conejos se propone que los habitantes participen de forma activa en la solución de la totalidad, o parte de los problemas de la comunidad, resueltos estos de la forma más satisfactoria para las personas, con la menor incidencia sobre el ambiente, así se constituyen en los promotores y vigilantes del ambiente en las montañas en las que habitan).
Las variables: percepción del control, el apoyo social percibido o incluso la satisfacción con la vida, son condiciones importantes para el bienestar social. Esta situación implica la introducción de un componente subjetivo en los objetivos sociales que ha sido acuñado con el término “calidad de vida”. Sin embargo, aunque este componente se acentúa en el contexto de cada disciplina.El concepto de calidad de vida, lleva implícito un modelo de desarrollo (cuál es el modelo de desarrollo que se propone en el páramo de Los Conejos). Al efectuarse un estudio acerca de calidad de vida es necesario establecer o aclarar la teoría del desarrollo a considerar. Es así como el concepto de calidad de vida surge en el campo de las filosofías “institucionalizadas”, como concepción del desarrollo. Se utiliza como una forma de superar las limitaciones y contradicciones creadas por el crecimiento económico y que pueda permitir replantear con más eficiencia la creación de la sociedad del bienestar. En este caso se opta por la concepción sistemática, la estrategia que va a priorizar la generación de satisfactores endógenos y sinérgicos. Así “las necesidades, serán entendidas simultáneamente como carencias y como ponencias” lo cual permitirá romper el vinculo vicioso de la pobreza. Por lo general, se asocia desarrollo a eficiencia: a la maximización de productividad y de utilidad. En la concepción del desarrollo a escala humana este supuesto debe ser revisado. Esto en razón de que se pueden sobredimensionar las necesidades humanas y amenazar, a la propia subsistencia.
Cross et al (1988) plantean que para lograr una calidad de vida equilibrada es necesario la elección de un estilo de desarrollo, que parta de la pobreza, en razón de que esta es un rasgo predominante de las sociedades tercermundistas. A demás, recomienda abandonar los métodos de trabajo, (comercialización, organización social, relaciones con el medio ambiente, propiedad de la tierra) y modos de pensar propios de los países de economía avanzada, (y mantener los antecedentes históricos, económicos y sociales, así como los procesos actuales propios) de la región (comunidad) del páramo. Características (sociales) de las áreas rurales en el Páramo Andino, las que se encuentran en gran parte en la Región del Páramo se caracterizan por reflejar un modo de vida que continua conservando elementos que pertenecen a su historia, en algunos casos más marcados que en otros, como sucede con la organización social de los habitantes relacionada particularmente con la actividad agrícola, que como se ha mencionado en términos anteriores pertenece a los primeros asentamientos indígenas que se dieron en la zona. Por otro lado es necesario mencionar la presencia de nuevos esquemas culturales relacionados con el proceso urbano que se viene dando en los últimos años en la zona andina y que de alguna manera influye en el desarrollo de estas áreas rurales.De acuerdo con la variedad de factores que definen una población, entre ellos factores ambientales como: clima, relieve y geomorfología de la zona, se definen características del ámbito rural. En lo que respecta a la zona del páramo, los factores naturales han determinado cierta variedad en las poblaciones rurales, existen comunidades aisladas ( aldea Las González) que podríamos diferenciar de los centros urbanos, que reflejan condiciones de vida desfavorables, la dificultad de acceso hacia estas comunidades no permite cubrir las necesidades más inmediatas de la población, lo que produce un atraso notable en el proceso de desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida, sin embargo estas pequeñas poblaciones rurales continúan formando parte de un ecosistema que para ellos es considerado favorable (comunidades que en un marco de desarrollo sustentable, equlibrado, responsable, ético, ecológico, contribuyen notablemente con el mantenimiento del equilibrio del ambiente). Se torna interesante el análisis de las áreas rurales en la Región del Páramo, aun cuando se ha determinado las deficiencias encontradas, el bajo nivel de vida, la carencia de recursos indispensables para satisfacer sus necesidades, estas poblaciones siguen enraizadas en un estilo de vida rico en sus tradiciones, costumbres y creencias que les da un sentido de pertenencia propia de esta región andina. Indicadores sociales de calidad de vida en el páramo merideño. El Páramo Andino es una de las regiones de Venezuela donde se encuentran características tan relevantes como la inmensidad de sus paisajes naturales, el clima y el patrimonio histórico y cultural propios de esta zona.
Indicadores de Calidad de Vida de la zona del Páramo.QQQQQ
La calidad de vida en los Páramos Andinos no deja de reflejar las mismas necesidades que en otras regiones del País. Las condiciones sociales, económicas, ambientales y culturales sirven como indicadores que permiten identificar de manera objetiva la naturaleza de los problemas y condicionantes de la población, sus necesidades primordiales tanto en la comunidad como a nivel individual. (Los indicadores de calidad de vida en la Región del Páramo Andinos, estarán enmarcados principalmente en los aspectos más relevantes para la población, como la salud, educación, vivienda, recreación y deporte, trabajo, seguridad jurídica sobre la tierra, seguridad sobre los bienes y personal, además de los servicios básicos y equipamiento, se precisa el empeño de la investigación en todos los indicadores posibles enmarcados en el ecodesarrollo y sustentabilidad ambiental que reflejen la situación de la calidad de vida en el páramo de Los Conejos)
http://209.85.165.104/search?q=cache:I_jcKvfDHU8J:cinviv.ula.ve
Indice de calidad de vida.
Acercarnos a la comprensión conceptual de calidad de vida requiere entender que:“1. El término “vida” se refiere única y exclusivamente a la vida humana en su versión no tanto local como comunitaria y social. Interesa fundamentalmente la calidad de vida de amplios agregados sociales. 2. Así mismo el término “vida” requiere hacer referencia a una forma de existencia superior a la meramente física que incluiría al ámbito de relaciones sociales del individuo, sus posibilidades de acceso a los bienes culturales, su entorno ecológico-ambiental, los riesgos a que se encuentra sometida su salud física y psíquica, etc.”La medición y valoración de la calidad de vida está regida, en gran medida, por apreciaciones subjetivas e ideológicas correspondientes al particular contexto donde se desenvuelven las colectividades. Así, pues, para medir un determinado tipo de calidad de vida es necesario contar con otros referentes que nos sirvan de contraste. Es preciso diferenciar los diversos modos de vida, aspiraciones e ideales, éticas e idiosincrasias de los conjuntos sociales, para distinguir los diferentes eslabones y magnitudes, pudiendo así dimensionar mejor las respectivas variaciones entre unos y otros sectores de la población.
Explicado de otra manera, es presuntuoso aspirar a unificar un único criterio de calidad de vida. Los valores, apetencias e idearios varían notoriamente en el tiempo y al interior de las esferas y estratos que conforman las estructuras sociales. La calidad de vida (el bienestar) es un construido histórico y cultural de valores sujeto a las variables de tiempo, espacio e imaginarios, con los singulares grados y alcances de desarrollo de cada época y sociedad. “Podría sostenerse que el concepto calidad de vida es subjetivo y que a través de todo el mundo la calidad de vida varía en el espacio y en el tiempo. Pero, a nuestro juicio, ese es precisamente el punto central: según la situación, el conjunto de las variables ambientales más pertinentes puede y debe ser diferente en diversas situaciones. Lo que en un medio ambiente es bueno o malo, dentro de ciertos limites extremos inferiores y superiores, puede cambiar mucho según las distintas situaciones y, salvo en el caso de variables como las que influyen en la salud humana (que es un componente de la calidad de la vida), a menudo resulta muy difícil ordenar la calidad del medio ambiente sobre una base universal.” A la hora de acercarnos al examen de la calidad de vida es necesario discriminar lo que en economía se denomina Nivel de Vida.
Q
Q
Q
Q
Q
CALIDAD DE VIDA EN LOS PARAMOS DE LOS ANDES SURAMERICANOS
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
Q
CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS EN LOS ANDES MERIDEÑOS EN VENEZUELA.
Q
Q
Q
Q
Q
Q


onsiga la nota completa en el diario La Opinión)

Las Ecoaldeas o conocidas también como Ecovillas, son lugares creados para emprender una forma de vida en contacto con la naturaleza y el cuidado de los recursos naturales y el medio ambiente.
El ideal que une a los integrantes de la Ecoaldeas es materializar sus proyectos sustentado por un funcionamiento sinérgico y cooperativo que integra las actividades humanas en el medio natural sin explorarlo ni dañarlo.
Los habitantes de éstos sitios ecológicos se basan en 3 pilares para autodefinir la vida dentro de las Ecoaldeas: La autosuficiencia, la autogestión y la sostenibilidad encuadradas en normas de convivencia, siendo las relaciones personales de estos proyectos idealistas, de los que existen ejemplos en los 5 continentes, donde predominan las casas individuales y los espacios comunes donde reunirse, compartir actividades y celebrar la vida.
Como alternativa a la crisis global energética, ecológica y de valores sociales y humanos, se inició este movimiento alternativo que plantea volver a la vida de campo , más tranquila y en contacto pleno con la naturaleza, lo cual implica un cambio de mentalidad , donde la base de la convivencia es la búsqueda del equilibrio personal acompañado por la agricultura y la ganadería biológica, la bioconstrucción, utilización de energías renovables, practicar un consumo conciente y responsable, cooperar dentro de una economía solidaria que se comienza a practicar en fincas individuales desde un planeamiento integral buscando la autogestión, la autosuficiencia, la recuperación de zonas degradadas, la conservación de los recursos y la no contaminación.
Pertenecer a las Ecoaldeas o Ecobarrios, se trata de una transformación cultural profunda, gestada desde la crisis global, que pretende un nuevo orden natural sobre la tierra. La sostenibilidad es el principio sobre el que se asientan estas nuevas Ecosociedades, algo que implica el consumo conciente y la reducción del gasto energético así como la intencionalidad de que el beneficio no sea individual sino colectivo y del medioambiente.
La nueva cultura impulsada en estas comunidades ecológicas donde los alimentos son saludables se consume lo cercano, e usan materiales de la zona y recursos del lugar. La pérdida de calidad estimula a buscarla, a querer vivir mejor personal, espiritual y respeto al medioambiente.
Esto barrios ecológicos proporcionan además un puesto de trabajo y genera la estimulación de la reinversión del dinero en el proyecto común y dar lugar a procesos grupales como objetivo prioritario.
Sus habitantes si bien deciden irse a vivir a estos micromundos ecológicos, están en permanente contacto con las ciudades mas desarrolladas, incluso muchos de ellos manejan sus empresas vía Internet y si bien optan por vivir una vida mas ligada a la naturaleza y cuidar los recursos naturales, no están ligados a los avances tecnológico, sólo que lo utilizan como un recurso mas pero no se dejan dominar por el mundo capitalista ni los avances tecnológicos no siempre imprescindibles para la vida cotidiana de cualquier ser humano.

http://marisapampin.blogspot.com/2007/04/ecoaldeas-modernos-pueblos-ecolgicos.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada